Carmen Planas, en su despacho

Carmen Planas, en su despacho

Entrevista Carmen Planas, presidenta de CAEB

«El absentismo se ha convertido en un problema estructural para las empresas y para España»

La presidenta de la patronal balear alerta de que «está creciendo especialmente entre los trabajadores más jóvenes» y pide mejorar el control en las bajas de corta duración cuando existen dudas

El absentismo laboral ha dejado de ser un problema exclusivo del ecosistema empresarial para convertirse, según los empresarios, en uno de los grandes desafíos estructurales de la economía española. La patronal alerta de que las bajas por contingencias comunes alcanzaron el pasado año a cerca de 1,4 millones de personas y generaron un coste de unos 33.000 millones de euros, más de la mitad asumidos directamente por las empresas. En ese contexto, las organizaciones empresariales reclaman reformas que agilicen las altas médicas, refuercen el papel de las mutuas y alivien la carga que soportan especialmente las pequeñas empresas y los autónomos. El Debate habla con la líder de los empresarios en Baleares.

PREGUNTA. El absentismo laboral se ha convertido en una de las principales preocupaciones de las empresas. ¿Cuál es el diagnóstico que hacen desde la patronal?

RESPUESTA. Dimensión absoluta. Es uno de los grandes problemas que tenemos. Se calcula que hay alrededor de un millón y medio de personas que cada día no acuden a su puesto de trabajo por una baja laboral. Eso tiene un enorme coste económico. Los primeros días de una incapacidad temporal recaen directamente sobre las empresas y, en conjunto, hablamos de decenas de miles de millones de euros cada año. Además, el absentismo está creciendo especialmente entre los trabajadores más jóvenes, algo que llama la atención porque, en teoría, quienes tienen más edad deberían presentar más problemas de salud.

P. ¿Qué medidas plantean para reducir ese problema?

R. En Baleares se dio un paso importante agilizando los procesos de las bajas laborales. Las mutuas no pueden dar el alta médica, pero sí facilitar pruebas complementarias para que el médico de la Seguridad Social pueda resolver antes cada caso. Es un sistema que otras comunidades también están empezando a implantar, aunque todavía no está funcionando plenamente. Creemos que hay margen para mejorar mucho la gestión.

P. ¿En Baleares el problema es especialmente grave?

R. Sí. En temporada alta el absentismo aumenta hasta superar el 10 % en algunos sectores, especialmente en los servicios y en la hostelería. Precisamente cuando la actividad económica alcanza su máximo nivel es cuando más difícil resulta cubrir esas ausencias.

P. ¿Quién lo sufre más?

R. Sin duda las pequeñas empresas, las microempresas y los autónomos. Una gran empresa puede reorganizarse con más facilidad, pero un negocio con dos o tres empleados puede quedarse prácticamente paralizado si uno de ellos causa baja. Muchas veces tienen que contratar a otra persona para cubrir ese puesto y eso supone un coste añadido.

P. Desde los sindicatos suelen responder que quien está enfermo tiene derecho a recuperarse.

R. Y en eso coincidimos plenamente. Si un trabajador está enfermo, por supuesto que debe estar de baja. Nosotros nunca hemos cuestionado eso. En la propia CAEB hemos tenido trabajadores que han permanecido meses de baja por problemas graves de salud y es evidente que tenían que recuperarse antes de reincorporarse.

Lo que nos preocupa son las bajas de corta duración cuando existen dudas sobre si responden realmente a una causa médica. Ahí es donde creemos que hay margen para mejorar los controles y agilizar los procedimientos.

P. También hay quien piensa que el coste de esas bajas lo asume únicamente el Estado, que por otro lado, también somos todos...

R. Ese es un mito que conviene desmontar. Una parte muy importante del coste la soportan directamente las empresas durante los primeros días de la baja. Y, además, el dinero público tampoco cae del cielo: lo pagamos entre todos los contribuyentes. Son recursos que podrían destinarse a otras necesidades, como formación o mejora de los servicios públicos.

P. Los sindicatos sostienen que los empresarios no siempre cuidan suficientemente de sus trabajadores.

R. Yo siempre respondo lo mismo: el activo más importante de cualquier empresa son sus trabajadores. Nos interesa que estén sanos y trabajen en las mejores condiciones posibles. Desde la CAEB impulsamos programas de empresa saludable junto a entidades especializadas, fomentamos hábitos saludables y cada vez son más las empresas que ofrecen iniciativas relacionadas con el deporte, la alimentación o el bienestar. Una empresa funciona mejor cuando sus trabajadores están bien.

P. ¿Las pequeñas empresas son las que más sufren esta situación?

R. Sí. Igual que ocurre en Baleares, donde el 99,8 % del tejido empresarial está formado por pymes y microempresas, son precisamente ellas las que tienen menos capacidad para absorber una baja laboral inesperada.

P. ¿Diría que el absentismo es hoy el principal problema estructural de las empresas?

R. Es uno de los principales, aunque no el único. También nos preocupa la elevada carga fiscal que soportan empresas y trabajadores. Existe una diferencia muy importante entre el coste laboral que asume la empresa y el salario que finalmente percibe el trabajador. Muchas veces no se es plenamente consciente de esa diferencia porque no aparece de forma suficientemente clara.

P. Baleares atraviesa un gran momento económico, con cifras récord de empleo y afiliación. Sin embargo, muchas familias siguen teniendo dificultades para llegar a fin de mes. ¿Cómo se explica esa contradicción?

R. Ya le digo que los salarios no son el principal problema. La mayoría de convenios colectivos se están firmando con incrementos superiores a la inflación. Lo que ocurre es que el fuerte aumento del coste de la vida, especialmente de la cesta de la compra y de la vivienda, reduce la capacidad adquisitiva de muchas familias. Además, Baleares tiene otro reto importante: aumentar la productividad. No significa trabajar más horas ni reducir plantillas, sino aprovechar mejor los recursos disponibles para generar más valor.

¿Y la vivienda?

R. Sin ninguna duda, es una de las grandes razones. Pero no es un problema exclusivo de Baleares; afecta a toda España. Tampoco tiene una solución inmediata. No se resuelve en uno o dos años. Durante muchos años no se construyó la vivienda necesaria y, además, el crecimiento demográfico ha sido muy elevado. Si cada vez vive más población y la oferta no aumenta al mismo ritmo, el resultado es el que estamos viendo.

P. ¿Cuál diría que es hoy el gran reto del tejido empresarial balear?

R. La cualificación del talento y la productividad. Tenemos que conseguir que las personas ocupen puestos acordes con su formación y que las empresas puedan crecer. Muchas veces encontramos trabajadores sobrecualificados para determinados empleos o, al contrario, puestos que requieren una mayor preparación. Eso también repercute en la productividad. Por otra parte, nuestro tejido empresarial está formado casi exclusivamente por pequeñas empresas. Si pudieran ganar tamaño serían más competitivas, pero muchas veces la presión fiscal y las dificultades regulatorias hacen que muchos empresarios se lo piensen antes de crecer.

P. España vive un clima de máxima confrontación política. ¿Cómo afecta esa situación a la actividad empresarial?

R. Desde el punto de vista empresarial siempre es positivo que exista estabilidad y diálogo. En Baleares mantenemos una buena relación institucional con el Govern. A nivel nacional las relaciones son más complejas porque muchas decisiones que afectan directamente a las empresas se adoptan sin un verdadero acuerdo tripartito entre Gobierno, sindicatos y patronal.

Nosotros creemos que las grandes reformas económicas y laborales deberían surgir del diálogo social. Cuando las decisiones se adoptan sin contar con la representación empresarial, se pierde una parte importante de la realidad de quienes crean empleo e invierten.

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