Macrogranja de gallinas

Macrogranja de gallinasPUEBLOS VIVOS CUENCA

Una macrogranja de casi un millón de pollos a 600 metros de El Herrumblar y escondida como Caballo de Troya

El proyecto expone en un principio la presencia de 41.000 pollos, pero en la letra pequeña contempla tres nuevas naves de cinco ciclos de cría cada una, que supondrían una media anual de 5.300 toneladas de residuos, así como emisiones de metano, amoniaco o dióxido de carbono

En la era en que afloran más discursos ecologistas y sobre despoblación, se presenta una ‘kriptonita’ capaz de acabar con cualquier tipo de moral. El preciado bien capaz de arruinar cualquier tipo de lucha social no es otro que el dinero. Una situación que asola diversos territorios que ven como la industria y el trabajo llegan en promesa de prosperidad, pero condenando su calidad de vida.

El Herrumblar, en Cuenca, cuenta con una población inferior a los ochocientos habitantes y se enfrenta al Caballo de Troya. La treta viene enmascarada de proyecto industrial por el bien del desarrollo rural, pero esconde en sus entrañas un auténtico despropósito de macrogranja capaz de generar hasta 5.300 toneladas anuales de residuos en forma de ‘gallinaza’.

Casi un millón de pollos podrían vivir a escasos 600 metros de la población, pese a que de cara a los vecinos presente una pequeña granja de alrededor de 40.000 aves. Estas macrogranjas, que nadie en su sano juicio querría como edificio adyacente a su hogar, llegan enmascaradas en proyectos de supuesta menor explotación.

La letra pequeña presenta un plan de explotación que poco, o nada, tiene que ver con lo que los habitantes de El Herrumblar han escuchado y denuncian la tramitación de la macrogranja junto a la Asociación Pueblos Vivos Cuenca.

El proyecto real está por venir

El Herrumblar

El HerrumblarSamfisher19

La Junta de Castilla-La Mancha ha iniciado la tramitación de una explotación avícola intensiva en el municipio de El Herrumblar (Cuenca). La instalación está proyectada inicialmente para albergar 41.000 pollos de engorde por ciclo. Sin embargo, el propio documento descriptivo del proyecto que se ha presentado señala que el proyecto está diseñado para ampliarse a tres naves, cada una con capacidad para unas 41.000 aves, lo que supondría una explotación con capacidad total de 123.000 pollos de engorde por ciclo de producción.

Ese tamaño supera con creces el umbral de 55.000 pollos que la legislación marca para que una instalación ganadera intensiva de pollos deba ser evaluada mediante Evaluación de Impacto Ambiental ordinaria, un procedimiento más riguroso y exigente que el simplificado. El coportavoz de la Asociación Pueblos Vivos, Antonio Jorge San Vicente, expone la situación especial del municipio:

«Estamos de localidad de La Manchuela, que está situada en zona vulnerable a nitratos y que ya cuenta con una carga ganadera, según los datos de Nevia, muy grande. Hay siete instalaciones ya y se pretende poner otra, con el agravante de que lo que, en principio, parece una instalación pequeña, pues va y resulta, que cuando empiezas a leerla te das cuenta de que son tres grandes naves de 41.000 pollos cada una, con cinco ciclos de cría cada una, lo que nos da a 738.000 pollos al final. Es totalmente desmesurada y pretende entrar un poco por la puerta de detrás».

Secretismo y «deficiencias inadmisibles»

San Vicente también recalca cierta atención a la importancia de la gestión de residuos de la cual «no sabemos si existe o no almacenamiento de la gallinaza». Además, desarrolla que «la cantidad de agua solicitada no es suficiente y el proyecto tiene un montón de deficiencias inadmisibles, por ello hemos solicitado su archivo, y si por lo que sea no se archiva, por lo menos que se le haga una evaluación ambiental rigurosa, como corresponde, por su ubicación y por su tamaño».

La producción anual de la explotación será de 738.000 pollos. El estudio presentado reconoce que el consumo total de agua, cuando se construyan las tres naves previstas, ascenderá a los siete millones de litros anuales, suministrados mediante un pozo de captación propio, también en estado de solicitud a la Confederación Hidrográfica del Júcar. Asimismo, el proyecto calcula una generación de residuos sólidos equivalente a más de 5.300 toneladas de estiércol anuales en régimen completo, que requerirán una gestión altamente controlada para evitar contaminación de suelos y aguas subterráneas.

El proyecto habla de la existencia de un almacén de estiércol del que no se aportan dimensiones ni capacidad de almacenamiento, y tampoco frecuencia de retirada. Además, otros efectos contaminantes tal y como se describen en el proyecto son: emisiones de amoníaco, metano, dióxido de carbono, polvo y partículas; que se emitirán al exterior mediante ventilación forzada; tráfico de vehículos pesados y un impacto visual notable en una zona rural abierta.

Emisiones sin contemplar

(Foto de ARCHIVO)
Granja de engorde de pollos, a 16 de noviembre de 2025, en El Rincón del Obispo, Cáceres, Extremadura (España).

Gustavo Valiente / Europa Press
17 NOVIEMBRE 2025;GALLINAS;CORIA;CÁCERES;EXTREMADURA;GRIPE AVIAR;PRECAUCIÓN;AVES;CONFINAMIENTO
16/11/2025

(Foto de ARCHIVO) Granja de engorde de pollosEuropa Press

En la documentación no se han estimado las emisiones totales de gases tóxicos como el amoniaco, ni se analiza su dispersión hacia las zonas habitadas a pesar de que la instalación se situará relativamente cerca de la población, a algo más de 600 metros del casco urbano.

A pesar de que la producción anual de la explotación rondaría los 738.000 pollos por año, no se concretan las medidas de mitigación de la contaminación generada en el proyecto presentado a la Consejería de Desarrollo Sostenible. El documento ambiental solo dice que se «controlarán» las emisiones de amoniaco, pero no aporta cifras pues no se evalúa cuánto amoniaco se emitirá, hacia dónde se dispersará, qué niveles llegarán a la población ni el impacto acumulado anual.

Desde la Asociación Pueblos Vivos Cuenca observan «poco rigor en el documento ambiental, que no cuantifica el amoníaco que se va a generar, cuando este es el principal contaminante de una granja avícola para la población y el medio ambiente». La exposición al amoniaco provoca irritación en vías respiratorias y ojos, e incluso a concentraciones relativamente bajas (5–25 ppm), puede causar tos, bronquitis, irritación ocular, inflamación de la vía aérea.

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