El eclipse se podrá contemplar en muchas zonas de España.
Castilla-La Mancha se prepara para un fenómeno histórico que solo podrá verse en agosto
Cuenca y Guadalajara serán escenario de un eclipse de sol que atraerá a miles de personas y activará un plan de seguridad inédito
Agosto traerá a Castilla-La Mancha uno de esos acontecimientos que no entienden de calendarios políticos ni de modas turísticas. Un eclipse de sol, visible desde distintos puntos de Cuenca y Guadalajara, convertirá las zonas altas de ambas provincias en un imán para miles de personas que buscarán levantar la vista y vivir un instante irrepetible.
Ante ese escenario, el Gobierno regional ya ha movido ficha. El próximo lunes 26 de enero se constituirá una comisión especial para coordinar el impacto y la seguridad del eclipse, un operativo que implicará a varias consejerías del Ejecutivo autonómico y a las diputaciones provinciales.
El encargado de anunciarlo ha sido el vicepresidente primero de Castilla-La Mancha, José Luis Martínez Guijarro, durante su visita al estand regional en FITUR, donde Cuenca ha sido la gran protagonista de la jornada.
Un eclipse que atraerá turismo… y obliga a extremar la seguridad
No será solo un espectáculo astronómico. Será, sobre todo, un desplazamiento masivo de visitantes hacia enclaves rurales, miradores naturales y zonas elevadas desde las que observar el fenómeno en las mejores condiciones posibles.
Por eso, la comisión que se pondrá en marcha tendrá un objetivo claro: garantizar la seguridad de quienes lleguen hasta estos puntos para disfrutar del eclipse, anticipándose a posibles riesgos derivados de la concentración de personas en espacios naturales.
Desde el Ejecutivo regional subrayan que se trata de un evento «único», con un impacto que va mucho más allá de una simple cita en el calendario.
Cuenca cierra 2025 como su mejor año turístico
El anuncio del operativo para el eclipse llega, además, en un momento especialmente dulce para el turismo en la provincia de Cuenca. Según ha detallado Martínez Guijarro, 2025 cerrará como el mejor año de la historia en viajeros para el conjunto del sector de alojamiento turístico.
Las cifras hablan por sí solas. La provincia batirá el récord de demanda en alojamiento rural, con más de 85.000 viajeros, y alcanzará una cifra histórica en el acumulado de pernoctaciones, superando las 900.000 noches, a falta de los datos definitivos de diciembre.
Un crecimiento que consolida al turismo como uno de los grandes motores económicos del territorio.
Más empleo y una barrera contra la despoblación
Detrás de esos números hay también empleo y arraigo. Más de 6.000 personas trabajan ya en el sector turístico en la provincia de Cuenca, muchas de ellas en el medio rural y vinculadas directamente al turismo de naturaleza.
Un modelo que, según ha subrayado el vicepresidente, se ha convertido en una herramienta real contra la despoblación, generando oportunidades allí donde durante años parecía imposible.
FITUR y el futuro: de los eclipses al ecoturismo
Durante su recorrido por FITUR, Martínez Guijarro ha defendido la importancia del respaldo institucional a un sector cada vez más competitivo. Paisaje, patrimonio, cultura o gastronomía son la base, pero —ha señalado— es imprescindible saber convertirlos en una oferta atractiva.
Un ejemplo claro es Toroverde, el gran parque de ecoturismo y multiaventuras proyectado en la Sierra de Bascuñana (Cuenca). Su primer contacto con la región se produjo hace cuatro ediciones de FITUR y hoy el proyecto sigue avanzando en su tramitación administrativa, con una apertura prevista entre finales de 2027 y principios de 2028.
Un proyecto llamado a marcar «un antes y un después» en la oferta turística de Cuenca y de toda Castilla-La Mancha.
Un verano para mirar al cielo… y al futuro
El eclipse de agosto será solo un instante. Pero su impacto puede durar mucho más. Castilla-La Mancha se prepara para mirar al cielo con seguridad, mientras consolida un modelo turístico que ya está haciendo historia en sus cifras y que convierte a su medio rural en protagonista. Porque a veces, basta con que el sol se oculte unos minutos para que todo un territorio vuelva a brillar.