Cabalgata Aérea Alarilla, Guadalajara

Cabalgata Aérea Alarilla, GuadalajaraFacebook Cabalgata Aérea de Alarilla

Lo que ocurre cada 5 de enero en este pueblo de Guadalajara no pasa en ningún otro lugar de España

Luces, bengalas y Reyes Magos descendiendo desde una montaña en una tradición única que deja sin palabras

Cada 5 de enero, cuando la mayoría de pueblos aguardan la llegada de los Reyes Magos entre carrozas y confeti, en Alarilla sucede algo distinto. Algo que no se anuncia con música ni ruedas, sino con silencio, oscuridad y una mirada colectiva dirigida hacia arriba. Aquí, la noche de Reyes no se vive en el suelo. Se espera en el cielo.

La escena comienza en lo alto de la montaña de La Muela, cuando el sol ya ha desaparecido y el frío se cuela entre los abrigos. Decenas de vecinos ascienden por la ladera portando antorchas, dibujando una senda de fuego que corta la oscuridad. No es un gesto simbólico cualquiera: es la señal. El camino que guiará el aterrizaje más esperado del año.

Desde lo alto, el cielo se enciende. Alas delta y parapentes iluminados comienzan a deslizarse en la noche, acompañados de bengalas y luces que flotan lentamente sobre el pueblo. Entonces ocurre: Melchor, Gaspar y Baltasar no aparecen. Descienden.

Una tradición que se prepara durante todo el año

Nada de lo que ocurre esa noche es improvisado. El día previo, voluntarios y profesionales de las escuelas de vuelo participantes ensayan cada maniobra con precisión milimétrica. Los parapentes se visten con luces LED, se ajustan los focos que alumbrarán la llegada real y se revisa cada detalle con una mezcla de nervios y orgullo colectivo.

Cabalgata Aérea Alarilla, Guadalajara

Cabalgata Aérea Alarilla, GuadalajaraDANIELFONT

En la ladera de La Muela, varias estacas de madera esperan su momento. Cuando la noche alcanza su punto más intenso, se encienden una a una hasta formar una sola palabra visible desde todo el valle: Paz. Un mensaje sencillo y universal que cada año acompaña al descenso de los Reyes, recordando que esta cabalgata no es solo espectáculo, sino símbolo.

El pueblo que espera mirando hacia arriba

Abajo, en Alarilla, no hay prisas. Familias enteras, viajeros llegados de distintos puntos de Castilla-La Mancha y curiosos que escucharon hablar de «la cabalgata que cae del cielo» esperan en silencio. Son cerca de 3.000 personas las que cada año se acercan a este rincón de Guadalajara para vivir una noche que no se parece a ninguna otra.

Cuando los Reyes toman tierra, el asombro se transforma en celebración. Acompañados por sus pajes y guiados por pastores, recorren los distintos enclaves del pueblo repartiendo aperitivos, comida y bebida. Las puertas se abren, las conversaciones se mezclan y la tradición se comparte sin artificios, como solo ocurre en los pueblos que sienten la fiesta como algo propio.

Cabalgata Aérea de Alarilla, Guadalajara

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El recorrido culmina en la Plaza Mayor, donde aguarda el Nacimiento viviente. Allí, entre luces cálidas y miradas emocionadas, se realiza la ofrenda tradicional de oro, incienso y mirra al Niño Jesús. El contraste es perfecto: del cielo abierto al recogimiento, del impacto visual a la emoción íntima.

No es casual que la Cabalgata Aérea de Alarilla esté declarada Fiesta de Interés Turístico Regional desde 2018. Lo que sucede aquí cada 5 de enero no se repite en ningún otro punto del país. No compite con otras cabalgatas porque no necesita hacerlo. Vuela por encima de todas.

Y cuando la noche termina y el cielo vuelve a apagarse, queda la certeza de haber presenciado algo irrepetible. En Alarilla, la magia no desfila: vuela.

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