Imagen de archivo de un spa de un hotel
Condenada una turista irlandesa por agresión sexual a un joven en el spa de un hotel de Magaluf
La acusada acepta el pago de una multa e indemnizará al hombre con 500 euros tras admitir los hechos
Una pantalla y una conexión a distancia desde Irlanda cerraron esta semana, por la vía rápida y el pago de 2.700 euros, la agresión sexual a un turista sueco en el spa de un hotel de Magaluf en junio del año pasado. La procesada, que fue arrestada tras los hechos y regresó de inmediato a su país, liquidó esta semana su cuenta con la justicia española con un escueto asentimiento ante la cámara.
El acuerdo de conformidad alcanzado entre el abogado de la defensa y el Ministerio Fiscal evitó la celebración del juicio, según informó el diario Ultima Hora. La Fiscalía solicitaba inicialmente un año y medio de cárcel para la turista, pero el pacto rebajó la calificación penal a un delito de agresión sexual «de menor entidad». El castigo se tradujo en una multa de 2.700 euros, una indemnización de 500 euros para la víctima por los daños morales ocasionados y una orden de alejamiento que le impedirá comunicarse o acercarse al joven nórdico durante los próximos dos años.
La secuencia describe un comportamiento insistente de la acusada en un escenario donde la intimidad del circuito termal acentuó la indefensión de la víctima. Eran las seis de la tarde cuando el joven sueco se encontraba en la sauna del hotel. La mujer entró y se sentó a pocos metros. Le preguntó de dónde era, cuánto tiempo llevaba en Mallorca y, acto seguido, quejándose del calor, abandonó el habitáculo. El chico hizo lo propio y se sumergió en la piscina exterior para refrescarse.
«No me interesa lo que estás haciendo»
Minutos después, el turista decidió entrar en el baño turco. Allí, envuelta por el vapor, aguardaba de nuevo la mujer. Pese a que el joven buscó deliberadamente el rincón más alejado para marcar distancias, la acusada se levantó y se sentó a su lado y, sin mediar palabra, estiró la mano para manosearle los genitales por encima del bañador.
«No me interesa lo que estás haciendo», zanjó el joven de forma tajante antes de abandonar el recinto a toda prisa y llamó a la Policía Local de Calvià.
Cuando las patrullas policiales se personaron en el establecimiento, localizaron a la sospechosa en las instalaciones del hotel, charlando tranquilamente en compañía de su marido, ajeno por completo a lo ocurrido minutos antes en la penumbra del área termal.
Tras ser arrestada y pasar a disposición judicial, la mujer quedó en libertad provisional y voló de regreso a Irlanda. Un año después del incidente, la acusada aceptó la condena.