Vista aérea Finca Complejo Valdepusa

Vista aérea Finca Complejo ValdepusaComplejo Valdepusa

Un refugio en Toledo para los animales que huyen de las llamas

El Complejo Valdepusa, en San Martín de Pusa, abre sus 200 hectáreas para acoger a rebaños y caballos amenazados por los incendios que golpean varias provincias españolas

Los incendios forestales que asolan diferentes rincones de España no solo devoran montes y dehesas, también ponen en jaque la vida de miles de animales que se ven arrinconados por el fuego. En medio de esta tragedia, una finca toledana ha tendido la mano y se ha convertido en símbolo de solidaridad rural: un refugio improvisado donde las vacas y caballos encuentran una salida a la desesperación.

El Complejo Valdepusa, situado en San Martín de Pusa (Toledo), ha ofrecido públicamente sus instalaciones para acoger a los animales afectados por las llamas. Sus responsables han puesto sobre la mesa 200 hectáreas cercadas, pilas de agua, ocho corrales y accesos preparados para la entrada de camiones con ganado. La iniciativa, anunciada a través de redes sociales, ya ha recibido llamadas de ganaderos de Ávila y Extremadura, que buscan desesperadamente un lugar seguro para trasladar a sus reses.

«Se están quemando rebaños enteros», lamenta el propietario de la finca, Gonzalo Vázquez. «Hay gente que ve cómo el fuego se les viene encima y no sabe qué hacer con los animales, porque si las llamas llegan, se los van a quemar vivos».

Una finca con pasado ganadero

Aunque hoy el Complejo Valdepusa funciona como espacio rural —con casas rurales y celebraciones de bodas—, hasta 2008 fue una explotación ganadera. La finca conserva además su actividad agrícola con olivos, almendros y antiguos viñedos. Esa experiencia previa en el manejo de ganado es la que ha llevado a sus propietarios a dar este paso y reconvertir sus instalaciones en un refugio temporal con cuidados y seguridad.

Solidaridad frente a la emergencia

El ofrecimiento de Valdepusa llega en uno de los veranos más duros para el campo español. Ganaderos y agricultores sufren las consecuencias de los incendios, que en cuestión de horas arrasan no solo los pastos, sino también la vida de los animales que dependen de ellos. La iniciativa ha sido recibida como un gesto de esperanza en un panorama de cenizas y pérdidas.

«Hasta ahora nos han contactado bastantes personas interesadas en trasladar vacas o caballos», confirma Vázquez. «Queremos que sepan que aquí tienen un lugar seguro, mientras lo necesiten».

La otra cara del fuego

En cada incendio, además de las hectáreas arrasadas, hay una cifra silenciosa: la de los animales que no logran escapar. Historias de rebaños acorralados por las llamas que se repiten en Castilla-La Mancha, Extremadura o Castilla y León. El gesto de esta finca toledana recuerda que la solidaridad puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte de cientos de animales.

El Complejo Valdepusa se convierte así en un oasis entre llamas, un lugar donde la tierra vuelve a ser aliada en medio del desastre.

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