El procesado junto a su abogado de oficio
Tribunales
«Vi aparecer la cabecita de la niña»: el estremecedor relato de la familia y los testigos del crimen de las 66 puñaladas
La familia de Chari asegura que el acusado la tenía «completamente anulada» y que llegó a amenazarla de muerte, mientras los testigos relatan cómo encontraron a la víctima tras el ataque y vieron al procesado alejarse «como si no fuera con él»
Los testigos y familiares de María del Rosario, ‘Chari’, han reconstruido este martes ante el jurado tanto los minutos posteriores al crimen de Can Pastilla como la relación que la víctima mantenía con el hombre acusado de asesinarla a puñaladas. Durante la sesión celebrada en la Audiencia Provincial y recogida por Europa Press, la familia ha asegurado que el procesado la tenía «sometida» y «completamente anulada», mientras que quienes acudieron al lugar del siniestro han descrito cómo encontraron su cuerpo en el interior del vehículo y vieron al acusado alejarse «como si no fuera con él».
El cuñado, la hermana y los padres de Chari han comparecido como testigos en el juicio con jurado contra el hombre acusado de matarla de 66 puñaladas mientras circulaban en coche por el camí de Can Pastilla, en diciembre de 2024. La hija pequeña de ambos, que entonces tenía 21 meses, se encontraba en la parte trasera del turismo.
La hermana de la víctima, visiblemente emocionada durante su declaración, ha sostenido que el acusado ejercía un fuerte control sobre Chari. «Todo tenía que ser cuándo y cómo él dijera», ha explicado. Según su relato, había temporadas en las que apenas podía ver a su hermana porque el procesado la tenía «completamente anulada». También ha recordado las amenazas que se produjeron después de que María del Rosario decidiera denunciarlo, una denuncia que acabó derivando en una orden de protección. «Te voy a matar», ha asegurado la hermana que les dijo el acusado por teléfono cuando Chari se encontraba presente.
La madre ha admitido ante el jurado que durante mucho tiempo no fue consciente de la situación que atravesaba su hija. «Estuve ciega», ha reconocido al describir el «calvario» que, según su testimonio, vivía María del Rosario. «Le obedecía como un autómata», ha añadido.
Cuando Chari tomó finalmente la decisión de separarse, según ha relatado su madre, comenzó a sacar su ropa de casa poco a poco para evitar que el procesado se percatara de sus planes. El padre también ha explicado que había advertido en alguna ocasión a su hija sobre su pareja, aunque ella siempre trataba de tranquilizarlo y le decía que no se preocupara.
El cuñado, por su parte, ha reconocido que nunca presenció directamente una agresión física, aunque sí detectó «alguna mirada» del acusado hacia María del Rosario que llamó su atención durante las pocas ocasiones en las que coincidieron. También ha asegurado que el procesado llegó a decirle «o me mato o la mato», una expresión que hizo que advirtiera a su cuñada de que tuviera cuidado.
Del «te voy a matar» al crimen
Según el relato de la acusación pública, los acontecimientos que terminaron con la muerte de Chari se precipitaron el 10 de diciembre de 2024. El acusado habría convencido a la mujer para encontrarse con él y acudir juntos a recoger de la escoleta a la hija de 21 meses que tenían en común.
La Fiscalía sostiene que, antes de verse, el hombre pidió a María del Rosario que dejara en casa la pulsera vinculada al sistema de control telemático. Sobre él pesaba una orden de alejamiento que le impedía acercarse a la víctima o ponerse en contacto con ella.
Después de recoger a la pequeña, el acusado se puso al volante, mientras Chari ocupó el asiento del copiloto y la niña permaneció en la parte trasera. Cuando circulaban por el camí de Can Pastilla, el procesado habría sacado un cuchillo que llevaba oculto entre la ropa y habría comenzado a apuñalar a su expareja dentro del vehículo.
La acusación sostiene que María del Rosario recibió 66 puñaladas en la cabeza, el cuello, el tórax, el abdomen y los brazos. Algunas de las heridas alcanzaron zonas vitales, entre ellas los pulmones y la yugular. La mujer falleció pocos minutos después como consecuencia de las lesiones.
Todo ocurrió, según la acusación, con la hija pequeña de ambos en la parte trasera del turismo.
«Vi aparecer la cabecita de la niña»
El vehículo continuó circulando con Chari en su interior hasta que terminó chocando contra otro turismo. Es precisamente a partir de ese momento cuando comienza el relato de varios de los testigos que han comparecido este martes.
Una vigilante de seguridad de Endesa que trabajaba en las inmediaciones ha explicado que acababa de terminar su turno y se dirigía hacia su vehículo cuando escuchó «una gran explosión». Alertada por el estruendo, se acercó al coche accidentado.
Al principio no consiguió distinguir a ninguno de sus ocupantes. Poco después, sin embargo, vio aparecer «la cabecita de la niña» desde la parte trasera. Al aproximarse descubrió el cuerpo de María del Rosario debajo del salpicadero, en la zona del copiloto, «incrustado» en una posición que describió ante el jurado como impactante.
Otra mujer que se encontraba en las proximidades ha relatado que escuchó un «estruendo superfuerte» cuando salía de un establecimiento. Al acercarse, aseguró que vio al acusado salir del vehículo y alejarse «como si no fuera con él». Cuando llegó hasta el coche encontró a Chari «hecha un ovillo» en su interior.
Una vecina ofreció una descripción similar. Según su testimonio, vio al procesado abandonar el lugar «tranquilamente» mientras miraba hacia el vehículo, como si estuviera pendiente de alguien que permanecía dentro.
«No quiere saber nada de su padre»
Las consecuencias del crimen también han ocupado parte de las declaraciones de la familia. La hermana de María del Rosario ha explicado ante el tribunal que la hija de la pareja «pide cada día poder estar con su madre» y que «no quiere saber nada de su padre».
El cuñado ha asegurado que la niña se refiere al procesado como un «demonio» o un «monstruo». La madre de Chari y abuela de la menor ha señalado, por su parte, que la pequeña habla de él como «ese ser» y que manifiesta su deseo de cambiarse el apellido.
El juicio con jurado continúa en la Audiencia Provincial para determinar la responsabilidad penal del acusado por la muerte de María del Rosario.