Una de las vallas pagadas por la FEHM

Una de las vallas pagadas por la FEHM

Vallas por todas las islas

La turismofobia calienta motores y los hoteleros responden dando la bienvenida a los turistas

Los hoteleros despliegan vallas por toda Mallorca con mensajes de convivencia entre residentes y visitantes en vísperas de otro verano marcado por las protestas contra la saturación turística

La batalla por el relato turístico vuelve a librarse este verano en Mallorca, pero esta vez los hoteleros han decidido adelantarse al gran acto central de la turismofobia (una manifestación convocada para el próximo 26 de julio en Palma) presentando la segunda edición de su campaña estival Thanks for Visiting Mallorca (Gracias por visitar Mallorca).

Durante la presentación, el presidente de la Federación Hotelera de Mallorca, Javier Vich, ha defendido que el turismo se ha convertido en «un saco de boxeo» sobre el que se descargan responsabilidades que, a su juicio, tienen más que ver con décadas de falta de planificación pública que con la propia actividad turística. Según los hoteleros, el malestar ciudadano tiene más que ver con los problemas de vivienda, movilidad o de infraestructuras. «No es justo responsabilizar al turismo de decisiones que los gobiernos han sido incapaces de resolver durante los últimos veinte años».

La campaña de la patronal llega en un contexto especialmente sensible. El próximo 26 de julio, la plataforma Menys Turisme Més Vida, respaldada por más de medio centenar de entidades sociales, ecologistas, sindicales y vecinales, volverá a sacar a la calle a miles de personas para denunciar «los efectos de la masificación turística sobre la vivienda, el territorio, las infraestructuras y la calidad de vida de los residentes», como anunciaron hace pocos días. Los convocantes consideran que Mallorca se ha convertido en un «parque temático» y han anunciado un verano «más combativo» con nuevas acciones reivindicativas antes de la gran manifestación prevista en Palma.

Segundo verano de campaña por Mallorca

Consciente de ese escenario, la FEHM ha decidido responder ocupando también muchos metros cuadrados de vallas por toda la isla. Lo hace por segundo verano consecutivo, aunque con una evolución significativa en su discurso. Si el año pasado la campaña se centraba fundamentalmente en agradecer la visita de los turistas bajo el lema «Tourist, go home happy. Be happier returning to Mallorca soon. Thanks», este año el mensaje incorpora de forma explícita a los residentes. «This is your holiday. This is our home» y «Let's keep it special together» son los dos grandes eslóganes elegidos para una campaña que gira alrededor de una idea central: visitantes y residentes forman parte de una misma realidad y comparten la responsabilidad de preservar aquello que hace especial a Mallorca.

La campaña estará activa durante los meses de junio, julio y agosto y contará con catorce soportes publicitarios repartidos por diferentes puntos estratégicos de la isla. Las primeras vallas ya se han instalado en Palma y en algunos de los principales corredores de movilidad, incluyendo los accesos al aeropuerto, la Vía de Cintura, el Molinar o Alcúdia. Durante las próximas semanas también llegarán a otros municipios y zonas turísticas como Magaluf, Andratx, Campos, Sa Coma, Felanitx-Portocolom o Montuïri.

La elección de los emplazamientos tampoco es casual. La FEHM ha explicado que el objetivo es que los mensajes sean vistos tanto por quienes visitan la isla como por los propios residentes en sus desplazamientos diarios. De esta forma, la patronal pretende trasladar una imagen de convivencia y no de combate continuo residente-turista.

Desestacionalización y sus efectos

No es un fenómeno nuevo. Desde la pandemia, la discusión sobre los límites del crecimiento turístico ha ido ganando peso en la conversación pública. La apuesta por la desestacionalización, defendida durante años por administraciones y empresarios turísticos para repartir mejor la actividad económica a lo largo del calendario, ha contribuido también a extender la presencia de visitantes más allá de los meses tradicionales de verano. Como consecuencia, muchos de los debates vinculados a la saturación ya no se concentran únicamente en julio y agosto, sino que se extienden durante buena parte del año.

Sin embargo, es precisamente durante la temporada alta cuando la tensión alcanza su punto máximo. Las imágenes de playas abarrotadas, carreteras congestionadas, largas colas en enclaves turísticos o grandes cruceros atracados en el puerto de Palma vuelven a ocupar portadas y espacios informativos tanto dentro como fuera de España. Mallorca se ha convertido en los últimos años en uno de los principales símbolos europeos del debate sobre los límites del turismo y cada verano las protestas contra la masificación encuentran un importante eco mediático internacional.

Mucha gente a la vez: ¿todos turistas?

En este contexto, Vich ha mantenido que el debate público sobre la saturación turística está obviando cambios importantes en la forma en la que crece la actividad turística en las islas. Según ha expuesto, mientras los turistas alojados en hoteles descendieron un 2 % durante el último año, el alquiler turístico reglado aumentó un 14,7 % y los alojamientos en viviendas de familiares, amigos y otras fórmulas similares crecieron un 10,4 %.

El presidente de la FEHM ha defendido igualmente que la planta hotelera apenas ha crecido un 6 % durante los últimos doce años, frente al incremento de alrededor del 176 % registrado por el alquiler turístico reglado. A su entender, una parte importante del crecimiento turístico se está produciendo a través de «modalidades de alojamiento con menor capacidad de control administrativo y fiscal». Por ejemplo, lo que ya contó El Debate hace pocos meses: los turistas «que se quedan en casa de un amigo o familiar».

En cualquier caso, el discurso de la patronal choca frontalmente con el de los colectivos que impulsan las protestas previstas para este verano. Desde Menys Turisme Més Vida sostienen que los problemas de vivienda, la presión sobre el territorio, el colapso de infraestructuras y la pérdida de calidad de vida responden a un mismo modelo económico basado en el crecimiento constante del turismo. Los convocantes han acusado tanto al Govern balear como al Consell de Mallorca y al Gobierno central de mantener políticas de «falsa contención» mientras continúa aumentando la presión turística sobre la isla.

El eclipse, otro reclamo

Además, la plataforma ha advertido de que el próximo eclipse solar previsto para el 12 de agosto podría convertirse en un nuevo episodio de saturación al atraer a miles de visitantes adicionales en plena temporada alta. Los activistas consideran que acontecimientos de este tipo son aprovechados por la industria turística como oportunidades de promoción y negocio pese a la presión que, a su juicio, soportan ya los recursos y las infraestructuras de la isla.

Con dos relatos completamente enfrentados, Mallorca se encamina así hacia otro verano marcado por el turismo y los anturistas.

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