Cartel de PSIB-PSOE
El PSOE de Armengol llama «buitre» a Puigdemont cuando sus votos son decisivos para sostener a Sánchez en la Moncloa
En un cartel, coloca al líder de Junts junto a Feijóo y Abascal caracterizados como aves de rapiña y bajo el rótulo «Buitres no» pese a haber impulsado su amnistía y a que sus siete diputados han sido fundamentales para conseguir la mayoría en Congreso
El PSIB-PSOE que capitanea la presidenta del Congreso de los Diputados, Francina Armengol, tiene un nuevo enemigo: Carles Puigdemont. Lejos queda la época en que la líder balear consideraba la amnistía a los líderes del procés una decisión «legítima» cuando Pedro Sánchez necesitaba los votos de Junts para ser presidente. Ahora Puigdemont es lo peor de lo peor, porque está a la altura de Abascal y Feijóo, unos «buitres» para la formación socialista balear.
Una publicación del PSIB el pasado viernes en la red social X, antigua Twitter, animaba a su parroquia a apoyar a Perro, junto con una foto del presidente con un perro, y a decir no a los «buitres» junto a imágenes de los líderes de Junts, Vox y PP caracterizados como aves de rapiña.
Tras la convocatoria de elecciones fijada por su líder para el próximo 29 de noviembre, cobra especial relevancia este cartel difundido por el aparato socialista balear el pasado viernes 2 de octubre en el que los socialistas llaman a filas a los suyos abrazando abiertamente el mote de «Perro Sánchez» y señalando a sus adversarios como aves de rapiña.
«Nosotros lo tenemos claro», proclama el cartel del PSIB-PSOE con la imagen del presidente sonriendo junto a un perro manso apelando a «PERRO SÍ».
El chiste gráfico, sin embargo, se complica en la mitad inferior donde presenta a Alberto Núñez Feijóo, Santiago Abascal y Carles Puigdemont caracterizados como tres aguerridas aves carroñeras listas bajo el rótulo «BUITRES NO» y una cruz roja.
Contra su socio de investidura
Tiene su contradicción que el PSIB coloque en la misma foto de la discordia al líder del PP y Vox con el separatista catalán, justo cuando en Madrid los votos del segundo resultan del todo imprescindibles para sostener la sonrisa del primero.
Mientras en la Carrera de San Jerónimo y en la Moncloa se negocia cada paso legislativo con la formación del prófugo de la Justicia catalán, el equipo de comunicación de Armengol en Baleares tilda a Puigdemont de «buitre», al igual que a Feijóo y Abascal.
«¿No eran progresistas cuando os dieron el gobierno? ¿No merecían perdón por los delitos que habían cometido y tenían que volver a participar del debate político?», le replica un usuario a la publicación del PSIB. «Una pregunta, ¿quién manda más: vuestro perro traidor o el buitre Puigdemont?», cuestionaba otro en la misma línea de críticas.
El PSIB publicó este mensaje el mismo día que la frágil arquitectura parlamentaria que sostenía a Pedro Sánchez saltó definitivamente por los aires en la sesión plenaria del pasado viernes 2 de octubre. Los siete diputados de Junts per Catalunya decidieron sumar sus votos a los del Partido Popular y Vox para tumbar en bloque los dos decretos ley sobre vivienda que constituían el buque insignia de la agenda social del Gobierno.
La votación parlamentaria evidenció la extrema vulnerabilidad de Moncloa ante las exigencias de Carles Puigdemont. Ni la intervención desesperada del propio presidente del Gobierno a pie de escaño rogando el voto favorable de sus socios, ni la desmedida presión desplegada desde el flanco de la izquierda radical sirvieron para conmover a la formación separatista catalana, cuya portavoz, Míriam Nogueras, consumó el portazo a la normativa estatal.
Ante el colapso de su mayoría parlamentaria, Sánchez se vio abocado a activar el botón nuclear del adelanto electoral. Un desenlace precipitado que deja en evidencia la inestabilidad de un Ejecutivo rehén de las concesiones permanentes al independentismo, condenado a comprobar cómo los mismos votos que le encumbraron en La Moncloa terminaron por precipitar su final.
Incapaces de digerir la humillación legislativa, los socialistas de Baleares salieron a la palestra para arremeter contra un Puigdemont caracterizado con pico de ave rapaz.
Tres días después, Rosario Sánchez ya se ha puesto en modo campaña. La candidata del PSOE al Govern balear y sucesora de Armengol —después de que la presidenta del Congreso optara por no repetir como número uno tras el batacazo de 2023— ha celebrado el adelanto electoral y se ha lanzado a la batalla con un mensaje inequívoco hacia Pedro Sánchez: «A por todas».
La socialista asegura que el PSOE afronta la cita con el objetivo de ganar «al lado de la gente, plantando cara a los fondos buitre» y con «con la ilusión intacta». De momento, Rosario ya ha confirmado que su jefa Armengol quiere presentarse en las elecciones del 29-N como cabeza de lista al Congreso, asegurándose así un sillón.
Elige «a cara de perro»
Y con las elecciones convocadas, los socialistas baleares siguieron erre que erre con el apoyo a Perro Sánchez y volvieron a hacer este lunes otra ilustración en apoyo del líder nacional: «Este 29N elige a cara de perro», aseguran junto una imagen sonriente del presidente del Gobierno sobre un fondo lógicamente rojo.
El texto que acompaña la ilustración tira de clásicos del argumentario socialista. «Por la vivienda. Contra los buitres. Por los trabajadores. Contra los recortes de salarios. Por las pensiones. Por la sanidad. Por la igualdad. Por los derechos. Por el medio ambiente. Por la paz. Por la justicia. Por la memoria. Por la democracia. Por el futuro».