El desmorone del sanchismo
De Sánchez ya huyen hasta los que le dieron la mano cuando estaba tirado en la calle, políticamente decapitado. Cuando te han cortado la cabeza hay que tener mucha fe para creer que puedes resucitar. Román la tenía en Sánchez. Parece que hoy eso se ha evaporado.
La descomposición del régimen sanchista se acelera como quedó demostrado en las manifestaciones de ayer en defensa de la españolidad de Ceuta. Yo acudí a Cibeles, ubicado entre el Palacio de Linares y el Cuartel General del Ejército. Cuando arriaon bandera con los toques de Bandera y Oración el gentío ha estalló en ovaciones y vivas a España y al Ejército. Dirán que éramos pocos. Por las fotos no tengo dudas de que en Madrid éramos cientos de miles, en día laborable y con un enorme calor. Y manifestaciones similares por toda España.
Unas manifestaciones que el PSOE llamó a sus militantes a no integrar. Pero yo estaba seguro de que iban a ser un gran éxito desde el momento en que me enteré de que uno de los ayuntamientos socialistas que se había sumado a la convocatoria era el de Chiclana de la Frontera. Allí manda José María Román, que lleva 18 años de alcalde en tres periodos diferentes. Y que como tantos otros socialistas de nuestros días es hijo de un valeroso falangista chiclanero, Pedro Román, más conocido como Perico el Peligroso.
Chiclana es una de esas localidades costeras cuya población estable de 90.000 personas se multiplica en verano. Especialmente gracias a barrios de veraneo como el elegante Sancti Petri, que es la joya de la corona de ese municipio y una máquina de hacer dinero para las arcas municipales y para los negocios particulares. A nadie puede molestar el turismo de alto nivel adquisitivo. Con vecindarios como ese, mantenerte como alcalde como íntimo de Pedro Sánchez, en este minuto del partido, debe de ser francamente difícil. Y ¿por qué digo lo de íntimo? Después de que el Comité Federal del PSOE decapitase a Sánchez el 1 de otubre de 2016, José María Román lo invitó con Begoña a Chiclana de vacaciones. No dudó en apostar por él. Debieron hacerse muy amigos porque Sánchez y Begoña volvieron más de una vez. Y estando allí José María Román le presenta, cenando en una salina chiclanera, un estero, a Pepa Bueno, que veraneaba en Roche. A quien no le suene Pepa Bueno porque no tenga esos vicios informativos, le aclaro que Bueno fue más tarde directora del El País cuando este diario seguía en plena sintonía con el sanchismo, y después de caer en desgracia ha pasado a presentar el Telediario de las 21,00 de La 1. Y Sánchez también conoció allí a Nadia Calviño, que tenía casa en Sancti Petri. No se puede decir que le haya ido mal tampoco a ella. No hay como tener padrino.
Creo que con estos datos es evidente que la relación de Sánchez y Román llegó a ser estrechísima. Y ayer, cuando el PSOE había dado a sus bases la instrucción de no salir a manifestarse, el Ayuntamiento de Chiclana, que preside Román, convocó a sus paisanos a manifestarse a las 20,00 ante el consistorio. Y señalo la hora porque algunos de los ayuntamientos regidos por el PSOE en otras partes de España, como Espartinas, en la comarca sevillana del Aljarafe, optaron por no organizar la manifestación a las 20,00 sino a otra hora para diferenciarse de la convocatoria de la Federación Española de Municipios y Provincias que el propio PSOE ha descalificado diciendo que politiza lo que está ocurriendo en Ceuta.
Román no. El amigo de Sánchez quiso dejar bien claro a sus electores dónde está él en esta hora. Como tantos otros, él cree que ir de la mano de Sánchez es un batacazo seguro en mayo. De Sánchez ya huyen hasta los que le dieron la mano cuando estaba tirado en la calle, políticamente decapitado. Cuando te han cortado la cabeza hay que tener mucha fe para creer que puedes resucitar. Román la tenía en Sánchez. Parece que hoy eso se ha evaporado.