Cívica tallada en la piedra
Un extraño enclave excavado en la piedra al estilo de Petra o Capadocia se encuentra en Guadalajara
Cívica responde al nombre de un lugar creado y excavado por la ambición un sacerdote entre 1950 y 1970, aunque podría tener un origen mucho más remoto
Guadalajara está llena de rincones naturales y sociales con encanto. A ellos merece sumar algunas iniciativas arquitectónicas únicas en nuestro país. Desde ruinas de tiempos pasados hasta construcciones, que se asemejan a las imaginadas como Gaudí, en el Capricho de Rillano, la provincia no deja de sorprender a quien la visita.
En esta ocasión, cerca de los famosos campos de Brihuega, aquellos que traen aromas de lavanda típicos de la Provenza francesa, se encuentra Cívica. Para encontrarla se debe seguir la carretera CM-2011 rumbo a Masegoso de Tajuña y de pronto, se topará con una construcción que no necesita de advertencias para llamar la atención del visitante.
Un rincón deshabitado, pero con tintes mágicos excavados en la piedra a través de galerías, arcos y cascadas de ensueño. La obra es fruto del empeño de un solo hombre y responde a la capacidad de dar forma a ideas difíciles de creer sin verlas. Cívica esconde un estilo comparado a la Capadocia turca, aunque también ha sido llamada la ‘Pequeña Petra’.
La Alcarria recorrida en su viaje por Camilo José Cela no pudo presentar por entonces tal maravilla todavía por construir, pero sí en el segundo periplo del Premio Nobel, que se decidió a exponerla con las siguientes palabras: «Cívica semeja una aldea tibetana o el decorado de una ópera de Wagner. El viajero no estuvo nunca en el Tíbet pero se imagina que sus aldeas deben ser así, solemnes, miserables, casi vacías, llenas de escaleras y balaustradas, colgadas de las rocas y también horadadas en la roca».
De su posible origen hasta el sueño de un sacerdote
El caserío de Cívica
Si bien el lugar se ha ganado la fama por su moderna obra, el lugar refiere tiempos de generaciones anteriores. En época de la Edad Media, monjes jerónimos de la orden del temple ocuparon el lugar para dedicarse a la fabricación de papel aprovechando los numerosos saltos de agua existentes. Puede que no fueran los primeros en llegar. Algunos estudios apuntan al milenario paso de los celtíberos y poco antes de los monjes, pudo servir de refugio para los judíos sefardíes.
Tal actividad propició algunas de las galerías y excavaciones, pero el resultado final no llegaría hasta el periodo entre 1950 y 1970. Eso sí, poco se sabe de los pormenores de la obra. Su autor respondía al nombre de Aurelio Pérez, sacerdote heredero de las tierras.
A parte de las fechas y el nombre del promotor, poco o nada se conoce de sus intenciones reales de la obra a la que dedicó veinte años de su vida. Con ayuda de algunos operarios contratados, se dice que el sacerdote trató de invertir parte de la fortuna, que le habían legado sus antepasados, construyendo un santuario incomparable. El resultado sorprende a cualquiera que contemple las galerías asomándose desde las rocas, sus bonitas balaustradas conviviendo con la vegetación y el entorno de cuento flanqueado por una cascada.
A su muerte, el lugar lo heredaría su ama de llaves y de ella a sus sobrinos para convertir el lugar en un restaurante conocido como ‘El Cojo’, que a la escasez de éxito, murió y abandonó Cívica para siempre. Desde entonces, entristece observar el abandono en que se sume un lugar sin comparación en España y que no puede visitarse, en su interior, al ser de propiedad privada.
La presencia de tobas activas
Toba activa en Cívica
Para terminar de dar aires de encanto a la solitaria Cívica, las tobas presentes un aliciente más para su visita. A pocos metros, en el margen izquierdo una de las tobas deja caer el agua por su musgo verde, que tapa la roca caliza con formas solo al alcance de caprichos naturales.
El agua procede de los caños superiores de la población y tras bañar los huertos desciende en la preciosa cascada camino a su final en el río Tajuña. A su alrededor crecen multitud de plantas que conjugan en un entorno único que realmente merece la pena visitar. Estas formaciones naturales están bajo el amparo de la Red Natura 2000 por su considerable valor ecológico.
Escondida y enigmática, Cívica forma parte de esa 'España oculta' digna de conocer. Un patrimonio olvidado, que necesita de una puesta en valor para cederlo al disfrute de las generaciones futuras. Quizá un sueño inacabado o una intención no fructificada, pero que deja un legado patrimonial incomparable.