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El Rey, durante su intervención en la Conferencia de Embajadores celebrada este viernes en MadridGTRES

Casa Real  El Rey reclama «una verdadera transición democrática, pacífica, libre e independiente de los venezolanos»

Afirma que, más allá de Venezuela, «no podemos asumir la conculcación sistemática del Derecho Internacional»

El Rey ha defendido este viernes «una verdadera transición democrática, pacífica, inclusiva y respetuosa de la voluntad soberana, libre e independiente de los venezolanos» en la que ellos sean «los únicos protagonistas de su propio destino». Don Felipe se ha referido por primera a Venezuela, tras la intervención de Estados Unidos y la detención de Nicolás Maduro, durante la Conferencia de Embajadores que se ha celebrado en Madrid.

Don Felipe ha empezado su intervención anunciando que quería compartir «dos ideas fundamentales» sobre Venezuela: «La primera: nuestra cercanía al pueblo de Venezuela, ese pueblo hermano con el que tantos vínculos históricos y de profundo afecto nos unen, en el marco del espacio iberoamericano».

«Ello nos lleva a guardar la esperanza, y a querer contribuir en la medida de lo posible, para que se abra, con garantías y cuanto antes, una verdadera transición democrática, pacífica, inclusiva y respetuosa de la voluntad soberana, libre e independiente de los venezolanos; deben ser, por tanto, los únicos protagonistas de su propio destino», ha manifestado.

Alegría por la liberación de presos

Por eso, ha añadido, «a todos debe alegrarnos la liberación de cinco compatriotas y de otros ciudadanos que se hallaban igualmente retenidos». Según el Rey, la liberación de los presos políticos "supone un necesario paso en la dirección que anhelamos y que el pueblo venezolano merece, que no puede ser distinto al de recuperar plenamente las libertades».

La segunda reflexión del Rey ha sido la siguiente: «Es fundamental, más allá del caso concreto de Venezuela, nuestro apoyo, firme e inequívoco, al respeto del Derecho Internacional. No podemos, ni con la palabra ni con el silencio, asumir su conculcación sistemática; y es eso lo que vemos, con demasiada frecuencia, en nuestros días».

Según el Rey, lo que está ocurriendo es "un salto atrás de más de un siglo: a un tiempo de vacío normativo que, con el agravante de la tecnología actual, plantea inquietantes escenarios de futuro».

Responsabilidad ética

El Jefe del Estado ha recordado que «los Estados que más han hecho por levantar esa arquitectura normativa e institucional son las democracias, y en ellas reside una especial responsabilidad ética a la hora de preservar ese mundo basado en normas, es decir, en la razón, frente al otro basado en el ejercicio ilimitado de la fuerza y movido por intereses muchas veces excluyentes o incompatibles».

«Recordemos que, por perfectible que sea, un mundo fundado en el derecho, abierto a la cooperación y al diálogo, siempre se acercará más que cualquier otro al objetivo de la paz, la estabilidad y el desarrollo», ha señalado.

Preservar el vínculo transatlántico

El Rey también ha advertido del posible «desmantelamiento» del vínculo transatlántico entre Europa y Estados Unidos. «Grandes dosis de pericia y coraje diplomático requiere, en estos momentos, la preservación del vínculo transatlántico», ha afirmado.

El Monarca ha recordado ese vínculo es un «indispensable marco de referencia, para Europa y para América, que surgió, también, de las cenizas de la IIª Guerra Mundial. Un marco que ha propiciado el florecimiento de nuestras democracias, nos ha traído estabilidad y crecimiento y ha contribuido, de manera decisiva, a la génesis y desarrollo del multilateralismo».

«Preservar el vínculo transatlántico es una responsabilidad compartida», ha manifestado Don Felipe, y eso «exige lealtad mutua, confianza recíproca, visión de futuro y respeto a esas «reglas del juego» que, siempre perfectibles, son las normas fundamentales del derecho internacional. De la erosión de ese vínculo salimos todos perdiendo. Y no quiero plantear aquí lo que supondría, insisto, para todos, la hipótesis de su total desmantelamiento».