Toma posesión García-Page
Diez años de García-Page en Castilla-La Mancha: presume de diálogo mientras se dispara el gasto público
El presidente reivindica su «estilo para gobernar» tras una década de gasto récord, deuda al alza y retos pendientes
El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, cumple diez años al frente del Gobierno autonómico. Una década en la que el dirigente socialista presume de moderación, diálogo y «palabra dada» como sellos de su gestión, mientras desde su Ejecutivo se difunden datos que exhiben un fuerte crecimiento del gasto público y una apuesta por el marketing de resultados sociales.
En un mensaje publicado en redes sociales, García-Page ha rememorado su toma de posesión en 2015 como el inicio de un «estilo para gobernar» basado en escuchar «sin distinción» y alcanzar acuerdos. Ha evitado organizar actos oficiales por el aniversario, asegurando que la mejor forma de celebrarlo es «seguir trabajando».
El presidente ha defendido su «coherencia» política y ha presentado a Castilla-La Mancha como un ejemplo de rumbo «claro y reconocible» en un entorno complejo. Ha reivindicado la defensa de la igualdad como un interés común con el resto de España y ha agradecido la confianza recibida durante esta década.
Sin embargo, el balance que ofrece el Ejecutivo regional destaca sobre todo por el fuerte incremento del presupuesto autonómico, que en 2025 superará los 12.700 millones de euros, un 55% más que hace diez años. El Gobierno presume de destinar el 70% a gasto social, pero no entra en detalle sobre el impacto real en listas de espera o la calidad de servicios.
En sanidad, la Junta destaca la contratación de «un médico al día» en la última década, la apertura de tres hospitales y 33 centros de atención primaria, así como un aumento de personal de 25.000 a 38.000 sanitarios. Anuncia además la mayor oferta de plazas públicas con más de 5.200 este año.
Pero la oposición ha criticado en varias ocasiones la persistencia de los problemas de cobertura en zonas rurales y el envejecimiento de las plantillas.
En educación, el gasto por alumno en enseñanza pública habría pasado de 3.108 euros en 2014 a casi 7.800 en 2025, un 81% más. El Gobierno regional presume de una inversión 16 veces mayor en infraestructuras respecto al mandato de Cospedal y de haber sumado cerca de 5.000 docentes. Sin embargo, el crecimiento de la población escolar y las ratios en algunos centros siguen siendo motivo de críticas.
El Ejecutivo también se atribuye niveles récord de empleo: asegura que uno de cada cuatro puestos actuales se ha creado en la última década. El sector agroalimentario, con casi 90.000 ocupados, suma 9.100 empleos desde 2015 y ha recibido más de 1.100 millones en ayudas. Pero los datos no matizan la temporalidad, la precariedad o el desigual reparto territorial del empleo.
El Gobierno regional subraya además el aumento del 28% en la llegada de turistas desde 2015, la expansión de las exportaciones, la inversión en carreteras o el crecimiento del presupuesto para políticas de igualdad y vivienda. Sin embargo, sigue pendiente el reto de la despoblación: la Junta destaca que 23 de cada 100 nuevos habitantes se mudan a zonas afectadas, pero la sangría demográfica no se ha frenado del todo.
Mientras García-Page asegura que el «estilo de Castilla-La Mancha» basado en el diálogo y la moderación «ya se reconoce en toda España», sus críticos cuestionan que el aumento del gasto público haya resuelto los principales problemas estructurales de la región. En un contexto de deuda creciente y presión fiscal, el presidente socialista afronta su segunda década de mandato con promesas de «seguir defendiendo los intereses de nuestra gente ante quien haga falta y las veces que haga falta».