mallehatergohome, la canción sobre el Ballermann y turismo de excesos que indigna a Mallorca

'Mallehatergohome', la canción sobre el Ballermann y turismo de excesos que indigna a Mallorca

«Sólo los idiotas van a Mallorca»: el himno discotequero germano que enciende la popular calle del Jamón

Los autores justifican un tema que parodia a los alemanes que critican la isla, mientras Prohens califica de «inadmisibles y una vergüenza estos cánticos»

De las barras de la Playa de Palma a las listas de Spotify. La bronca por el turismo de borrachera en Mallorca ha cruzado las fronteras alemanas en forma de estribillo. La última polémica en la isla la firma el dúo germano Honk! y Der Partycrasher con Mallehater go home, una canción de apenas dos minutos y medio que se ha convertido en el nuevo himno improvisado del fenómeno Ballermann: la coctelera de consumo masivo de alcohol, música del tipo schlager y excesos nocturnos desatados que impera entre los germanos en torno a la popular calle del Jamón en la Playa de Palma.

La canción no se anda con rodeos. En su arranque, recopila sin filtros todos los sambenitos que los alemanes más críticos cuelgan a la isla: que si el Ballermann es «sólo para asociales», que «allí todo el mundo es radical» o que «sólo los idiotas van a Mallorca». El estribillo contraataca pidiendo el exilio a los detractores de la fiesta.

Este estallido musical llega en plena expansión del movimiento antiturismo y contra la masificación en la isla, y agita los fantasmas de una polémica muy reciente. Hace apenas unos meses, en mayo, el aeropuerto de Son Sant Joan de Palma ya protagonizó una monumental trifulca institucional después de que se instalara un gigantesco cartel en su fachada exterior —frente a la zona de llegadas— redactado íntegramente en alemán.

El polémico cartel en el aeropuerto

El anuncio jugaba con la expresión popular bajo el lema Was auf Malle passiert, wird auf Malle beglichen (Lo que pasa en Mallorca, se paga en Mallorca). Aquella campaña publicitaria desató la furia del Govern, que exigió por carta a Aena la retirada inmediata del cartel al considerarlo un insulto y un aval intolerable al turismo de descontrol que las instituciones llevan años intentando erradicar. Para el Ejecutivo autonómico, el anuncio proyectaba una imagen de borrachera que echaba por tierra todos los esfuerzos del Govern y hoteleros por reconducir el destino hacia la calidad y la convivencia. El cartel fue retirado.

Ahora aterriza «Mallehater go home», un tema que parodia el célebre lema antiturismo (go home) inmortalizado en las pintadas de establecimientos turísticos contra la masificación, a la vez que utiliza el término Malle, el cariñoso apodo con el que los alemanes bautizan a la isla.

Ante el incendio que se olían venir, los autores han querido apagar el fuego rápido. En declaraciones a Ultima Hora, los artistas han aclarado que el tema no va contra los vecinos de la isla hartos de la masificación, ni busca meterse en el charco político del modelo turístico.

Aseguran que cuando cantan lo de «Mallehater» se refieren únicamente a la gente en Alemania que insulta por sistema a cualquiera que ponga rumbo a Mallorca de vacaciones. Eso sí, admiten que el tono y el videoclip quizás se pasaron de frenada: «Por supuesto, nosotros también consideramos fundamental que se respeten las normas, la convivencia y a las personas que viven en Mallorca», reconocen en el citado diario local.

Los productores explican que un mallehater «es un ciudadano alemán que vive en Alemania y que critica, juzga o menosprecia de manera clasista a otros alemanes que viajan a la isla a divertirse». Defienden también que la canción es una sátira entre alemanes. «Un tema de fiesta (partyschlager) que defiende su propia cultura festiva frente a los críticos de su propio país», no hay ningún mensaje político contra la población local de la isla, remarcan.

Las explicaciones han servido de poco para el Gobierno balear. La presidenta del Govern, Marga Prohens, ha calificado el tema de «inadmisible y una vergüenza». Éste es precisamente «el tipo de turismo» que Baleares no quiere ni en pintura, y ha insistido en que el camino es seguir trabajando por un modelo de turismo «sostenible, responsable y de calidad». La fiesta sigue, pero el choque de trenes entre el ocio etílico y la paciencia insular va para largo.

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