El presidente de la Junta de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, en las Cortes regionales
El PP constata en un informe la «baja calidad democrática» de Page: «Hay una ausencia de control directo»
El dosier relata que «el modelo parlamentario de Castilla-La Mancha se caracteriza por una menor intensidad de control político en comparación con el resto de las comunidades autónomas»
El Grupo Parlamentario Popular de las Cortes de Castilla-La Mancha ha constatado en un informe «la baja calidad democrática» del Gobierno autonómico que preside el socialista Emiliano García-Page, especialmente en comparación con los Ejecutivos de otras regiones.
El objetivo del dosier es «analizar el régimen de control parlamentario existente en las comunidades autónomas españolas». Además, se afirma que «el análisis se realiza en clave comparada, con el fin de determinar la posición relativa de las Cortes de Castilla-La Mancha dentro del sistema autonómico español».
En relación con el control parlamentario, el escrito destaca que «la práctica totalidad de las cámaras legislativas» de España «prevén mecanismos específicos de control directo al Presidente del Gobierno autonómico mediante preguntas orales en Pleno».
«Este modelo se observa, entre otros, en Andalucía, Aragón, Cataluña, Comunidad Valenciana, Murcia, Extremadura o Madrid, donde el Presidente comparece regularmente ante el Pleno para responder a preguntas formuladas por los grupos parlamentarios. Frente a este patrón general, las Cortes de Castilla-La Mancha presentan una singularidad relevante: (1) No existe un turno específico de preguntas al Presidente de la Junta. (2) El control se articula de forma indirecta a través del Consejo de Gobierno. (3) No hay obligación periódica de comparecencia del Presidente en sede parlamentaria. Esta configuración implica un menor nivel de control directo del máximo responsable del Ejecutivo autonómico», se añade.
El presidente de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page
Agrupación de iniciativas
El PP castellanomanchego pone de manifiesto que durante esta legislatura de las Cortes de Castilla-La Mancha, la agrupación de iniciativas parlamentarias ha pasado de ser una herramienta excepcional de organización del debate a convertirse en una práctica habitual. Tras el análisis realizado, expresan que «la acumulación de iniciativas se produce en la práctica totalidad de los plenos ordinarios», que su «intensidad media se sitúa entre dos y tres acumulaciones por sesión» y que «en determinados plenos se alcanzan niveles superiores, con hasta cuatro acumulaciones».
Igualmente, se resalta la reforma de 2023 del Reglamento autonómico, extremo que introdujo un «elemento diferencial» ya que desde entonces se «permite inadmitir iniciativas por exceder de las competencias autonómicas, salvo que se consideren de 'interés exclusivo o fundamental' para la comunidad», lo que aumenta la discrecionalidad de la Mesa parlamentaria.
A modo de conclusión, el dosier relata que «el modelo parlamentario de Castilla-La Mancha se caracteriza por una menor intensidad de control político en comparación con el resto de las comunidades autónomas». De esta forma, se mencionan tres motivos, «la ausencia de control directo al Presidente, la ampliación de la discrecionalidad de la Mesa, y la utilización sistemática de la acumulación de iniciativas».
Para el PP, la singularidad de Castilla-La Mancha resulta especialmente visible cuando se compara con otras comunidades autónomas. Mientras que reglamentos como los de Andalucía, Aragón, Cataluña, Extremadura o la Comunidad Valenciana prevén expresamente mecanismos de preguntas dirigidas al presidente del Ejecutivo autonómico, las Cortes de Castilla-La Mancha carecen de un turno específico de control a la Presidencia. En algunos casos, además, la intensidad del control es especialmente elevada: Aragón establece una periodicidad mensual para estas preguntas, mientras que Cataluña reserva un tiempo específico en cada sesión plenaria.