Jesús Cuartero, presidente de 'Essentially Mallorca'

Jesús Cuartero, presidente de 'Essentially Mallorca'

Entrevista a 'Essentially Mallorca'

«Hace diez años, Mallorca no existía en el mapa mundial del turismo; hoy la demanda es planetaria»

El Debate entrevista a Jesús Cuartero, presidente de Essentially Mallorca, una asociación empresarial que agrupa a compañías vinculadas al segmento premium y de alto valor añadido de Mallorca

Representa menos del 8% de los visitantes, pero genera más del 27% del gasto turístico. El segmento del lujo se reivindica como foco de atracción de visitantes interesados por la cultura, producto local e identidad de Mallorca. Una alternativa seria, dicen, al modelo basado en el volumen.

PREGUNTA. Sólo un 7 % de los visitantes de Mallorca pertenecen al nicho del turismo de valor pero generan cerca del 28 % del gasto turístico. Menos pero mejor, ¿nó?

RESPUESTA. Sí. Solo un 7 % de los visitantes de Mallorca podrían ser considerados de este segmento de turismo de valor y, sin embargo, casi cuadruplican el impacto que tienen en el gasto total, ya que llegan a representar cerca del 28 %.

P. Usted prefiere hablar de «turismo de valor» antes que de «turismo de lujo». ¿Por qué?

R. Porque la palabra «lujo» tiene muchas interpretaciones y algunas pueden tener connotaciones negativas. En Mallorca tenemos un tipo de lujo distinto. No sé si mejor o peor, pero sí diferente. Es un lujo basado en la discreción, el silencio y en vivenciar la isla de una manera auténtica. La ostentación y el exhibicionismo pertenecen a otro tipo de lujo que también tiene su espacio, pero Mallorca es diferente. La isla siempre ha sido un crisol de culturas y realidades que han configurado una identidad muy interesante. Además, en los últimos años hemos pasado de ser únicamente un destino de sol y playa a apostar cada vez más por el servicio personalizado, la atención al detalle y la calidad. Las mejores marcas internacionales están apostando por la isla y los negocios locales ponen énfasis en el producto de kilómetro cero y en la producción local.

Lo interesante es que los visitantes quieren experimentar Mallorca en toda su amplitud: Palma, la Serra de Tramuntana, nuestras playas, la gastronomía, el vino mallorquín, el aceite, la artesanía y el deporte. Todo eso conforma un producto muy completo que explica buena parte del éxito que estamos teniendo.

P. Este modelo turístico también recibe críticas por considerarse elitista. ¿Qué responde a quienes sostienen que el turismo de alta calidad excluye a una parte de la población?

R. Cuando un sector como el turismo genera más del 42 % de nuestro producto de forma directa y más del 60 % de forma indirecta, evidentemente va a generar debate.

Tenemos que ser responsables y conscientes de que vivimos en una isla limitada, con recursos limitados. Si deterioramos aquello que atrae a los visitantes, tendremos un problema porque no existe una alternativa económica que sustituya el valor que aporta el turismo.

Eso no significa que todo valga. Somos muy conscientes de la importancia de la sostenibilidad, de la economía circular y de avanzar hacia un turismo regenerativo. La calidad debe estar por encima de la cantidad.

Es cierto que un turismo de mayor calidad puede generar la sensación de que es elitista, pero también genera más puestos de trabajo y contribuye a ampliar la temporada turística. Lo importante es sentarnos todos —sector público, sector privado y sociedad— y definir qué modelo queremos para Mallorca.

También debemos hablar de infraestructuras, vivienda y transporte. El turismo no es el único factor. Tenemos que buscar un equilibrio.

P. ¿Ha dejado Mallorca de competir por precio para hacerlo por calidad?

R. La isla ya no compite por precio. Mallorca ofrece servicios, recursos y una calidad muy superior a la de muchos otros destinos.

Nuestra oferta hotelera de cuatro estrellas y cuatro estrellas superior está claramente por encima de la media. La apuesta por la calidad, la atención y el servicio se refleja en todos los niveles.

Además, cada vez somos menos noticia por el turismo de excesos. Se ha trabajado activamente para cambiar esa imagen. La apuesta actual de Mallorca es por la sostenibilidad, la calidad y la autenticidad.

Creo que debemos seguir avanzando hacia más calidad y menos cantidad. Puede parecer un juego de palabras, pero resume muy bien la dirección que está tomando la isla.

P. Desde su experiencia en ferias y encuentros internacionales, ¿cómo está posicionada Mallorca en los mercados emisores?

R. Me gusta esta pregunta porque nosotros acudimos a ferias, workshops y roadshows en países como Estados Unidos, Canadá, Australia o Brasil.

Hay curiosidad y deseo por Mallorca. Existe una sensación creciente de que algo está pasando en la isla y de que todo el mundo quiere conocerla.

Estamos proyectando una imagen basada en la calidad del servicio, la tradición, la cultura, la artesanía, la gastronomía, el deporte y la naturaleza. Todo ello conforma una manera de entender el turismo mucho más integral.

Además, se generan sinergias entre artesanos, productores, agricultores y empresas de experiencias. El boca a boca de quienes nos visitan es muy positivo. Muchos descubren Mallorca y salen fascinados.

P. ¿Diría que Mallorca ya se ha consolidado como una marca turística global?

R. Sin ninguna duda. Si no fuera así, no veríamos llegar a la isla cadenas hoteleras del nivel de las que están llegando ni compañías aéreas de primer nivel. No vienen porque traigan turistas; vienen porque existe una demanda previa. Mallorca ya ha sido descubierta y existe un conocimiento creciente del destino. Hace diez años muchos viajeros internacionales apenas situaban Mallorca en el mapa. Hoy la situación es completamente distinta.

El mercado estadounidense es un buen ejemplo. Se está trabajando desde hace años para posicionar Mallorca entre los destinos europeos que un estadounidense considera cuando viaja a Europa, junto a ciudades como Madrid, Barcelona o Sevilla. Muchos visitantes americanos se quedan más tiempo que la media y combinan la experiencia urbana de Palma con la experiencia más relajada del resto de la isla.

P. Mallorca e Ibiza compiten en el segmento premium. ¿Cuál diría que es la principal diferencia entre ambos modelos?

R. Las dos islas tienen establecimientos y servicios de muy alta calidad. Ambas cuentan con cultura, tradición y artesanía propias. La diferencia es que Ibiza creó una marca y un estilo propio, enormemente reconocido a nivel internacional.

Mallorca, en cambio, tiene un concepto más silencioso y discreto. No es mejor ni peor, simplemente diferente. Aquí también recibimos celebridades, deportistas, artistas o políticos de primer nivel, pero normalmente pasan desapercibidos. Vienen, disfrutan de la isla y se marchan. Ese carácter discreto forma parte de la identidad de Mallorca.

P. En un Mediterráneo cada vez más competitivo, ¿qué tiene Mallorca que no puedan ofrecer destinos como Grecia, Antalya, Mónaco o Saint-Tropez?

R. Tiene una identidad propia. Aunque a los mallorquines a veces se nos considera reservados, somos una isla abierta al exterior. Nuestra posición histórica en el Mediterráneo ha creado un crisol de culturas, tradiciones y artesanía muy singular. Tenemos un interior riquísimo, una gastronomía que está siendo reinventada por jóvenes chefs, una Serra de Tramuntana espectacular, playas que no tienen nada que envidiar a las del Caribe, excelentes campos de golf, rutas de senderismo increíbles y unas condiciones magníficas para la navegación. No sé si somos mejores o peores que otros destinos, pero sí sé que lo que tenemos aquí es maravilloso. A veces somos nosotros mismos quienes no somos plenamente conscientes de ello. Debemos creer más en lo que tenemos, disfrutarlo y, sobre todo, cuidarlo.

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