Uno de los escaparates más míticos de Palma
Comercios emblemáticos
De vender a caballo a resistir en Palma: Almacenes Plovins, la mercería que desafía el paso del tiempo
Fundada en los años 20 y establecida en la capital balear desde 1940, es una de las pocas mercerías que siguen sobreviviendo
En Palma todavía hay comercios que no nacieron como tiendas, sino como oficio ambulante. Almacenes Plovins es uno de ellos. Antes de tener mostrador, tuvo sus primeros pasos en carreteras secundarias, cruzando pueblos de toda la isla de Mallorca en su coche de caballos. Casi un siglo después, esta mercería familiar sigue abierta en la mítica calle Sant Miquel, convertida en una excepción dentro de este enclave comercial donde otros establecimientos históricos no soportaron el paso del tiempo.
La historia de Plovins comienza en 1926, cuando Joan Plovins y su mujer, Antònia Servera, empezaron a vender artículos de mercería por los pueblos. En aquellos primeros años, el negocio se basaba tanto en la venta como en el intercambio de productos, en tiempos donde el componente rural y el boca a boca aún eran indispensables para crecer como negocio en Mallorca.
El camino hasta Sant Miquel
Tras una etapa en Manacor y una parada en el mercado de l’Olivar, la familia se trasladó definitivamente a Palma en 1940. Primero se instalaron en la zona de Banc de s’Oli y, más adelante, en la calle Sant Miquel, donde acabarían haciéndose un hueco en el día a día de la ciudad.
Samira, propietaria del establecimiento
Después de la Guerra Civil, conseguir género en Mallorca no era sencillo. Joan Plovins viajaba a Barcelona para comprar material que luego no solo se vendía en su tienda, sino que abastecía a otras mercerías de la isla. Así nació una actividad mayorista que durante años fue clave para la supervivencia y el crecimiento del negocio.
En los años sesenta, la familia compró el local de la calle Sant Miquel, hasta entonces de alquiler, y la segunda generación —Francisco y Miquel Plovins— asumió la gestión del establecimiento, consolidando la mercería como un comercio de referencia en el centro.
Productos clásicos y clientela fiel
Hoy, está en manos de Antònia y Joan Plovins, tercera generación de la familia. Ambos crecieron viendo trabajar a sus abuelos, a su padre y a su tío, y conocen bien una forma de vender basada en la cercanía con las personas.
La mercería mantiene una oferta centrada en ropa interior, artículos de punto, lencería y productos clásicos del sector. En los últimos años, y como respuesta a los cambios de hábitos de consumo, se han incorporado también algunos artículos orientados al turismo, especialmente durante la temporada de verano.
La responsable, frente a artículos que vende la tienda
Almacenes Plovins no ha sido ajeno a las dificultades del pequeño comercio. Durante la crisis económica, la familia llegó a aportar dinero propio para mantener el negocio y no prescindir del personal, priorizando la continuidad de un equipo con décadas de experiencia y relación directa con los clientes.
Símbolo de supervivencia
La competencia de los grandes almacenes, la venta online y la desaparición de la costura doméstica han reducido el peso de la mercería tradicional. La venta al por mayor, que fue fundamental durante décadas, hoy es casi residual. Aun así, el negocio sigue funcionando gracias a una clientela fiel y al paso constante de visitantes por la calle Sant Miquel.
Actualmente, Plovins es una de las pocas mercerías que siguen abiertas en Palma. El reconocimiento como establecimiento emblemático por parte del Ayuntamiento ha ayudado a visibilizar el valor de un negocio histórico que sigue latiendo a base de constancia.
A finales de 2025, la mercería Àngela, el comercio más antiguo de la ciudad, decidió cerrar sus puertas ante la falta de clientes. Por el momento, Plovins sigue teniendo las puertas abiertas, tejiendo una historia de lucha y amor por los antiguos oficios que han dado vida a este país.