Este pequeño reptil es uno de los símbolos de las Pitiusas
Medio ambiente
La lagartija pitiusa pide auxilio a Europa ante el caballo de Troya de los olivos: las serpientes
Una fundación especializada en esta especie reclama a Bruselas medidas más contundentes contra las especies invasoras, un nuevo censo de las poblaciones de lagartijas y un plan de conservación propio
La lagartija pitiusa lleva miles de años campando a sus anchas por Ibiza y Formentera, pero ahora tiene un enemigo que amenaza con borrarla del mapa: las serpientes invasoras. Y, ante una batalla cada vez más desigual, la fundcaión Ibiza & Formentera Preservation ha decidido llevar el asunto hasta Bruselas. La institución ha pedido a las instituciones europeas que intervengan para garantizar la supervivencia de este pequeño reptil, símbolo de las Pitiusas, con medidas que van desde multiplicar las capturas de serpientes hasta estudiar la prohibición permanente de introducir árboles ornamentales procedentes de la península, una de las principales puertas de entrada de los ofidios.
La entidad, que desde 2023 participa en el proyecto 'Protegim Ses Sargantanes' para contener la expansión de las serpientes en fincas agrícolas y espacios naturales, ha presentado distintas iniciativas ante las comisiones de Peticiones (PETI) y Medio Ambiente (ENVI) del Parlamento Europeo. Su objetivo es que la protección de la Podarcis pityusensis deje de depender de actuaciones dispersas y se convierta en una estrategia coordinada, con financiación, seguimiento científico y resultados que puedan medirse.
Un primer indicador: ¿cuántas lagartijas quedan y dónde están? La fundación reclama al Govern que actualice el censo de distribución y densidad de la especie en las Pitiusas. Los últimos estudios de referencia datan de 2017 y 2022, y la entidad considera imprescindible recuperar la metodología empleada hace cuatro años para poder comparar resultados y conocer la evolución real de las poblaciones. Este trabajo complementaría los censos que ya realizan el Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (Creaf) y otras organizaciones. «Han pasado cuatro años desde el último censo y, mientras tanto, las serpientes se han expandido. Se necesita saber dónde quedan lagartijas y si las actuaciones que se llevan a cabo son realmente eficaces, si no se trabaja a ciegas», advierte la directora de la fundación, Inma Saranova.
La propuesta, remitida a la Dirección General de Medio Natural y Gestión Forestal, plantea estudiar tanto las poblaciones de Ibiza y Formentera como las de los islotes, con especial atención a aquellas que permanecen aisladas, presentan características genéticas singulares o soportan una mayor presión de las serpientes.
Pero contar lagartijas no basta. La fundación quiere que esos datos se crucen con la información sobre capturas de ofidios, intensidad del trampeo, refugios seguros, programas de cría en cautividad y posibles actuaciones de refuerzo o reintroducción.
A ello suma otra reclamación: que el Govern apruebe un Plan de Conservación específico para la lagartija pitiusa, independiente del Plan Boscà, el instrumento autonómico que engloba la recuperación y conservación de distintas especies de anfibios y reptiles.
Bruselas entra en escena
La batalla por la supervivencia de la lagartija ha llegado también a los despachos comunitarios. La petición presentada ante la Comisión de Peticiones solicita al Parlamento Europeo que recabe información de la Comisión Europea, el Gobierno de España y las autoridades baleares para determinar si se están cumpliendo las obligaciones de conservación, vigilancia y prevención de daños irreversibles.
La entidad reclama, además, que el expediente permanezca abierto mientras se analizan las respuestas de las administraciones y que Bruselas examine la aplicación de la Directiva Hábitats y del Reglamento europeo sobre especies exóticas invasoras. Ante la Comisión de Medio Ambiente, pide que se evalúe si las medidas actuales son suficientes para garantizar una protección efectiva porque, de hecho, la lagartija pitiusa está incluida en los anexos II y IV de la Directiva Hábitats, forma parte del Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial, figura como vulnerable en el Catálogo Balear de Especies Amenazadas y está clasificada como en peligro en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Tienen dónde rascar. «La desaparición de la lagartija pitiusa es un problema europeo y global. Se trata de una especie que está protegida por el derecho de la UE», subraya Saranova.
El caballo de Troya llega en forma de olivo
Uno de los principales frentes de esta batalla tiene raíces, literalmente. El transporte de grandes árboles ornamentales desde la península, especialmente olivos centenarios destinados a jardines, ha sido identificado como una de las principales vías de entrada de serpientes invasoras en las Pitiusas. Lo que llega a las islas para embellecer una finca puede traer, entre las raíces o en la tierra, un pasajero clandestino con consecuencias devastadoras para la fauna autóctona.
Por eso, la fundación reclama medidas permanentes que permitan cerrar esta puerta de entrada. Entre sus propuestas figura someter las restricciones y cuarentenas estacionales a una evaluación científica independiente y estudiar incluso la prohibición definitiva de importar este tipo de árboles desde la península.
La entidad ha pedido también que las instituciones europeas examinen si una restricción de estas características sería compatible con las normas del mercado interior, amparándose en el artículo 36 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea, que contempla excepciones por motivos como la protección de la vida de los animales.