Las primera y última fechas del calendario ferial mallorquín pueden ser, este año, días cruciales
El señor Costa, ha dicho muy serio que ellos animan al ejecutivo de Madrid a la convocatoria. Creo que lo ha afirmado de cara a la galería porque, al menos en mi opinión, un adelanto electoral no beneficiaría a Prohens de cara al próximo mayo
Tal vez cuando usted me lea, amigo lector, Sánchez ya habrá convocado elecciones. Supe que esto podría pasar esperando el embarque en Ciudadela con destino a Alcúdia. Los medios más cercanos al gobierno socialista-comunista utilizaron el verbo «airear». O sea que, para ellos, el todavía presidente del Gobierno «difundía o hacía pública» una intención. En su acepción literal también podría haber significado que el bello Pedro -el viernes con muy mal semblante, a qué negarlo- «ventilaba o dejaba en el aire» la posibilidad de llamar a los ciudadanos a las urnas. Ya en casa, comprobé que en el Congreso de los Diputados había follón del bueno -incluso con amenazas y con corte del sonido del micrófono a un diputado por parte de la señora Armengol, siempre tan mandona- y, al final, que los famosos decretos habían caído estrepitosamente por obra y gracia de la pérfida derechona, especialmente rematados por los siete votos de «Junts».
¿Y ahora, qué? Voy a cerrar el ordenador dentro de menos de dos horas -escribo en las postrimerías del viernes- sin saber qué va a ser de mi como cronista un tanto maldito pero a veces aclamado. He sabido también que el portavoz del Govern, el señor Costa, afirmó muy serio que ellos animan al ejecutivo de Madrid a la convocatoria electoral. Creo que lo dijo de cara a la galería porque, al menos en mi opinión, este adelanto electoral no beneficiaría a Prohens de cara al próximo mayo. ¿Por qué? Pues porque el electorado -que, cierto es, anda loco por destrozar a la izquierda en las urnas- no acostumbra a vapulear dos veces seguidas a un candidato, un partido, o un conjunto de ellos.
En mayo Sánchez perdió en casi todas las CCAA pero en julio el tío se recuperó
Ocurrió en 2023, ¿se acuerdan? En mayo Sánchez perdió en casi todas las CCAA pero en julio el tío se recuperó y de ahí salió la malhadada legislatura que ahora parece estar a punto de acabar cómo aquel Rosario de la Aurora (o cómo las completes de Alcúdia, que finalizaron a golpes de cirios). Lo que les conviene al PP y a Vox es que Sánchez se queme bien quemado en la pira de la indignación popular -el festival ese de las acampadas incita todavía más a votar a gente de orden y limpieza- para rematarlo bien rematado cuando los días vuelvan a ser largos y estas islas se llenen otra vez de turistas, que esa es otra.
Claro que el primero que debe saber eso es el propio Sánchez y por ello es muy probable que convoque las dichosas elecciones. Es curioso: si lo hiciera o hiciese durante esos días y la fecha electoral elegida fuera o fuese la del 29 de noviembre, habría venido en ocurrir que la convocatoria se habría producido -o aireado- en los días de la Feria de Alcúdia y las urnas saldrían a la calle coincidiendo con la de sa Pobla, cada año más tristona, por cierto. La primera y la última fecha del calendario ferial de Mallorca marcarían el principio y el fin de un período en el que Sánchez, al menos, estaría «en funciones». Algo es algo.
Pero quizá escribo en vano y llegamos al lunes sin convocatoria. Es lo que espera Prohens, aunque no lo diga, porque si ese cronista octogenario ve correr la liebre es seguro que ella la ha vislumbrado mucho antes que yo. Lo que sea sonará. Y gracias al Altísimo porque el diluvio de 600 litros por metro cuadrado ha caído en medio del mar. Que siga la suerte, aunque para todos no va a poder ser.