El director David Marqués junto al actor Antonio Resines.

El director David Marqués junto al actor Antonio Resines.Cedida por D. Marqués

David Marqués, guionista y director de cine

«Después de ver 'Haciendo amigos' sales del cine con una sonrisa»

Criado en Ibiza, Marqués ha estrenado este viernes su nueva comedia, producida por Santiago Segura, en el cine Regio de Sant Antoni de Portmany

David Marqués (Valencia, 1972) ha estrenado este viernes en Ibiza su nueva película, Haciendo amigos, producida por Santiago Segura y protagonizada por Antonio Resines y Quim Gutiérrez. Marqués vuelve al tema de la discapacidad intelectual tras triunfar en 2018 con Campeones, de la que fue guionista. Ahora lo hace como director. Nacido en Valencia pero criado en Ibiza, Marqués ha estrenado todas sus películas en el cine Regio del municipio ibicenco de Sant Antoni de Portamany. Un gesto con el que devuelve a esta sala todo lo que le dio en el pasado.

Estrena su nueva película, Haciendo amigos, en el cine Regio de Sant Antoni. ¿Por qué escoge siempre Ibiza para sus estrenos?

Ha sido siempre mi casa. El Regio ha sido mi escuela de cine. Yo iba todos fines de semana a ver lo que hicieran. Me daba igual, ni miraba la cartelera. También iba al cine Torres. Cuando empecé a hacer películas, me hacía una ilusión tremenda pasarlas aquí. Entonces, se ha convertido en una costumbre. Cada vez que hago una película, la estreno aquí a lo grande.

Ibiza suele aparecer siempre asociada al tema de la fiesta. ¿Usted cree que el cine aún puede contar historias de la isla alejadas de ese tópico?

Yo creo que aquí puedes contar cualquier cosa. No tiene por qué estar implícito ese tema. Se puede contar lo que quieras. Por ejemplo, una parte de Haciendo amigos se ha rodado en Canarias y Canarias no tiene por qué ser un personaje más. Es donde ocurre la acción. Aquí podría ser perfectamente igual.

De hecho, parte de sus primeras películas estaban muy ligadas a Ibiza. ¿Le sigue apeteciendo contar historias de aquí o desde aquí?

¡Claro! Me encantaría. Pero es más difícil. En Canarias, por ejemplo, se hace porque hay muchos incentivos fiscales. Aquí no los hay y traer el material, el equipo, alojarlos… no es fácil. Sale muy caro. En el País Vasco también hay los mismos incentivos y se rueda bastante por allí.

Pero aquí hubo en algún momento la intención de facilitar esto.

Se hizo una Film Commision. Suele haber en casi todas las comunidades. Esto te ayuda para que las cosas sean más sencillas pero no tiene nada que ver con los incentivos fiscales.

En Haciendo amigos vuelve a tocar el tema de la inclusión. ¿Por qué retorna a ello?

Cuando escribí Campeones en 2012 me quedé con la espinita de dirigirla. La había escrito para dirigirla yo. Desde entonces, tenía ese gusanillo. Y más después de haber estado en el rodaje. Te surgen un montón de cosas más sobre ese mundo y que te gustaría contar. Luego surgió la oportunidad de hacer esta película. Me llamó Santiago Segura para decirme que tenía los derechos de una película francesa que el año pasado recaudó un montón de dinero. Es en la que nos hemos basado. Lo que hemos hecho ha sido recoger la premisa y contar una trama distinta. Y ahí he podido contar lo que tenía ganas de contar.

¿Por qué le interesa el mundo de la inclusión?

Antes de escribir el guión de Campeones, leí un artículo en El País sobre un equipo de baloncesto con discapacidad intelectual. Me pareció divertido y pensé en conocerlos. Fui y superaron mis expectativas. Eran divertidísimos. Gente que hablaba sin filtros, que se pasaba la corrección política por ahí y me encantó escribir sobre eso y, de paso, contar un poco cómo los ve la sociedad y las cosas a las que se tienen que enfrentar.

12 de los actores de Haciendo amigos no son profesionales y tienen algún tipo de discapacidad intelectual. ¿Qué tal ha sido rodar con ellos?

Pues ha sido divertidísimo. Me he reído muchísimo. Ellos también lo han pasado fenomenal. La verdad es que ha sido una gozada.

¿Cree que a través del cine se puede normalizar la discapacidad intelectual?

Creo que sí. Cuando te topas con algo que no conoces y que te resulta extraño, tienes a ser menos receptivo. Pero ya se han hecho varias películas y series con personas con discapacidad intelectual y ya no es nada extraño. Aparte que son películas que se ponen en los colegios y los institutos por lo que digo yo que algo enseñarán. De todos modos, cuando yo hago estas cosas la pretensión es primero entretener. Y si, mientras te están entreteniendo aprendes sobre esto, fenomenal. Al contrario es muy difícil.

Su objetivo es que el espectador lo pase bien conociendo ese mundo.

Exacto. Es lo que le digo, cuando lo pasas bien en un sitio o conociendo a alguien, quieres repetir o pierdes el miedo. Con esto llegas al corazón de la gente a través de la risa y del entretenimiento.

David Marqués durante el rodaje de 'Haciendo amigos'.

David Marqués durante el rodaje de 'Haciendo amigos'.Cedida por D. Marqués

¿La dupla Antonio Resines-Quim Gutiérrez es garantía de éxito?

A ver, garantía de éxito no hay nada porque, si no, todas las películas serían un éxito. No sabemos la fórmula. Pero es cierto que teniendo dos actores con ese carisma, con la calidad interpretativa y humana que tienen, yo creo que ayuda un poquito más.

Si tuviera que definir la película en una palabra, ¿cuál sería?

Con una palabra es difícil (risas). A ver, como espectador yo la vería porque te hace sentir bien. Es una película que, cuando sales del cine, sales con una sonrisa y contento. Siempre habrá algún amargado que se quejará, sí. Pero el 99% de las personas que ha visto la peli, ha salido así. De todos modos, no hay ninguna película que guste a todo el mundo. De todos modos, creo que tiene todos los ingredientes para que la gente lo pase bien, disfrute y se emocione.

Películas como esta combinan humor y situaciones muy humanas. ¿Es más difícil hacer reír o emocionar?

No lo sé, la verdad. Es que muchas veces no intentas hacer reír y la gente se ríe. Y otras veces que pensabas que las secuencias sí hacen reír, ves que la gente echa la lagrimita. Yo, de todos modos, no intento cargar las tintas. Cuando hago comedia o drama lo que hago es normalizarlo, no sobrecargarlo porque, si lo haces, pierde el efecto.

Camela tiene un papel estelar en la película y que ha sorprendido a muchos.

Todo surgió por una de las actrices que en el casting nos dijo que era muy fan de Camela. Entonces, construimos un personaje en base a ese fanatismo. Para ella el día que estuvo Camela fue el más feliz de su vida. Y me lo dice cada vez que la veo.

Si usted hoy pudiera sentarse en el Regio con el David Marqués de Bocanadas, su primer cortometraje, ¿qué cree que le diría él?

Me diría «pues yo, con lo que te has gastado con esta película, haría siete».

¿Aquel era soberbio?

No, no. Era práctico (risas). Gracias a dos cortos hice un largometraje. Pero es verdad que la locura que tienes cuando empiezas la vas asentando. Y eso que la tecnología hoy te deja hacer hasta una película con un móvil. Pero resulta que yo sigo haciendo de las otras. No quiero perder eso de hacer películas pequeñas y sin estar pensando en si es un producto comercial que hay que amortizar. A mí también me gusta hacer cosas locas, pequeñas y un poco a mi bola.

¿Cómo lleva esa parte más tradicional con las plataformas, que ya están totalmente normalizadas?

Es otra manera de ver cine. Es lo que soñabas cuando ibas al videoclub, que te encantarías tenerlas todas. Pero, cuando las tienes todas, a mí me agobia. Ese era el sueño cuando era joven. Y es eso de cuidado con lo que deseas porque ahora paso más tiempo buscando qué ver que viendo.

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