Patrana (Guadalajara)
Un nuevo modelo de financiación autonómica: Castilla-La Mancha clama contra la despoblación y el olvido rural
María Jesús Montero, ministra de Hacienda, anunció un nuevo modelo de financiación autonómico y las diferentes regiones trabajan para presentar la base de preocupaciones a considerar
Promesas, quizá cantos de sirena, ponen en alerta y avivan proyectos regionales basados en un posible nuevo modelo de financiación de las autonomías. El futuro cambio podría acontecer en enero o febrero, según la promesa de la ministra de Hacienda, María Jesús Montero. Todo el proceso comienza marcado por la postura desconfiada y contraria mostrada por el PP, defendiendo que la negociación de la financiación singular de Cataluña, no vela por la multilateralidad.
Este último factor, del cual ha mostrado soberanas dudas parte de la oposición, responde a la intención de la ministra, que defendía un nuevo modelo basado en la bilateralidad. Una de las voces críticas, la de Elena Manzano, consejera de Hacienda extremeña, desarrollaba que «es incompatible totalmente hablar de multilateralidad y hablar de reconocimiento de singularidades y hablar de sentarnos con un territorio para pactar lo que es de todos».
Con cierta distancia hasta la llegada del proceso, las diferentes regiones enumeran sus variables, basadas en la propia idiosincrasia de cada una, para salir favorecidas del posible nuevo acuerdo. El Gobierno todavía no ha dado a conocer los pormenores del nuevo modelo, mencionando únicamente la pretensión de que esté basado en la multilateralidad y la bilateralidad.
A la espera de si se actuará bajo la promesa de Montero o por el contrario, se plantea un nuevo escenario, las comunidades autónomas trabajan para exponer sus mayores preocupaciones, para que el modelo tome la forma deseada. Cada región exhibe intereses por anteponer el PIB o ponderar la población ajustada, pero Castilla-La Mancha se afilia al compromiso de otras siete comunidades para luchar por un modelo que contemple la lucha por la despoblación.
Atención al abandono poblacional
Banderas regionales
El fenómeno de la despoblación forma parte de la conciencia colectiva, incluyéndose como una de las grandes preocupaciones de la España actual. Los cambios en el modelo de financiación autonómico podrían traer un cambio en el sustento de lucha contra el vaciado de los pueblos, sobre todo en zonas de difícil acceso geográfico.
Si la anterior propuesta, hace cuatro años, se basó en la población ajustada, pese a que no salió adelante, ahora, son hasta ocho comunidades autónomas las que firman su compromiso con el medio rural. Teniendo en cuenta las diferentes realidades presentes en función del lugar, las autonomías defienden un punto de vista común en la materia mencionada, aunque otras apuestan por otras derivas.
Por el momento son ocho las regiones que han coincidido en poner por delante la lucha contra la despoblación, a saber: La Rioja, Aragón, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Asturias, Extremadura, Galicia y Cantabria. De esta manera, ‘firman’ su compromiso con la problemática, para poder manifestar la unión en lucha contra un fenómeno presente en mayor o menor medida en puntos de cada comunidad.
Ante los significativos cambios que podrían llegar, las ocho regiones apuestan por exponer como preocupación, la situación de envejecimiento que sufren las zonas más rurales y la despoblación que suele ir de la mano, lo cual provoca una considerable ‘sangría’ de recursos humanos y económicos para las arcas de las comunidades autónomas.
Cara y cruz en la lucha contra la despoblación
Panorámica de La Vereda iluminada por el sol
Castilla-La Mancha es una de las regiones que más acusa la despoblación. Su condición económica basada en el sector primario y la condición de una región con muchos términos municipales, zonas poco accesibles y alejadas de grandes núcleos, así como la falta de industrialización, fomentan el éxodo a la ciudad. Pese a ello, la región encuentra brotes verdes en algunas zonas, de la mano del activismo local y programas de efecto, llamada para la venida de nuevos vecinos.
Este mes, la provincia de Guadalajara celebraba que, desde 2021, el aumento de su población en zonas de riesgo ha estado por encima de aquellos que eligen mudarse a zonas urbanas. Además, Sierra de Alcaraz y Campo de Montiel se encuentran en proceso de obtener las ayudas FEDER, gracias al proceso de la campaña en la cual se presentan como futuros referentes de innovación.
Los pueblos piden más actuación y menos palabras, manifestando que las inversiones y proclamas contra la despoblación no llegan, provocando, en muchos casos, que los programas estén basados en iniciativas vecinales. Muchas de ellas, tienen que ver con el turismo, aprovechando el gran abanico de enclaves naturales de la región, ideales para una escapada con paisajes únicos y una gastronomía imperdible.
Por el contrario, otros lugares se resisten a morir, pero agonizan. La Sierra Norte de Guadalajara ha vuelto a mostrar en claro abandono en el que se ven sumidas algunas zonas de la región. Un mero viento, quizá más fuerte de lo normal, pero viento al fin y al cabo, ha dejado a varias poblaciones sin servicios básicos, internet o cobertura durante diez días. Los municipios de Villacadima, Somolinos o Cantalojas, entre otros, denuncian además microcortes eléctricos continuos. Una situación que muestra el trabajo por hacer, que solo con palabras no sirve y que la región debe defender su medio rural.