Alumnas en una antigua escuela de Castilla-La Mancha
Castilla-La Mancha en diez bonitas palabras que (aún) no contempla la RAE
Son términos que pertenecen al pueblo. Más concretamente al pueblo castellanomanchego y por extensión también al pueblo español
La lengua española es rica. Tan rica que los habitualmente interesados por el parné, como el director del Cervantes, Luis García Montero, hombre de Sánchez (y de quien haga falta) se la quieren quedar para sí.
La RAE está en el objetivo del Gobierno de Sánchez y está empleando su «herramienta» García Montero. No lo tiene fácil, pero, aunque lo consiguiera en un asalto sin precedentes, hay palabras que no encontrará en el diccionario y que no podrán quedarse.
Pertenecen al pueblo. Más concretamente al pueblo castellanomanchego y por extensión también al pueblo español, porque puede que no haya pueblo más español que el castellanomanchego.
Diez palabras castellanomanchegas:
«Amargosilla»: No la recoge el DRAE, pero sí la RAE en su Tesoro de los diccionarios históricos de la lengua española: «f. Tol. Hierba silvestre, de sabor amargo, que nace en los rastrojos y sirve como purgante para los animales».
«Berranquina»: Llanto constante de un niño.
«Caldibaldi»: La RAE recoge «caldibaldo»: «Caldo de poca sustancia o mal sazonado».
«Enguilochar»: «Sinónimo» de engatusar.
«Chiribizo»: «Sinónimo» de estómago.
«Enfolliscarse»: «Sinónimo de enfadarse.
«Escarramal»: Niño revoltoso.
«Relío»: Un lío grande.
«Calamino»: Planta con espinas.
Estas palabras definen a Castilla-La Mancha. Uno sabe donde se encuentra si las escucha, sin sentido patrimonial alguno, ni identidad excluyente de ninguna clase.
Estas bellas palabras resuenan en el castellanomanchego y el español las reconoce y las hace suyas, sin hacer que dejen de ser castellanomanchegas. Un tesoro regional y nacional que nadie podrá quitar a Castilla-La Mancha y a España, como nadie podrá quitar a Castilla-La Mancha de España.