Escolares extranjeros
Informe PISA 2025
Baleares explica su hecatombe educativa con los datos de inmigración: uno de cada cinco estudiantes es extranjero
El Govern señala la incorporación constante de alumnos al sistema y culpa también a la LOMLOE y al recorte de horas lectivas del retroceso en Matemáticas, Lectura y Ciencias
Entrar en un aula de ESO o Bachiller en Baleares y encontrarte con un alumno que se llame Ibrahim, Mamadou o Walter, o bien una alumna cuyo nombre sea Lucrecia, Deya o Amina, es estadísticamente más probable que en otras comunidades autónomas. Las islas son la autonomía que mayor tasa de alumnado extranjero presenta (un 19 por ciento), muy por delante de Cataluña (15,5 %), Madrid (15,5 %) o Canarias (12,3 %). Que uno de cada cinco alumnos proceda de otro país y acabe en el sistema educativo balear explica, en parte, el fiasco de la comunidad en el último informe PISA. Es una de las claves que ha introducido el consejero de Educación, Antoni Vera, al analizar los problemas educativos de las islas y que añade otra perspectiva al fenómeno de «la España que se llena».
Baleares lleva años siendo uno de los grandes polos de crecimiento demográfico del país, pero ese incremento de población tiene también su traslación directa a los colegios e institutos: más alumnos, una proporción particularmente elevada de estudiantes extranjeros y nuevas incorporaciones que se producen incluso cuando el curso ya está en marcha.
Un sistema que absorbe constantemente
La España que se llena no para de llenarse. Según los datos aportados por Vera, durante este curso escolar se han incorporado unos 4.000 alumnos al sistema educativo balear con el curso ya empezado. Una llegada constante de nuevos estudiantes que se suma a una realidad que ya distingue a las islas del resto del país: ningún otro sistema educativo tiene una proporción tan elevada de alumnado extranjero.
La inmigración es una de las razones que esgrime el Govern para explicar el batacazo de Baleares en PISA, pero no la única. La otra apunta directamente a la LOMLOE y, en particular, al despliegue que hizo de la ley Celaá el anterior Ejecutivo de Francina Armengol.
Vera no ha ahorrado calificativos contra la norma. «No es una buena ley educativa. Lo diré una y veinte veces», afirmó este martes. Su principal reproche es que el modelo ha desplazado los conocimientos en favor de las competencias. «Únicamente pone competencias, pero no conocimientos. Y ese es el problema», sostuvo. Una ley, a su juicio, que «iguala por abajo».
El consejero separa, además, la responsabilidad de la norma estatal de la aplicación que se hizo en Baleares. «No es sólo una ley educativa como la LOMLOE, sino el despliegue de la LOMLOE que se hizo en Baleares», explicó. Y ahí entra directamente la pérdida de horas lectivas que sufrieron determinadas asignaturas con los currículos aprobados durante la etapa de Armengol.
En Bachillerato, los alumnos baleares llegaron a tener «una hora menos de Física», «una hora menos de Matemáticas» y «una hora menos de Química», además de menos carga lectiva en otras materias de modalidad. «Tener menos horas de una asignatura trae consecuencias», sostiene Vera. PISA ha golpeado precisamente donde el consejero denuncia que se recortaron horas. En Matemáticas, Baleares ha pasado de 471 puntos en 2022 a 449 en 2025: 22 puntos menos en tres años y ocho por debajo de la media española, situada en 457. El retroceso tampoco se limita a los números. Las islas han quedado por debajo de la media nacional en las tres competencias que mide el informe: Matemáticas, Lectura y Ciencias.