Mansión en Mallorca
Crisis
La vivienda en Baleares agrava su tormenta de precios: la costa pulveriza récords y Palma asfixia en compra y alquiler
La demanda desborda a una oferta insuficiente y empuja los precios a máximos históricos, agravando las dificultades de acceso a la vivienda para miles de familias
El mercado inmobiliario balear continúa inmerso en una escalada de precios que no da tregua. Tanto la compra como el alquiler mantienen una tendencia alcista que sitúa al archipiélago en los niveles más elevados del país y complica cada vez más el acceso a la vivienda para los residentes.
Los últimos datos publicados por pisos.com reflejan que la costa de Baleares es actualmente la más cara de todo el litoral español para adquirir una vivienda, con un precio medio de 578.500 euros. La cifra no solo supera ampliamente la media nacional, situada en 322.350 euros, sino que además representa el mayor incremento registrado entre todas las zonas costeras del país, con una subida interanual del 20,7%.
La presión también se traslada al mercado del alquiler. El litoral balear vuelve a encabezar el ranking nacional con un precio medio de 2.923 euros por semana, un 14,7% más que hace un año. Paralelamente, Baleares se mantiene como una de las zonas más rentables para los propietarios, con una rentabilidad media del 4%, lo que permite recuperar la inversión en apenas dos décadas.
Palma, imparable
La situación en Palma confirma esta tendencia. Según el Barómetro del Mercado Residencial de Capitales de Provincia elaborado por Gloval, la capital balear se ha convertido en la cuarta ciudad más cara de España para comprar vivienda, con un precio medio de 4.226 euros por metro cuadrado. Solo San Sebastián, Madrid y Barcelona presentan valores superiores.
Además, Palma ha registrado un crecimiento interanual del 14,68%, por encima de la media de las capitales españolas, que se sitúa en el 13,26%. Todo ello ocurre pese a una ligera desaceleración de la actividad inmobiliaria. Durante el primer trimestre del año se contabilizaron 1.293 compraventas, un 2,27% menos que en el mismo periodo de 2025.
Los expertos apuntan a que esta aparente contradicción responde a un desequilibrio persistente entre oferta y demanda. El presidente y consejero delegado de Gloval, Roberto Rey, señala que el incremento generalizado de los precios confirma la presión existente sobre el mercado residencial, impulsada por una demanda que continúa activa, una oferta insuficiente en numerosos territorios y un progresivo deterioro de la accesibilidad para los hogares.
Aunque Palma presenta una de las mayores disponibilidades de oferta proporcional entre las capitales españolas, con 24,59 viviendas anunciadas por cada mil existentes, el volumen sigue siendo incapaz de contener una escalada de precios que afecta especialmente a residentes y trabajadores.
Ante este escenario, el Govern balear trata de reforzar sus herramientas de análisis para comprender mejor la evolución del mercado. La Conselleria de Vivienda, Territorio y Movilidad ha firmado un convenio de colaboración con la Fundación Alquiler Seguro para compartir datos, estudios e información sobre el mercado del alquiler en las islas. El acuerdo se integra en el proceso de implantación del Observatorio de la Vivienda de las Illes Balears, una herramienta impulsada por el Ejecutivo autonómico para monitorizar la evolución de los precios, la oferta y la demanda residencial. La colaboración permitirá incorporar nuevas fuentes de información y desarrollar investigaciones conjuntas junto a especialistas de la Universidad Rey Juan Carlos y la Universidad Complutense de Madrid.
Según el Govern, el objetivo es disponer de «datos más precisos y actualizados» que faciliten el diseño de políticas públicas capaces de aumentar la oferta de vivienda asequible y mejorar el acceso a la vivienda para los residentes.
Mientras tanto, los indicadores siguen apuntando en una misma dirección: Baleares lidera el encarecimiento de la vivienda en España, Palma consolida su posición entre las capitales más caras del país y el alquiler continúa marcando máximos. Un escenario que mantiene la presión sobre miles de familias y que convierte el acceso a una vivienda en el gran quebradero de cabeza de los residentes.