Campo de pistachos en Recas, Toledo

Campo de pistachos en Recas, ToledoVirginia Seseña

¿Es Castilla-La Mancha la reina del pistacho? El oro verde que está transformando pueblos

Castilla-La Mancha concentra más del 80 % del pistacho de España y lidera el nuevo oro verde europeo

Hay cultivos que llegan en silencio y, sin hacer ruido, transforman el paisaje. Entre almendros, viñas y trigales que se pierden en el horizonte, el pistacho ha encontrado en Castilla-La Mancha un paraíso escondido donde crecer.

Hoy, cuando el mundo mira a California, Irán o Turquía como gigantes del sector, una pregunta comienza a resonar con fuerza en el corazón agrícola de España: ¿Es Castilla-La Mancha la reina del pistacho? La respuesta, con datos en la mano, apunta a que sí.

El reino verde que nació entre inviernos fríos y veranos abrasadores

En las llanuras manchegas, donde el invierno hiela los huesos y el verano aprieta como un yunque, el pistachero ha encontrado su hogar. No es casualidad.

El pistacho necesita frío invernal, calor seco en verano y suelos calizos bien drenados. Justo lo que ofrece el clima continental de Castilla-La Mancha. Ese equilibrio ha convertido a la región en el epicentro del cultivo en España.

Según el Plan Estratégico del Sector del Pistacho en Castilla-La Mancha, la comunidad concentra alrededor del 77-80 % de la superficie nacional y se sitúa como líder indiscutible en producción en el país.

Más de 60.000 hectáreas —y creciendo— se reparten entre Ciudad Real, Toledo, Albacete y Cuenca, con miles de agricultores que han apostado por este árbol rústico que resiste sequías, heladas y crisis. Un árbol que, dicen muchos, ha salvado explotaciones enteras.

De cultivo experimental a motor económico rural

Hubo un tiempo en que el pistacho era apenas una curiosidad agronómica. Hoy es una de las apuestas más rentables del campo manchego.

En las últimas décadas, la superficie plantada ha crecido de forma espectacular, impulsada por el precio del fruto seco, la demanda internacional y la búsqueda de cultivos que consuman menos agua.

El plan estratégico regional señala que el sector ha experimentado un crecimiento constante, con incrementos de superficie superiores al 55 % en pocos años y previsiones de seguir expandiéndose.

Y no solo se plantan árboles. En Castilla-La Mancha se concentran decenas de plantas de procesado, cooperativas, centros de investigación y empresas exportadoras que están creando empleo y fijando población en pueblos donde antes el campo se apagaba. El pistacho, sin hacer ruido, ha vuelto a encender la luz de muchas casas.

El secreto de su calidad: ecológico, sostenible y manchego

No todo es cantidad. También es calidad. Castilla-La Mancha destaca por su apuesta por el cultivo ecológico.

Una parte importante de su superficie está certificada, situando a la región como líder nacional en producción ecológica de pistacho.

El resultado es un fruto de sabor intenso, tamaño apreciado en Europa y trazabilidad controlada. Un pistacho que viaja desde los campos manchegos hasta Alemania, Francia o Italia con etiqueta de origen español. Y que cada vez compite con más fuerza en mercados dominados por Estados Unidos o Irán.

¿Puede Castilla-La Mancha liderar Europa?

Hoy España ya figura entre los principales productores europeos, junto a Grecia e Italia. Pero el crecimiento del pistacho manchego apunta más alto.

Si se mantienen las plantaciones actuales, España podría convertirse en uno de los mayores productores del mundo en la próxima década, con Castilla-La Mancha como motor del sector.

El desafío no es solo producir más. Es organizar el sector, proteger el producto frente a fraudes, diversificar variedades y consolidar marca internacional. Porque el pistacho castellanomanchego ya no es solo un cultivo. Es identidad rural.

La nueva joya del campo manchego

En pueblos de Ciudad Real, Toledo o Albacete, los agricultores miran sus pistacheros jóvenes como quien observa el futuro. No florecen rápido. Pueden tardar años en dar fruto. Pero cuando lo hacen, el campo cambia. Y también cambia la economía, la esperanza y el paisaje.

Castilla-La Mancha es hoy la reina del pistacho en España. Quizá mañana lo sea también de Europa. Y quién sabe si algún día lo será en el mundo. Mientras tanto, en silencio, bajo el cielo inmenso de Castilla-La Mancha, el fruto verde sigue creciendo. Imparable.

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