El arte de construir sin cemento

El arte de construir sin cementoChristoph Probst

Ocio en Baleares

El secreto de las paredes que llevan siglos en pie sin una gota de cemento

La Semana Europea del Patrimonio de Pedra en Sec reivindica estos días una técnica ancestral que ha modelado durante siglos el paisaje de la Serra de Tramuntana y que todavía se conserva piedra a piedra

Una pared de pedra en sec no lleva cemento. Tampoco argamasa. Las piedras se colocan unas sobre otras escogiendo la posición en la que mejor encajan, mientras las piezas más pequeñas rellenan los huecos y ayudan a repartir las cargas. Parece un sistema rudimentario hasta que uno se encuentra con un muro que lleva un siglo en pie.

La técnica está extendida por buena parte del Mediterráneo y en Baleares adquirió una importancia particular. Había piedra en abundancia, era necesario limpiar los campos para cultivarlos y hacía falta contener la tierra en terrenos donde la pendiente complicaba cualquier actividad agrícola. La solución estaba, literalmente, bajo los pies.

El especialista en este trabajo es el marger, un oficio que durante generaciones se aprendió trabajando junto a otros maestros. Su habilidad no consiste únicamente en levantar una pared recta. Tiene que saber escoger cada piedra, calcular su apoyo y entender cómo reaccionará la construcción al agua y al movimiento del terreno.

Un muro bien construido permite que el agua se filtre entre sus piedras. Esa característica, que podría parecer una debilidad, es precisamente una de sus ventajas: evita que la presión se acumule detrás de la pared y termine derribándola.

No existen dos muros exactamente iguales porque tampoco existen dos piedras iguales. Buena parte del oficio consiste en decidir dónde debe ir cada una.

La Tramuntana no sería la misma

En Mallorca, la pedra en sec resulta inseparable de la Serra de Tramuntana. Sus bancales permitieron cultivar terrenos que, por su pendiente, habrían sido prácticamente inútiles para la agricultura. Olivos, cítricos y otros cultivos crecieron sobre terrazas construidas durante generaciones.

Pero los muros son solo una parte. Con la misma técnica se levantaron caminos, barracas, carboneras, sistemas relacionados con la gestión del agua y numerosas construcciones vinculadas a la vida en la montaña.

El paisaje que hoy parece tan característico de la Tramuntana es, por tanto, un paisaje profundamente trabajado. Muchas de sus líneas, terrazas y caminos son el resultado de miles de horas colocando piedras a mano.

De necesidad a patrimonio

La transformación económica de las islas durante el siglo XX redujo el peso de la agricultura y muchos de estos elementos dejaron de tener la utilidad cotidiana que habían tenido. Algunos muros se abandonaron y el oficio del marger perdió trabajadores.

Con el tiempo cambió también la manera de mirarlos. Aquellas construcciones agrícolas empezaron a reconocerse como parte del patrimonio de las islas. En 2018, la UNESCO incluyó los conocimientos y técnicas del arte de construir muros en piedra seca en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, dentro de una candidatura internacional.

Semana Europea del Patrimonio de Pedra en Sec

Esa conservación sigue hoy muy ligada a la transmisión del oficio. Este fin de semana, el Consell de Mallorca ha organizado en Raixa, en Bunyola, una jornada de voluntariado en la que 16 participantes han aprendido la técnica mientras reconstruían un tramo de muro de la Ruta de Pedra en Sec. La actividad, celebrada dentro de la Semana Europea del Patrimonio de Pedra en Sec, recuerda también la dimensión de este legado: solo en la Serra de Tramuntana se estiman más de 19.000 kilómetros lineales de muros de bancal.

Hoy los margers continúan restaurando paredes, caminos y bancales. Su trabajo conserva una técnica antigua, pero también mantiene en pie una parte importante del paisaje balear.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas