Sistema de riego con pivote
El PP C-LM alerta del «precipicio económico y social» que amenaza al Alto Guadiana
Los populares reclaman una posición común para defender el regadío, el campo y el futuro de miles de agricultores ante el nuevo ciclo de planificación hidrológica
El agua volvió este jueves al centro del debate político en Castilla-La Mancha. El vicepresidente de las Cortes regionales y diputado autonómico del PP, Santiago Lucas-Torres, acusa al PSOE de Emiliano García-Page de mantener una «gran hipocresía hídrica» y reclama una posición común para defender el Alto Guadiana, el campo y el futuro económico de la región antes de que se abra el nuevo ciclo de planificación hidrológica.
Durante su intervención en el pleno de las Cortes, Lucas-Torres aseguraba que Castilla-La Mancha «ya no puede seguir siendo territorio de sacrificio» y defendió que el debate sobre el agua va mucho más allá de la confrontación política. A su juicio, lo que está en juego es «el futuro de los agricultores, de los pueblos y de la supervivencia del medio rural».
El parlamentario popular critica que, mientras el PSOE presenta iniciativas en defensa del agua en Toledo, en Madrid se sigan autorizando trasvases y en Bruselas, según denuncia, se respalden políticas que pueden afectar de forma directa al Alto Guadiana y a miles de agricultores castellanomanchegos.
En este sentido, Lucas-Torres pone el foco en los trasvases aprobados durante los últimos meses. Según señala, el Gobierno socialista ha autorizado 180 hectómetros cúbicos para los meses de marzo, abril y mayo de 2026, con previsión de continuidad en nivel 1 hasta agosto. «Cuanto más habla el PSOE de defender el Tajo, más agua acaba llegando al Levante para regadío», afirmaba.
La preocupación por el Alto Guadiana
Más allá del trasvase Tajo-Segura, el diputado del PP sitúa la mirada en el Alto Guadiana y en las consecuencias que, según advierte, puede tener la aplicación rígida de la Directiva Marco del Agua y el nuevo ciclo de planificación hidrológica del Guadiana 2028-2033.
Lucas-Torres alerta de que las restricciones, los posibles cierres de pozos y los nuevos costes pueden convertirse en una amenaza económica, social y territorial para amplias zonas rurales de Castilla-La Mancha. En su intervención, sostuvo que el propio Gobierno reconoce una reducción de la disponibilidad hídrica del 5% para 2030 y del 15% para 2050.
El diputado popular asegura que esta situación podría poner en peligro más de 4.500 explotaciones agrarias, más de 20.700 hectáreas de cultivo y miles de empleos vinculados al sector agroalimentario. «Estamos hablando de agricultores que llevan más de veinte años invirtiendo en eficiencia, modernización y ahorro de agua. Han hecho los deberes y ahora el PSOE pretende que sean ellos quienes paguen las consecuencias», lamentaba.
Críticas al Pacto Regional del Agua
Lucas-Torres también reprocha al Ejecutivo de Emiliano García-Page que el Pacto Regional del Agua se haya convertido, según sus palabras, en «una simple fotografía sin resultados reales». Además, critica que el PSOE rechazara hace unas semanas la propuesta del PP para crear un frente común junto a organizaciones agrarias y cooperativas en defensa de los intereses hídricos de Castilla-La Mancha.
Por ello, el diputado autonómico reclama «flexibilizar y ampliar el marco derivado de la Directiva Marco del Agua más allá de 2027», con el objetivo de evitar lo que define como «un auténtico precipicio económico y social para el Alto Guadiana».
En esa misma línea, destacó la intervención realizada esta semana en Estrasburgo por el presidente regional del PP, Paco Núñez, ante las instituciones europeas, donde defendió una posición favorable a los agricultores y al regadío castellanomanchego.
Una nueva Mesa del Agua
Como propuesta final, Lucas-Torres pidió recuperar «una auténtica Mesa del Agua de Castilla-La Mancha» que permita abordar de forma conjunta la reducción real de los trasvases, la protección efectiva del Tajo, la continuidad del regadío en el Alto Guadiana y la supervivencia económica y social de los pueblos de la región.
El debate hídrico vuelve así a situarse en uno de los puntos más sensibles para Castilla-La Mancha: el equilibrio entre la protección de los recursos naturales, las exigencias europeas, la planificación hidrológica y la viabilidad de un campo que reclama certidumbre para poder seguir viviendo del agua sin quedar condenado por ella.