La fachada, obra de José Luis Mesas

La fachada, obra de José Luis Mesas

El Artmadams, el hotel de un España «lejano a Podemos», que se atrevió a ser tecnicolor y su futuro espera la Justicia

Jaime España lleva cinco años esperando una sentencia que resuelva el litigio por la fachada de su hotel, convertida en un gigantesco lienzo del artista José Luis Mesas, después de una cacería administrativa del anterior gobierno de izquierdas

EEn una calle señorial de Palma, entre fachadas discretas, balcones y edificios de colores apagados, hay un hotel que rompe por completo con la estética del entorno. Su fachada es un inmenso mural de José Luis Mesas, una composición de figuras fantásticas, círculos, animales y formas geométricas que se superponen en una explosión de colores vivos. Hay que levantar la cabeza para abarcarlo y detenerse un buen rato para descubrir los detalles. En este rincón de la capital mallorquina, donde predominan las construcciones sobrias y la arquitectura burguesa, semejante despliegue artístico resulta difícil de ignorar. Tanto que el anterior gobierno municipal, integrado por PSOE, Podemos y los ecosoberanistas de Més per Mallorca, decidió que aquella pintura debía desaparecer. Cinco años después, el mural continúa intacto y su propietario, el hotelero Jaime España, sigue esperando que la Justicia resuelva el contencioso que mantiene con el Ayuntamiento. «Presentamos el recurso en 2021 y todavía no hay sentencia. No nos han comunicado nada», explica. La orden municipal de retirada quedó suspendida cautelarmente, pero el procedimiento continúa abierto. «Esperamos que sea pronto, pero no tenemos ninguna fecha».

La historia comenzó en 2020, cuando España decidió reformar el hotel Artmadams, situado en el barrio palmesano de Son Armadans -de ahí el juego de palabras incluyendo una T. Las obras incluían la ampliación de los balcones y obligaban a pintar la fachada. El empresario, aficionado al arte y el coleccionismo, vio la oportunidad de darle una personalidad propia al establecimiento. De casar negocio con cultura para abrir el segmento hotelero hacia el producto cultural, lo que hoy es norma en el resto de la ciudad. Fue un visionario. «Somos un hotel que no está en primera línea, sino en segunda línea, aunque en una buena calle. Queríamos diferenciarnos y convertirnos en un hotel orientado al arte y la cultura», recuerda. «¿Qué mejor forma de hacerlo que con una fachada que tuviera un impacto cultural y artístico?».

Para ejecutar aquella idea recurrió a José Luis Mesas, un pintor mallorquín al que conocía desde hacía años y que ahora vuelve a primera plana por su fichaje estrella por parte de un milmillonario chino. «Lo conocí a través de una exposición en el Círculo Mallorquín. Me gustó un cuadro suyo y después fui a visitar su taller. Nos conocimos, le compré un par de cuadros y empezamos a reunirnos para comer con un grupo de pintores y amigos».

Mesas, su mano y la confianza

La confianza era tal que ni siquiera le exigió un proyecto previo. «Mesas fue pintando sobre la marcha. No teníamos ningún boceto de lo que iba a hacer. Yo me fié de él», cuenta España. Únicamente le impuso algunas condiciones sobre las temáticas que prefería evitar. «No quería violencia, ni sexo, ni figuras ofensivas. Y, efectivamente, no hay ninguna figura ofensiva en todo el mural».

El resultado es una obra de grandes dimensiones en la que conviven símbolos, personajes y figuras que parecen salidos de la imaginación del artista. «Cada una tiene detrás su porqué. Una representa un caballo, otra representa la paz, unos círculos representan el COVID... Todo está en la mente de Mesas, que te lo explica y lo entiendes».

La pintura transformó la imagen del edificio y atrajo las miradas de vecinos y turistas. También las del Ayuntamiento, que inició un procedimiento para exigir su retirada. El área de Urbanismo estaba dirigida entonces por Neus Truyol, dirigente de Més per Mallorca, formación ecosoberanista integrada en el gobierno municipal de izquierdas.

«Soy hotelero y sabían que no era de su círculo»

El Consistorio cuestionó la intervención por razones urbanísticas y por su impacto sobre la imagen arquitectónica del inmueble. España, sin embargo, sostiene que no existía impedimento legal para pintar la fachada. «El edificio no estaba protegido. ¿Por qué no se podía pintar? No vimos ninguna norma que lo prohibiera», asegura. «La única cuestión que nos plantearon fue que lo habíamos hecho mediante una comunicación previa».

La controversia acabó en los tribunales. El Ayuntamiento exigió eliminar la obra y llegó a plantear multas periódicas mientras no se ejecutara la retirada. «Nos amenazaban con ponernos una multa mensual hasta que quitáramos la pintura», recuerda el propietario. La suspensión cautelar de la orden municipal frenó esa posibilidad mientras se resolvía el litigio.

El coste económico y personal ha sido considerable. «Hemos tenido muchas preocupaciones y bastantes gastos de abogados. También hemos tenido que encargar informes a otros pintores para valorar la obra y presentar todos los recursos», lamenta. «Todo esto nos ha supuesto bastante dinero». Pero España está convencido de que detrás de aquella actuación había algo más que una discrepancia sobre normativa urbanística. A su juicio, la ofensiva municipal tuvo un componente político y personal. «Saben que no soy afín a Podemos. Y encima soy hotelero», afirma. «Cualquier cosa que hicieran los hoteleros o una persona que supieran que no era de su círculo, pues no les iba bien».

El empresario considera especialmente contradictorio que un gobierno de izquierdas, que hacía de la cultura una de sus banderas, tratara de eliminar una obra artística de semejantes dimensiones. «En teoría, los progresistas siempre han sido los que más han apoyado el arte», señala. Y añade una explicación que repite con ironía: «Yo también creo que les molestó que no se les ocurriera a ellos la idea. Como había sido un hotelero el que lo había hecho, pues era nefasto». España recuerda que llegó a hablar personalmente con Antoni Noguera, exalcalde de Palma y también dirigente de Més, sobre la polémica. «Nos dijo: «A mí no me desagrada, pero no es mi área de regiduría. No puedo hacer nada»».

Un nido de arte

La oposición municipal al mural contrasta, según el empresario, con la acogida que ha tenido entre sus clientes. El Artmadams lleva años apostando por el arte más allá de su fachada. Dispone de dos salas de exposiciones que cede a creadores, especialmente mallorquines, durante quince días o un mes. Las pinturas y esculturas también ocupan pasillos, habitaciones y espacios comunes. «Creo que nos hemos convertido en un referente del arte y la cultura en Palma», sostiene. «Los clientes nos dicen que es un hotel diferente, lleno de arte, que casi parece un museo».

La mayoría de sus huéspedes son europeos, aunque la notoriedad internacional de Mesas también ha despertado curiosidad entre visitantes asiáticos. «Han venido algunos chinos por el tema de Mesas, para hospedarse aquí y ver el hotel», explica.

Su afición al arte viene de familia. «A mi padre le gustaba mucho la pintura mallorquina y había adquirido muchos cuadros. Yo siempre he vivido rodeado de arte y lo aprecias más». Con los años, España ha ampliado esa colección hacia la escultura, una disciplina por la que siente especial predilección. No compra, insiste, pensando en la rentabilidad. «Cuando veo una cosa bonita, me entra por los ojos y me apetece tenerla. Me da igual que el pintor sea muy reconocido o no. Si un cuadro o una escultura me encanta y tiene un precio asequible, intentamos adquirirlo», y agrega que «puede haber un pintor contemporáneo americano súper cotizado, pero si su cuadro no me entra por los ojos, no lo quiero. Alguien lo comprará como inversión, pero yo compro porque me gusta, no por invertir».

Esa misma convicción le ha llevado a mantener durante años su pulso judicial con el Ayuntamiento. El gobierno que ordenó borrar el mural perdió el poder municipal en 2023. Neus Truyol dejó Urbanismo. España continúa pagando abogados y esperando una sentencia. Mientras tanto, la fachada tecnicolor sigue ahí, atravesando veranos, otoños, inviernos y priaveras.

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