El catedrático de Tecnología Electrónica y doctor en Física Josep Lluís Rosselló Sanz
Ciencia y mercado
Del laboratorio a la industria: la universidad balear crea una empresa para comercializar su innovador chip de IA
La spin-off, impulsada por la UIB y BeAble Capital, busca convertir en negocio una tecnología propia diseñada para ejecutar inteligencia artificial fuera de la nube y con una elevada eficiencia energética
Se llama Ars Magna Semiconductors y está llamada a ser la empresa que comercialice el chip revolucionario que han desarrollado investigadores de la Universidad de las Islas Baleares (UIB). El pasado mes de febrero, El Debate informaba del nacimiento de una tecnología pionera capaz de ejecutar tareas de inteligencia artificial con un consumo energético muy inferior al de los sistemas convencionales. Apenas cuatro meses después, aquel prototipo de laboratorio ha dado un paso decisivo hacia el mercado con la aprobación por parte de la UIB de una spin-off destinada a convertir años de investigación académica en una tecnología con aplicación industrial y proyección internacional. De Baleares al mundo.
El chip revolucionario
La nueva compañía, surgida de la investigación universitaria y respaldada por el fondo especializado BeAble Capital, nace con el objetivo de desarrollar y comercializar una nueva generación de chips capaces de descentralizar la inteligencia artificial. Pero antes de entender la importancia empresarial de este movimiento, conviene recordar por qué este chip despertó tanto interés cuando fue presentado a comienzos de año.
Un chip innovador
El dispositivo desarrollado por el Grupo de Ingeniería Electrónica de la UIB es un procesador diseñado para ejecutar inteligencia artificial directamente en el lugar donde se generan los datos. En lugar de enviar continuamente información a servidores remotos para que sea procesada, el chip permite que el propio dispositivo analice los datos y tome decisiones en tiempo real.
Esto abre la puerta a aplicaciones en drones, cámaras de vigilancia inteligentes, sensores industriales o agrícolas, robots autónomos, vehículos inteligentes o dispositivos médicos portátiles. Todos ellos podrían incorporar capacidades avanzadas de inteligencia artificial sin necesidad de depender de una conexión permanente a internet y con un gasto energético mucho menor.
El investigador de la UIB con su creacíón
La verdadera innovación reside en la arquitectura empleada. Mientras que los chips convencionales para inteligencia artificial realizan millones de operaciones matemáticas exactas que requieren una elevada capacidad de procesamiento y un importante consumo energético, la tecnología desarrollada en la UIB combina redes neuronales morfológicas y computación estocástica. En cristiano: el sistema trabaja con probabilidades para simplificar los cálculos, reduciendo el número de operaciones necesarias y mejorando notablemente la eficiencia energética. Además, presenta una elevada robustez frente a fallos, una característica especialmente valiosa para dispositivos que operan durante largos periodos en entornos complejos o con recursos limitados. La prueba de concepto llegó este año con la fabricación de un chip de apenas 1,4 milímetros cuadrados capaz de reconocer números escritos a mano con una gran eficiencia y fiabilidad.
Una spin-off (¿qué es?)
Ahora, la gran novedad es que esta tecnología abandona el ámbito exclusivamente académico para iniciar su recorrido empresarial. Una spin-off es una empresa creada para explotar comercialmente tecnologías nacidas en universidades o centros de investigación. Su función es actuar como puente entre el laboratorio y el mercado, permitiendo captar inversión privada, desarrollar productos y encontrar aplicaciones reales para avances científicos que ya han demostrado su viabilidad técnica.
Eso es precisamente lo que pretende Ars Magna Semiconductors. La empresa será la encargada de llevar al mercado una tecnología que la UIB lleva años desarrollando, protegiendo y madurando. De hecho, el proceso comenzó en 2020, cuando la Oficina de Transferencia de Conocimiento de la universidad identificó una invención con potencial comercial y puso en marcha las primeras estrategias de protección de la propiedad intelectual. Desde entonces, la UIB ha registrado dos familias de patentes relacionadas con esta tecnología y ha incorporado un nuevo procedimiento protegido como secreto industrial. La universidad ha destinado alrededor de 60.000 euros a la protección nacional e internacional de estos desarrollos, una inversión que ha sido clave para facilitar la llegada de inversores y la creación de la nueva empresa.
La entrada de BeAble Capital supone otro de los elementos más relevantes de esta operación. Este fondo especializado apuesta siempre por investigaciónes científicas avanzadas con potencial para transformar sectores estratégicos. Su respaldo constituye una validación externa de la tecnología desarrollada en Mallorca y refuerza sus posibilidades de llegar al mercado.
Un gran abanico de usos
Las aplicaciones potenciales son numerosas. La tecnología podría utilizarse en sistemas de monitorización de infraestructuras, sensores inteligentes para agricultura y entornos industriales, dispositivos biométricos de reconocimiento facial o de voz, equipos médicos portátiles, drones de larga autonomía, robots o sistemas avanzados de movilidad inteligente.
Queda claro, pues, que la relevancia del proyecto trasciende además el ámbito estrictamente tecnológico. En un momento en el que Europa busca reforzar su autonomía en sectores estratégicos como los semiconductores y la inteligencia artificial, la aparición de una empresa capaz de desarrollar arquitecturas propias para chips especializados representa una oportunidad para fortalecer capacidades tecnológicas propias.