(Foto de ARCHIVO)
Gustavo Torner

REMITIDA / HANDOUT por ESPACIO TORNER
Fotografía remitida a medios de comunicación exclusivamente para ilustrar la noticia a la que hace referencia la imagen, y citando la procedencia de la imagen en la firma
06/9/2025

Gustavo TornerESPACIO TORNER

Ruta por las huellas de Gustavo Torner en la Serranía de Cuenca: cuando el arte nació del bosque

La memoria del artista conquense se enraíza en la naturaleza y en la historia del arte

La Serranía de Cuenca llora en silencio. Este sábado 6 de septiembre de 2025, fallecía en su domicilio conquense Gustavo Torner, a los 100 años de edad. Se va un maestro de la abstracción española, un creador total que supo unir la ciencia de la ingeniería forestal con la poesía del arte. Su muerte conmueve a la ciudad que lo vio nacer en 1925 y que lo convirtió en uno de sus grandes símbolos culturales.

La noticia estremece aún más porque sus huellas siguen vivas en el monte. Y hoy, recorrer la ruta «Siguiendo las huellas de Gustavo Torner en la Serranía de Cuenca» ya no es solo un paseo artístico y natural: es también un acto de memoria, un modo de reencontrarse con su mirada.

El ingeniero que aprendió a ver

Torner se licenció en 1946 como ingeniero de montes. Ese mismo año elaboró las primeras láminas botánicas para la Flora Forestal de España. La precisión con la que describía cada nervadura de una hoja anunciaba lo que vendría: una sensibilidad que iba más allá de lo técnico.

No le bastaba con clasificar especies o calcular repoblaciones. Quería escuchar al bosque, sentirlo, transformarlo en un lenguaje propio. En su trayectoria profesional, las piedras de toba, la madera de sabina o el agua de un manantial se convirtieron en materiales cargados de simbolismo. Allí, en los montes conquenses, empezó a germinar el artista.

La ruta oficial selecciona tres enclaves que resumen esa fusión entre ingeniería y arte. Tres huelas en el corazón de la Serranía donde cada parada es un capítulo de su biografía, un puente entre naturaleza y creación.

La Fuente de la Tía Perra

Fuente de la Tía Perra

Fuente de la Tía PerraPura Sierra

En 1963, Torner intervino en un rincón serrano para adecuar la Fuente de la Tía Perra, cerca de la carretera forestal de Poyatas a Las Majadas. Lo que podía haber sido un simple área de descanso se convirtió en un espacio donde lo funcional dialoga con el paisaje.

Aquel joven ingeniero proyectó un lugar que respetaba la armonía del entorno. Sesenta años después, quienes se acercan a beber agua fresca o a descansar a la sombra de los pinos tal vez no sepan que están entrando en el primer gesto de un creador que ya buscaba unir utilidad y belleza.

Monumento a la Madera

Monumento a la madera

Monumento a la maderaMirando a Cuenca

En 1966, Cuenca acogió el VI Congreso Mundial Forestal. Torner levantó en la Sierra de los Barrancos, junto al río Escabas, un monumento conmemorativo. La obra —popularmente conocida como Monumento a la Madera— combina roca de toba, madera de pino, cables y acero.

La pieza se alza como un canto a la ingeniería forestal y a la vez como un manifiesto artístico. Geometría y naturaleza, lo orgánico y lo industrial, conviven en equilibrio. Con ella, Torner selló su tránsito hacia el arte: en sus formas se adivina ya la abstracción que años más tarde deslumbraría en los museos.

Hoy, cubierta de musgo y curtida por el tiempo, la escultura parece reclamar que el arte también se somete a las leyes del bosque: crecer, envejecer, transformarse.

Refugio del Alto de la Vega

Refugio del Alto de la Vega

Refugio del Alto de la VegaESPACIO TORNER

La tercera parada es el Refugio Forestal del Alto de la Vega, levantado con toba y sabina, abierto al horizonte, sin puertas. Allí, el 7 de julio de 1966, un día después de inaugurar el Museo de Arte Abstracto Español en las Casas Colgadas, Torner reunió a artistas y amigos en un almuerzo campestre.

El refugio fue testigo de un gesto revelador: el arte no debía limitarse a las paredes de un museo, también podía celebrarse en medio del monte, bajo el rumor de los árboles y el cielo de Cuenca.

El arte que nació del bosque

En 1965, Torner abandonó definitivamente la ingeniería para dedicarse por entero al arte. Pero nunca dejó atrás la mirada del ingeniero forestal. En cada collage, en cada escultura, en cada instalación late la memoria de los paisajes que lo formaron.

El díptico oficial de la ruta lo resume con claridad: caminar por estos lugares es revivir la experiencia sensorial de Torner, activar la vista, el oído, el tacto y el olfato para comprender que el arte surge también del diálogo con la naturaleza.

El adiós del creador total

El sábado 6 de septiembre Cuenca perdió a uno de sus grandes embajadores culturales. La ciudad, su ciudad, se despidió de un hombre que diseñó vidrieras para el templo gótico, que fundó junto a Zóbel y Rueda el Museo de Arte Abstracto Español, que colaboró con instituciones como el Museo del Prado o el Reina Sofía, que dejó más de seiscientas obras en legado a las colecciones públicas.

Fue pintor, escultor, museógrafo, escenógrafo, diseñador de interiores. Un creador total cuya obra viajó del MoMA al Pompidou, pero que siempre tuvo a Cuenca como raíz y horizonte.

Legado en el monte

Hoy, la ruta por la Serranía adquiere un nuevo sentido. Ya no es solo una invitación al turismo cultural y natural. Es también una forma de despedida. Caminar hasta la Fuente de la Tía Perra, contemplar el Monumento a la Madera o entrar en el Refugio del Alto de la Vega es conversar con un hombre que supo transformar la utilidad en arte, la ingeniería en abstracción, el bosque en inspiración eterna.

Gustavo Torner se ha ido, pero su huella permanece. El monte guarda su memoria. Y cada caminante que recorra esta ruta con los ojos abiertos seguirá escuchando, entre los pinos y la toba, la voz silenciosa de un artista que supo ver la belleza donde otros solo veían oficio.

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