Cueva sepulcral en Carcelén (Albacete)
Una visión de la muerte con más de 4.400 años de antigüedad en las Cuevas Sepulcrales de Carcelén (Albacete)
La cueva de 'Pepe Roque' ha sumado una pieza de alto valor para la construcción de la Prehistoria en sus comportamientos fúnebres y ahora vuelven las excavaciones con un proyecto de desarrollo rural
La historia antigua cuenta con la fortuna de vestigios conservados que permiten una recreación y construcción de la vida hace miles de años. Mantener con vida el pasado permite crear un hilo de unión con el pasado que da respuestas a lo acontecido en la actualidad. En muchas ocasiones, se pasa por alto de los pequeños restos y es cierto que ruinas como las de Segóbriga, el Tolmo de Minateda, Valeria o Castillejo brindan la oportunidad de embarcarse en un viaje a través de tiempo gracias a la excelente conservación de lo que en su día fueron núcleos consolidados.
Aun así, existen pequeños hallazgos que en su humildad cuentan más de que podría parecer. El Cerro de los Santos en Albacete es un buen ejemplo, allí aparecieron esculturas cerámicas íberas y restos de un templo íbero. La dama oferente y sus acompañantes exponen detalles de alto valor para comprender la ritualidad y divinidades de la época. De tal modo y sin abandonar la provincia de Albacete, existe otro yacimiento, mucho anterior que sin aparentarlo ha aportado mucho a la historia de la Península Ibérica.
En las Cuevas de Carcelén han aparecido rituales funerarios de finales del Calcolítico y el inicio de la Edad de Bronce. En la Sierra de la Cabaña se encuentran diferentes cavidades, pero fue en la de 'Pepe Roque' donde han aparecido numerosos restos humanos, vestigios de cerámica prehistórica y ajuares funerarios con más de 4.400 años de antigüedad. Las grutas del cauce medio del río Júcar sirvieron como lugares funerarios en época donde el hombre ya presentaba la disposición de poblados fortificados.
Diferentes estudios arqueológicos sitúan este comportamiento como una manera de apropiarse territorio, con la presencia de sus muertos como motivo de peso. Los cadáveres aparecen en fosas de recipientes cerámicos acompañados de joyas y otros motivos sepulcrales. El lugar sagrado tuvo un amplio continuismo histórico, ya que además de restos de la Edad de Bronce se han encontrado vestigios asociados a la cultura íbera. Ahora Carcelén comienza un nuevo período de excavaciones, además de un ilusionante proyecto que combina deporte e historia.
Lugar ritual del pasado
Esta primavera se ha iniciado una nueva campaña de excavación y puesta en valor de las Cuevas Sepulcrales de Carcelén (Albacete). Se trata de un proyecto de investigación y gestión patrimonial promovido por el Ayuntamiento de Carcelén, financiado desde la Diputación de Albacete y dirigido por el director del Gabinete de Investigación y Difusión Heroica Arqueología y Patrimonio Cultural, Santiago David Domínguez-Solera.
El proyecto se inició en 2023, se ha publicado un libro, elaborado un documental, instaurado una ruta de senderismo hacia el yacimiento desde el pueblo y, con la colaboración de la Junta y el Museo de Albacete, se han hecho dos exposiciones temporales de los materiales arqueológicos recuperados, según ha informado Heroica Arqueología en un comunicado.
Las Cuevas Sepulcrales de Carcelén, destacando la de Pepe Roque, son cementerios datados entre finales de la Edad del Cobre y la Edad del Bronce, hacia el 2400 a.C. También tienen materiales rituales de Época Ibera. Restos siempre muy destacables, de mucha calidad y suntuosidad. Se han descubierto, por ejemplo, piezas de marfil decorativas y cerámica de tipo Dornajos. Sobre el ritual mortuorio, los cadáveres se introducían antes en hoyos, para depositarse finalmente y junto a ajuares en una fosa común.
Neandertales en Albacete
Excavaciones en Carcelén
Llama la atención, por ejemplo, la ausencia de infantiles (por el momento) en el área excavada de la Cueva de Pepe Roque y también de los cráneos. Todo esto, explica Domínguez, son detalles importantes que sirven para ir aproximándonos a prácticas religiosas de hace nada menos que 4.400 años de antigüedad.
En concreto, asegura, «nos hablan del tratamiento diferencial que se haría en las prácticas mortuorias a niños y a adultos, el procesado y alteración de los cadáveres durante un rito funerario que comprende varias fases y la consideración simbólica que se les daría a las distintas partes del cuerpo».
Estas cuevas, aunque sufrieron lesiones graves por parte de furtivos, siguen siendo ricas y muy útiles en restos para conoces la Prehistoria Reciente. Pero también las fases más antiguas, puesto que este año se han recuperado algunas piezas de industria lítica, herramientas, elaboradas por Neandertales.
Han de existir niveles de ocupación del Paleolítico a cotas más profundas de la cueva. Se abre, así, un nuevo horizonte de investigación en estos yacimientos. Se está preparando una exposición permanente en el Castillo del Conde de Casal con los restos arqueológicos relevantes de anteriores campañas.