Don Felipe, junto al Nacimiento que le ha acompañado en el Mensaje de Navidad
División tras el mensaje de Navidad del Rey: respaldo del PP y PSOE y ataques de Sumar, Podemos y el independentismo
La llamada del monarca a la convivencia y la ejemplaridad institucional recibe el apoyo del PP y el rechazo de la izquierda y el independentismo
El mensaje de Navidad de Felipe VI volvió a evidenciar la fractura política en torno a la figura del jefe del Estado. Mientras los dirigentes del Partido Popular respaldaron de forma unánime el discurso del Rey, subrayando su apelación a la convivencia, la ejemplaridad y el espíritu constitucional, las formaciones de la izquierda y los partidos republicanos reaccionaron con críticas y descalificaciones, principalmente a través de las redes sociales.
El monarca alertó en su intervención del cansancio de los ciudadanos ante la confrontación política, del deterioro del debate público y de la necesidad de preservar la convivencia democrática mediante el diálogo y la responsabilidad institucional. Un mensaje que fue interpretado por el PP como una llamada a la moderación frente a la polarización creciente.
Apoyo cerrado del Partido Popular
El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, aseguró que «suscribe» las palabras del Rey y destacó su defensa de la convivencia entre españoles, la Constitución y el papel de Europa como garantes de libertad y prosperidad. En términos similares se pronunciaron numerosos dirigentes populares, tanto a nivel nacional como autonómico y municipal.
Juanma Moreno, presidente de la Junta de Andalucía, elogió la «voz serena» de Felipe VI y vinculó su mensaje al espíritu de la Transición como modelo de entendimiento y progreso compartido. También Isabel Díaz Ayuso puso el acento en la idea de que la convivencia no es un legado asegurado, sino una tarea diaria que exige confianza y responsabilidad colectiva.
Desde Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco subrayó que la convivencia «no se hereda, se cuida cada día», mientras que María Guardiola, presidenta de Extremadura, defendió la necesidad de abordar la política «con altura y no con tensión». Fernando López Miras, en la Región de Murcia, y el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, coincidieron en destacar el carácter institucional del mensaje y su llamada a la unidad desde el respeto a las diferencias. El presidente del Gobierno de Aragón, Jorge Azcón, calificó de «brillante y acertadísimo» el discurso y lo calificó de «canto a la convivencia democrática».
Cuca Gamarra, vicesecretaria de Regeneración Institucional del PP, resaltó el valor del discurso como recordatorio de que España ha progresado cuando ha sabido encontrar objetivos comunes.
El PSOE tardó en reaccionar, pero finalmente la presidenta del PSOE, Cristina Narbona, celebró el llamamiento a la convivencia y al diálogo, tras advertir de que los extremismos, radicalismos y populismos se nutren de la crisis de desconfianza que atraviesan las sociedades democráticas.
En declaraciones remitidas a los medios, la dirigente socialista ha aplaudido el discurso del Monarca, del que ha destacado que estuviese muy centrado en las amenazas a la convivencia democrática o su llamamiento a los partidos políticos para defender la confianza en las instituciones como algo necesario «para preservar el bien común».
Vox, por su parte, ha mantenido silencio hasta el momento y no ha hecho pública ninguna valoración del duscurso de Felipe VI.
Críticas desde Podemos y el espacio de Sumar
En el extremo opuesto, la reacción de Podemos fue abiertamente hostil. Su secretaria general, Ione Belarra, acusó al Rey de sumarse a un «discurso antipolítico plagado de lugares comunes» y de evitar mencionar la dictadura, en unas declaraciones publicadas en redes sociales minutos después del mensaje.
En la misma línea, Irene Montero cuestionó el contenido del discurso y la referencia a la Transición, mientras que la portavoz de Sumar en el Congreso, Verónica Martínez Barbero, calificó la intervención de «decepcionante» y reprochó al monarca que, a su juicio, exaltara el pasado sin abordar problemas actuales.
Desde Izquierda Unida, su secretario general, Enrique Santiago, criticó la ausencia de referencias a conflictos internacionales y a cuestiones sociales, aunque sin aludir directamente al núcleo institucional del mensaje.
Ironía y desdén desde ERC
El independentismo catalán optó por la ironía. El portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, publicó un meme en redes sociales tras el discurso, en tono satírico, sobre las conversaciones políticas durante la cena de Nochebuena, sin entrar en el contenido del mensaje del Rey. El presidente de ERC, Oriol Junqueras, señaló, en alusión a las votaciones sobre la independencia del 1 de octubre de 2017, que el Rey hizo «apología de la violencia» y animó a «apalizar a los demócratas». El diputado de la radical CUP en el Parlamento catalán Dani Cornellà ha reprochado al Rey «violencia borbónica» hacia Cataluña, que ve histórica y de la que le considera heredero.
Desde el separatismo vasco, EH Bildu aprovechó el discurso para lanzar soflamas independentistas y afirmó que «las vascas y los vascos no tenemos rey». A través de un breve mensaje en su canal de WhatsApp, la coalición abertzale se refiere al Rey como «el heredero del legado franquista y reaccionario». EH Bildu termina con un «Gora Euskal Errepublika» (Viva la república vasca).
El Rey, de nuevo en el centro del debate político
Como ocurre cada año, el discurso de Navidad de Felipe VI volvió a situar a la Corona en el centro del debate político. Frente al respaldo institucional expresado por el PP, las reacciones de la izquierda y del independentismo evidenciaron una vez más la utilización partidista del mensaje del Rey, incluso cuando este apeló explícitamente a rebajar la tensión y a fortalecer la convivencia democrática.