Fundado en 1910

Don Felipe, en su clase de la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid en 1988Casa del Rey

Casa Real  Las notas del Rey en la Universidad: 18 sobresalientes y una matrícula en 33 asignaturas

A Don Felipe le preocupaba que le pusieran calificaciones más altas de las que él pensaba que se merecía

Don Felipe fue un estudiante aplicado y responsable que huía de privilegios, solo faltaba a clase cuando tenía actos o viajes institucionales y quería que le trataran, y le exigieran, como a cualquier otro alumno. Su expediente académico es brillante, pero a él le preocupaba que le pusieran calificaciones más altas de las que él pensaba que se merecía. Los profesores no compartían su criterio y aseguraban que no habían sido nada benevolentes con él.

En aquellos años llamaba la atención su forma de conciliar sus dos facetas: una tarde presidía un gran acto institucional como Heredero de la Corona y a la mañana siguiente acudía a clase como un alumno más. En las aulas los profesores no le trataban nunca de Alteza, sino de usted, que era como trataban a todos los alumnos, y sus compañeros le llamaban Felipe y le tuteaban. A media mañana solía ir al bar de la facultad a tomar un pincho de tortilla y, en ocasiones, acudía a las casas de sus compañeros para preparar trabajos en equipo. Sí llamaba la atención por sus buenos modales y era de los pocos estudiantes que cedía el paso. Así lo recogían los testimonios de su entorno, de sus compañeros, de quienes fueron sus profesores en la Universidad Autónoma de Madrid y del coordinador de sus estudios, Aurelio Menéndez.

Más clases de Historia y de Francés

En los cinco años que estudió Derecho y ocho asignaturas de Ciencias Económicas y Empresariales, también recibió clases particulares en el Palacio de La Zarzuela. Dos horas semanales de Historia —con un enfoque de historia familiar— que le impartía la catedrática Carmen Iglesias y cuatro horas de Francés con el profesor Jean Croissat. Además, hizo visitas formativas a 28 instituciones españolas y otras europeas y asistió a más de 80 conferencias complementarias que, en muchos casos, iban seguidas de un almuerzo con el orador.

Y todo ello lo tuvo que compaginar con su actividad institucional y más de 20 viajes oficiales al extranjero. Durante el cuarto curso, la presión fue mayor al tener que añadir su entrenamiento a contrarreloj para competir en los Juegos Olímpicos de Barcelona 92 y asistir a actos oficiales del V Centenario del Descubrimiento. Ese año el entonces Heredero de la Corona prefirió dejar dos asignaturas para septiembre y febrero del año siguiente: Derecho Mercantil y Derecho del Trabajo.

Su expediente

Aunque hoy en día los expedientes académicos están protegidos por la Ley Orgánica de Protección de Datos (LOPD) y se consideran información confidencial, cuando el Rey estudiaba en la Autónoma se hicieron públicas algunas de sus calificaciones. El expediente académico completo se publicó en 1993 en el libro «Así es el Príncipe» (Rialp), de José Apezarena y Carmen Castilla, y después lo reprodujeron otras biografías del Heredero de la Corona, como «Felipe VI» de José Antonio Alcina.

En las 25 asignaturas de Derecho, Don Felipe obtuvo una matrícula de honor, 14 sobresalientes y 8 notables, mientras que dos asignaturas fueron convalidadas por otras de Económicas. Y en las 8 de Económicas logró 4 sobresalientes, 3 notables y un aprobado.

Expediente académico«El Príncipe» de José Apezarena

Asignaturas de Economía«El Príncipe» de José Apezarena

Cuando la Casa del Rey anunció que el Príncipe estudiaría en la Universidad Autónoma y se conoció el nombre de sus profesores también se dijo que la elección estaba escorada a la izquierda, como ha ocurrido ahora con la Universidad elegida para la Princesa de Asturias, la Carlos III, aunque todavía no se sabe quiénes la impartirán clase. Sin embargo, en las protestas estudiantiles de aquella época en la Autónoma las mayores pitadas se las llevaron los políticos de izquierda que fueron a dar conferencias.

«La Universidad que tenemos»

La universidad en la que estudió el Rey también tenía problemas, como los tienen ahora -diferentes- las universidades públicas españolas. Pero el coordinador de sus estudios, el catedrático de Derecho Mercantil y prestigioso abogado Aurelio Menéndez, consideraba que era bueno que Don Felipe la conociera: «El Príncipe ha visto la Universidad que tenemos en España (no tenemos otra), con sus virtudes y sus defectos. Ha visto las limitaciones, lo mucho que hay que hacer para ponerla al día... Ha visto la masificación universitaria; la pedagogía limitada a la clase magistral, la falta de una enseñanza práctica activa, viva de verdad... Tenemos una universidad de apuntes y exámenes... y debemos ir a una donde se enseñe a pensar y se enseñe a hacer... No se le ha ocultado nada, no se le ha escondido nada, no necesitará que le cuenten cómo es». Ahora será la Princesa de Asturias la que conozca la Universidad del siglo XXI.