La confianza acabó en traición

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Sucesos

La cuidadora desleal: imputada por birlar 1.200 euros a la anciana que cuidaba tras su muerte

La acusada habría aprovechado el fallecimiento de la mujer para hacerse con el dinero que esta tenía en su cuenta

La anciana, alemana de 87 años, vivía sola en Artà (Mallorca) y necesitaba ayuda para algunas de las cosas más cotidianas. De eso se ocupaba su cuidadora, una mujer británica de 61 años que tenía las llaves de casa y utilizaba su tarjeta bancaria cuando había que hacer una compra o algún recado. Conocía también el PIN. Era su persona de confianza. Pero, como dice el refrán «donde hay confianza da asco», y así ha acabado esta historia: en un lamentable cierre de relación que da asco. La Guardia Civil le imputa los delitos de apropiación indebida y estafa por las dos extracciones.

Los hechos se dan el 19 de julio. La cuidadora acudió aquel día a visitar a la anciana y la encontró fallecida en la cama. La Guardia Civil se hizo cargo de las diligencias por la muerte y, en principio, nada hacía pensar que aquel episodio acabaría derivando en una investigación por dinero desaparecido de su cuenta. Lo inquietante llegó después, cuando un familiar de la fallecida revisó los movimientos bancarios. Había dos retiradas de efectivo que no cuadraban: 600 euros el mismo 19 de julio y otros 600 al día siguiente. En apenas 48 horas habían salido 1.200 euros de la cuenta.

La atención se centró entonces en la tarjeta de la anciana. Seguía guardada en una cartera dentro de su vivienda, un lugar al que no todo el mundo podía acceder. La cuidadora sí podía. Tenía una copia de las llaves y, según explicó el familiar a la Guardia Civil, continuaba en posesión de ella después del fallecimiento. Además, estaba familiarizada con la tarjeta porque la propia anciana se la entregaba habitualmente para hacer compras y otros encargos. De esa relación cotidiana conocía también el número secreto.

Con esos elementos sobre la mesa, los agentes de la Guardia Civil de Artà comenzaron a reconstruir qué había ocurrido con el dinero durante aquellas horas posteriores al fallecimiento.

Las pesquisas terminaron señalando a la cuidadora, que ha sido investigada como presunta autora de los delitos de apropiación indebida y estafa por las dos extracciones, que suman 1.200 euros.

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