Una de las mansiones que aparecen en el 'top 10'
Mercado inmobiliario
Aterrizar en helicóptero y bajar de casa al mar: Mallorca copa siete de las diez viviendas más caras de España
La isla concentra siete viviendas del ‘top 10’ elaborado por Idealista, con precios que van desde los 24,5 hasta los 46 millones de euros
Siete de las diez casas más caras a la venta en España están en Mallorca. Hay que bajar hasta el décimo puesto de la clasificación para encontrar una propiedad de la isla por menos de 25 millones de euros. Cuesta 24,5 millones. El listado, elaborado por el portal inmobiliario Idealista, deja únicamente tres posiciones fuera de Mallorca: la primera, la cuarta y la séptima. Las tres corresponden a viviendas de la Costa del Sol. El resto se reparte entre Pollença, Palma, Puigpunyent, Esporles y Calvià.
La casa más cara de Mallorca ocupa el segundo puesto nacional y se vende por 46 millones de euros. Está en Formentor, en el extremo norte de la isla y dentro del término municipal de Pollença. Tiene once habitaciones y acceso directo al mar, a una bahía tan hermosa como exclusiva. Allí se encuentra también el histórico hotel Formentor y, desde hace décadas, algunas de las residencias privadas más caras de Mallorca.
La villa de los 46 millones no es una construcción reciente. De hecho, la casa original data de los años treinta o cuarenta del siglo pasado, aunque fue reformada por completo entre 2013 y 2015. Se distribuye en varias alturas comunicadas por escalera y ascensor. La suite principal tiene su propia zona de estar, vestidor y salida a una terraza frente al mar. Otros cinco dormitorios ocupan las plantas superiores y buena parte de ellos dispone también de terraza privada. Todos tienen salida al exterior. Hay además una torre. En su parte superior se instaló un estudio desde el que se obtienen vistas de 360 grados de Formentor, el mar y las montañas.
La finca dispone de una casa independiente para invitados y de dependencias para los trabajadores que atienden la propiedad. En el exterior, las terrazas descienden hacia la costa hasta llegar a un solárium desde el que se accede directamente al agua. Por ese precio podrían comprarse, tomando como simple referencia viviendas de 200.000 euros, 230 pisos.
Y la de Formentor ni siquiera es la casa más cara de España.
Casi 40 millones por una villa sobre Palma
La siguiente propiedad mallorquina de la clasificación cuesta 39,5 millones de euros y ocupa el tercer puesto nacional. Está en Son Vida, una urbanización situada en las colinas al oeste de Palma. Su nombre es Villa Solitaire y fue proyectada por el arquitecto milanés Matteo Thun. El edificio está concebido como una sucesión de volúmenes que recuerdan a las velas de un barco. La vivienda supera los 2.000 metros cuadrados. Como referencia, equivale aproximadamente a la superficie de una veintena de pisos de 100 metros cuadrados.
Tiene siete dormitorios y seis baños, aunque la relación de estancias explica mejor sus dimensiones. La casa ocupa cuatro plantas. En la principal están los salones, el comedor, un bar, la bodega y dos cocinas: una principal y otra auxiliar. Una fachada de cristal abre esta planta hacia las terrazas, los jardines y las piscinas, con la bahía de Palma al fondo.
Hay dos piscinas. La azotea tiene jacuzzi y un cine al aire libre. El sótano alberga otro de los espacios de ocio de la vivienda, además de un jardín zen, gimnasio, sauna y baño turco. Bajo tierra caben seis coches. También existe una zona independiente para el personal, con dos dormitorios y aparcamiento propio; y un detalle más, para desplazarse entre las plantas no es necesario utilizar las escaleras: un ascensor acristalado comunica las diferentes alturas.
Viñedo, olivar y una zona para aterrizar
En Puigpunyent las cifras son otras. Una de las propiedades mallorquinas incluidas en la clasificación se extiende sobre 130.000 metros cuadrados de terreno. Son 13 hectáreas. La casa principal ocupa aproximadamente 1.500 metros cuadrados distribuidos en tres plantas. Tiene siete dormitorios. Cuatro de los seis situados en la primera planta cuentan con baño propio; el dormitorio principal ocupa la planta superior y dispone de dos baños y un gran vestidor.
Pero buena parte de la propiedad está fuera de la casa. La finca tiene su propio viñedo, olivar y huerto, además de árboles frutales y una plantación de lavanda. En ella se produce vino Sauvignon, aceite de oliva y miel. También hay una casa independiente para invitados.
La zona de spa incorpora una piscina interior de unos 14 metros de longitud, sauna, jacuzzi, duchas interiores y exteriores y baño de hielo. En otro edificio separado se encuentra el gimnasio.
La piscina exterior es todavía mayor: aproximadamente 16 metros de largo por cinco de ancho, climatizada y cubierta. En los jardines hay además una pista que puede utilizarse para jugar al tenis o al fútbol.
Y se puede llegar en helicóptero. La extensión de la propiedad permite aterrizar dentro de la propia finca. Todo ello se encuentra junto al núcleo de Puigpunyent, un pequeño municipio de la Serra de Tramuntana situado a unos 15 kilómetros de Palma.
Un garaje para ocho bólidos
Otra de las casas de la clasificación está en Costa d'en Blanes, en Calvià, sobre la zona de Puerto Portals. A diferencia de la villa de Formentor, esta acaba de construirse: es de 2025. La parcela tiene 2.479 metros cuadrados y la casa suma 1.233 metros construidos, con 1.124 metros de superficie habitable. Está repartida en tres plantas y todas tienen ascensor. En una de ellas se distribuyen tres dormitorios para invitados, cada uno con baño propio y salida a una terraza. Hay además otra suite con vestidor y terraza privada, un despacho y una zona de spa con sauna y jacuzzi.
La planta superior concentra los principales espacios de la vivienda. Allí están el salón, el comedor y la cocina, además de una segunda cocina de servicio que permite preparar los platos sin utilizar la que queda a la vista desde las zonas comunes. En esa misma altura se encuentra el dormitorio principal, con chimenea propia, baño, vestidor y patio privado. La terraza exterior tiene una piscina de agua salada.
El sótano es casi otra vivienda. Además de lavandería y espacios técnicos, contiene un apartamento independiente para invitados, una bodega y una sala de cine. El garaje tiene capacidad para entre seis y ocho vehículos.
Los dormitorios de invitados llevan suelos de roble; en otras zonas se utiliza piedra natural. La climatización incluye suelo radiante mediante bomba de calor y aire acondicionado integrado.
Son Vida, Formentor, Puigpunyent y Costa d'en Blanes responden a mercados bastante diferentes dentro de una isla de apenas 3.640 kilómetros cuadrados y un problema de vivienda indescriptible. Como en el resto de España, sí, pero con unos contrastes tan dramáticos como los de este artículo y tantos otros publicados en este mismo medio.