Placas cerámicas del callejero en Madrid
El arte cerámico talaverano de Alfredo Ruiz de Luna que viste el callejero de Madrid con sus azulejos
El museo homónimo de Talavera de la Reina rinde homenaje al ceramista recorriendo su creación en la exposición 'Alfredo Ruiz de Luna. Un ceramista talaverano en Madrid'
El arte aplica su expresión a diferentes formatos, que de la mano de la artesanía, se dibuja en formas y estilos variopintos. La creación surge de un primer artesano, un pionero artista que promueve su mensaje mediante un canal, que en el momento de la creación, solo responde a su persona.
Conforme esta mirada queda asentada como factor reconocible de un autor ligado a su lugar de creación, comienza a fraguarse el mapa de tradición artesana. De tal modo podemos señalar a Albacete como exponente de la cuchillería o a Talavera de la Reina como capital de la cerámica en España.
Innumerables ceramistas han sumado su grano de arena para que la tradición talaverana dote a su ciudad del honor de darse a conocer como 'Ciudad de la Cerámica'. Un apodo ganado a pulso y fraguado durante más de cinco siglos, con influencias del camino entre Madrid y Lisboa, aunque también con toques islámicos. El arte de la cerámica en Talavera inspiró a grandes autores del Siglo de Oro como Tirso de Molina, Cervantes o Lope de Vega, lo cual aumentó su merecido reconocimiento.
En las últimas décadas, una familia se erige entre las más consolidadas de la centenaria tradición: los Ruiz de Luna. Con tres generaciones de importante calado, el último de ellos, Alfredo Ruiz de Luna, ligó para siempre la cerámica talaverana al callejero de Madrid. Sus placas ilustran con gran belleza el recorrer de la calles de la capital de España y ahora, su ciudad natal le rinde homenaje con la exposición 'Alfredo Ruiz de Luna. Un ceramista talaverano en Madrid', visitable hasta el 8 de marzo en el museo que porta el apellido de los ceramistas.
Un legado familiar
Juan Ruiz de Luna
El reconocimiento visible en las piezas que anuncian el nombre de las calles de Madrid, además de un abanico de obras inabarcable, no responde solo al nombre de Alfredo. La tradición familiar comenzó con Juan Ruiz de Luna y la creación en 1908 de la fábrica 'Nuestra Señora del Prado', donde continuaría el legado Antonio Ruiz de Luna, padre de Alfredo. Cultivando el arte de la cerámica desde la cuna, Alfredo aprendió el oficio de sus tíos, pero en 1961 la fábrica cerró y continuó su formación en materia de arquitectura en Madrid.
Sin dejar de lado el arte de la cerámica, en los ochenta montaría su propio taller para centrarse exclusivamente en la labor ceramista. La popularidad de sus trabajos desembocó en el proyecto del Ayuntamiento de Madrid, que en 1992 encargó el rótulo de sus calles expresados en cerámica, concretamente en composiciones de nueve azulejos.
Más allá de las calles madrileñas, con especial presencia en el Casco Histórico, también destaca su gran labor en la azulejería de la Plaza de Toros de las Ventas, así como de varios negocios hosteleros de la capital.
'Un ceramista talaverano en Madrid'
Presentación de la exposición 'Alfredo Ruiz de Luna. Un ceramista talaverano en Madrid'
Con el mencionado lema, Talavera de la Reina invita a los visitantes a adentrarse en la trayectoria de Alfredo Ruiz de Luna. La exposición presente, hasta el 8 de marzo, en el Museo Ruiz de Luna, ahonda en los pasos que acometió durante su carrera a lo largo de dos salas. La primera está dedicada a la familia y sus inicios en la fábrica de Nuestra Señora del Prado, para pasar a su formación entre Madrid y Talavera hasta llegar al nacimiento de su taller propio.
La segunda sala reconoce sus mejores obras y proyectos, con grandes detalles del proceso de elaboración hasta finalizar en el reconocimiento de la calidad de los resultados. Alfredo Ruiz de Luna fue un artista ecléctico, entre la tradición y la modernidad, que se va moviendo entre el Renacimiento y el Art Nouveau, dejándose llevar por influencias orientales reflejadas en sus cenefas de inspiración otomana a la manera de los grandes maestros del Nakkashane.
Goya o Mucha dejarán su seña en su obra, con una temática amplia y variada, desde lo religioso a lo popular, desde el realismo a lo onírico, mostrando una paleta de color que oscila entre monocromos y una policromía calidoscópica.