Suelta de ventejos, hoy en Palma
La ola de calor convirtió los tejados en trampas para los vencejos: ahora algunos vuelven a volar
Muchos habían caído del nido antes de tiempo y, tras semanas de cuidados, ya están regresando a la naturaleza
Los vencejos eligen tejados, cornisas y grietas de los edificios para criar a sus polluelos. Este año, las temperaturas extremas de finales de junio convirtieron muchos de esos refugios en trampas de calor. El resultado fue una entrada récord de aves en los centros de recuperación de Baleares. Las primeras ya vuelven a volar.
La Conselleria de Agricultura, Pesca y Medio Natural ha liberado este jueves una treintena de ejemplares en Dalt Murada, en Palma. Todos ellos habían llegado semanas antes al Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de Mallorca después de caer del nido cuando todavía no estaban preparados para emprender el vuelo. Por tanto, no son aves criadas en cautividad ni ejemplares procedentes de otros lugares. Son polluelos nacidos en Baleares que sobrevivieron gracias a que alguien los encontró en el suelo y los trasladó al Cofib. Allí han permanecido bajo la supervisión de veterinarios y técnicos especializados, con una alimentación basada exclusivamente en insectos, hasta desarrollar el plumaje y la musculatura necesarios para valerse por sí mismos.
Cifras récord
Las cifras reflejan la magnitud del episodio. En lo que va de año, los centros de recuperación de fauna silvestre del archipiélago han recibido 1.489 vencejos, de los que 1.407 ingresaron en Mallorca. La mayoría eran polluelos que se habían precipitado del nido de forma prematura. El calor de finales de junio disparó los ingresos hasta obligar al centro mallorquín a afrontar algunas de las jornadas con mayor actividad de los últimos años. Pese a esa presión, cerca de 450 ejemplares ya han podido regresar al medio natural. La suelta organizada este jueves forma parte de ese proceso de recuperación.
El vencejo común (Apus apus) es una de las aves más peculiares de la fauna europea. Pasa prácticamente toda su vida en el aire: captura insectos mientras vuela, bebe en pleno vuelo e incluso puede dormir durante sus largos desplazamientos. Solo necesita posarse para criar, motivo por el que depende de los huecos que encuentra bajo los tejados y en las fachadas de los edificios.
Precisamente esa costumbre convierte a las olas de calor en un riesgo para las crías. Cuando la temperatura se dispara en los nidos, muchos polluelos intentan escapar antes de haber desarrollado completamente las alas. Si caen al suelo, no pueden remontar el vuelo por sí solos y necesitan ser rescatados para sobrevivir.
El vencejo común está catalogado como especie en régimen de protección especial y desempeña un papel fundamental en el control natural de insectos. Por ello, el Govern insiste en la importancia de conservar los espacios de nidificación que aún existen en edificios y núcleos urbanos, donde cada primavera estas aves regresan para sacar adelante una nueva generación.