Jaime Martínez junto con Marga Prohens durante las elecciones de 2023

El candidato popular, Jaime Martínez junto con Marga Prohens, actual presidenta del Govern balear, durante las elecciones de 2023PP

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El naufragio del PSOE y la extinción de Podemos dejan a la izquierda sin opciones de recuperar Palma

Los socialistas pierden un edil y quedan empatados con Vox, que suma un acta más mientras Podemos desaparece, según un sondeo a un año de elecciones

Un sondeo de IBES a un año de las elecciones municipales certifica la sólida hegemonía del bloque de la derecha en Palma y el hundimiento histórico del antiguo Pacto de Progreso (PSOE, Més y Podemos). El actual alcalde, Jaime Martínez (PP), capitaliza la gestión de la legislatura y escala hasta los 12 concejales, ensanchando su distancia frente a un PSOE en mínimos (21%) y devorando el espacio a su izquierda con la extinción definitiva de Podemos en el consistorio palmesano.

Sin embargo, pese al refuerzo popular, la mayoría absoluta (15 ediles) seguirá dependiendo de un Vox al alza que amarraría su séptimo concejal, abriendo para los próximos once meses la gran incógnita estratégica de si Martínez mantendrá los apoyos puntuales o se verá forzado a firmar un gobierno de coalición (ahora gobierna en minoría).

En concreto, el sondeo publicado este sábado por Última Hora, refleja un voto de castigo para el PSOE, que cae al 21% y pierde un concejal, quedando en empate técnico con Vox. El descalabro de la izquierda se consumaría en su extremo con la desaparición definitiva de Podemos, que se queda fuera del Ayuntamiento con un residual 3,3 %.

Jaime Martínez (PP) elevaría su expectativa de voto del 32,2 % obtenido en 2023 a un sólido 35,7 %, lo que se traduce en doce concejales (uno más que en la actualidad). Sin embargo, la mayoría absoluta se sitúa en los 15 ediles, por lo que los populares seguirán atados a la necesidad de entenderse con Vox para retener la vara de mando.

El hundimiento del Pacto de Progreso

La fotografía más dolorosa del estudio demoscópico se localiza en el flanco izquierdo del hemiciclo. El bloque que sustentó el antiguo Pacto de Progreso (PSOE, Més y Podemos) durante dos legislaturas (2015-2023) sufre un serio revés que confirma las peores pesadillas de Ferraz.

El PSOE registra una caída que le hace pasar del 24,9 % de las papeletas a apenas el 21 %. Este retroceso le cuesta un concejal y sitúa a los socialistas en una situación de práctico empate técnico con el partido de Santiago Abascal en la capital balear.

La debacle a la izquierda del PSOE es total. Podemos, que ya se encontraba en una situación de extrema debilidad con una única representante, consuma su extinción en la sala de plenos. La formación cae del 5,1 % al 3,3 % de los sufragios, quedando por debajo del umbral mínimo exigido para obtener representación.

El espacio periférico sólo encuentra alivio en la resistencia de los nacionalistas de Més per Palma, que lejos de contagiarse de la caída general, progresa del 9,3 % al 10,8 % y amarra los tres concejales que mantiene invariables desde 2019, aunque no compensa el hundimiento de sus socios.

De esta manera, la izquierda en Palma sufriría un proceso de simplificación forzosa que reduce el Ayuntamiento a cuatro fuerzas políticas. Podemos correría el mismo destino fatídico que en su día sufrió Ciudadanos, engullido por la dinámica de concentración del voto útil.

Vox toca techo pero rentabiliza

En el cuartel general de Vox la lectura es agridulce pero de indudable utilidad estratégica. El partido que lidera Fulgencio Coll en Palma parece haber tocado techo y anotaría un avance puramente decimal al pasar del 20,5 % al 20,9 %. No obstante, la ley electoral y la concentración del voto útil de la derecha le permitirían pescar en el río revuelto del desplome de Podemos. Esas décimas adicionales le bastarían para adjudicarse el codiciado séptimo concejal.

Con este resultado, Vox cumpliría con creces la advertencia que venía lanzando desde la noche electoral de 2023, cuando apenas 14 votos les separaron de ensanchar su delegación.

El avance de la derecha extingue además cualquier atisbo de resurrección del espacio regionalista moderado, con El Pi estancado en un residual 2 % que le deja, un mandato más, fuera de la terna municipal.

Si en 2015 el auge de la izquierda atomizada permitió al PSOE gobernar con apenas seis ediles gracias al empuje de Més y las marcas de Podemos, el ciclo actual consolida una hegemonía conservadora aunque lejos de la época dorada del PP balear en 2011, cuando la hegemonía popular era aplastante con 17 regidores.

La gran incógnita que se abre para los próximos once meses es puramente política y estratégica. Jaime Martínez, que ha gobernado esta legislatura en minoría, con el apoyo puntual de Vox y la presión en determinados momentos para integrarse en las estructuras ejecutivas del Ayuntamiento, debe decidir si prolonga la fórmula de los apoyos puntuales, o si la presión de los bloques terminará por forzar un gobierno de coalición formal con Vox.

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