Juan Andrés Barbero, navajero de Albacete
Seis siglos de tradición en peligro por la criminalización de la navaja de Albacete: «Solo queremos vivir»
Juan Andrés Barbero lleva toda la vida en un oficio artesano heredado de su padre y de su abuelo que se enfrenta a los planes de PP y PNV para condenar la herramienta para no tener que enfrentarse al agresor
La navaja de Albacete está en peligro. La batalla le enfrenta a un rival duro. Partido Popular y Partido Nacionalista Vasco se salieron con la suya. El empeño de «criminalizar» la cuchillería como razón de los ataques con arma blanca ha logrado traspasar las puertas del Congreso con una Proposición No de Ley. Las votaciones podrían mostrar que ‘medio país’ está en contra de la navaja, pero la sociedad cuenta con un sentido común alejado de estas pobres soluciones.
Culpar al elemento resulta más sencillo que plantar cara al malhechor y la cobardía da lugar a situaciones como la presenta, que muestra una profunda ignorancia de la tradición cuchillera. En Albacete, miles de familias ligan su vida y economía al sector, que produce hasta 35 millones de euros anuales.
Antes de convertirse en una industria modernizada y abierta a los grandes mercados, la cuchillería de Albacete viene trabajando durante seis siglos para ganarse un nombre. Juan Andrés Barbero es artesano de la navaja desde que tiene uso de razón, Su local, ‘La Casa de las Navajas’ se encuentra justo enfrente de la Catedral y próximo al Museo de la Cuchillería. Traspasar sus puertas supone viajar por un proceso con siglos de tradición.
La gran expresión de la cuchillería se contempla en sus paredes, desde los diseños más sencillos hasta aquellos que solo pudieron imaginarse en su cabeza. Esta es la tercera generación familiar al frente de un negocio que abrió sus puertas en 1945. Tras más de 23 años al frente del comercio, Barbero analiza las grandes preocupaciones actuales de la cuchillería.
Entre navajas desde los 10 años
Juan Andrés Barbero, navajero de Albacete
Juan Andrés Barbero también estuvo al frente de la Asociación de Cuchillería APRECU y relataba con cariño como su opinión es la de un niño que «con diez años ya estaba entre navajas y cuchillos». El negocio familiar fundado por su abuelo se mantiene vivo en las manos de Barbero, cumpliendo con una tradición de familia, pero que en sí misma es la tradición de un pueblo.
Mientras contaba las preocupaciones con las que vive las últimas semanas, el artesano albaceteño cuenta como recientemente pudo asistir al Museo de la Cuchillería para hacer una demostración en una máquina, que precisamente perteneció a su abuelo. Dos generaciones, abuelo y nieto unidos por el noble arte de la navaja. Dos personas que han dedicado su vida a la cuchillería, sector que se ha modernizado a pasos agigantados desde entonces.
Aquel niño, ahora más mayor, relata como ayudaba a su abuelo en la fragua y se pasaba el día observando sus trabajos. «Aprendías, ibas cogiendo conocimientos. Y ese niño, sin darse cuenta, se convirtió en cuchillero. Me gusta presumir de mi oficio porque es lo que he vivido. Con el he criado y he dado de comer a mis hijos».
Esta honrada forma de ganarse la vida pone en peligro la seguridad ciudadana, así lo creen PNV, PP y también Vox. Seis siglos de historia ya no valen para nada. Negocios como el de Juan Andrés corren peligro. El artesano explicaba como antiguamente decenas de navajeros se colgaban su cinto repleto de navajas para venderlas en la estación de ferrocarril.
El navajero y la navaja que no se regala
Navajeros albaceteños de principios del siglo XX
Llegar a Albacete permitía conocer su gran símbolo nada más poner pie a tierra. Aquella figura ya extinta perdura en una estatua icónica en la Plaza del Altozano. «Nosotros los cuchilleros, cuando se planteó hacer un monumento al sector de la cuchillería se pensó en este personaje, que hizo tanta promoción. Desde el Altozano sigue mirando a la estación de tren donde los navajeros iban a vender cada día».
La navaja es también un símbolo de amistad. La tradición marca un protocolo presente todavía y conocido por cualquier albaceteño. No se puede regalar una navaja y es que «mantener una tradición es amar el pasado. La tradición dice que una navaja no se regala, se entrega a cambio de una moneda, la de menor valor que en esos momentos se tenga, para mantener por siempre la amistad», según reza el lema presente también en ‘La Casa de las Navajas’.
De entre todos los diseños desarrollados, Barbero explica como hay uno que siempre supera cualquier moda. La navaja de asta de toro sobrevive a cualquier tiempo, aunque el artesano explica el éxito de un modelo fabricado a partir de tela del estampado típico manchego. Las hay de todo tipo. Desde cuerno de búfalo africano, cornamenta de ciervo, madera, siliconas y la mítica ya mencionada de asta de toro.
Un artesano no deja de ser un artista y por desgracia, las mentes que deberían estar dando forma a piezas cargadas de tradición, también novedosas y rompedoras, encuentran su preocupación alejada del taller. La Proposición No de Ley prevé revisar el reglamento de armas que marca el límite en las hojas de 11 centímetros, lo que de modificarse «sería la ruina para nosotros. Desaparecen todos los productos. La navaja no se podría fabricar y esa es nuestra mayor preocupación. Cerrarían todos los talleres de cuchillería».
Castigar al delincuente
Juan Andrés Barbero presume de sus diseños. Uno de ellos presenta una cornamenta de ciervo de la cual de manera casi mágica e inapreciable comienzan a urgir navajas de sus puntas. Este es un trabajo mayor que merece mayor dedicación, pero cualquier navaja tradicional artesana tiene la característica de ser única. No hay otra igual. Un oficio tan bonito y romántico está en peligro. Barbero explica que se enteraron a través de la asociación y precisamente con una información que abría con una foto de él mismo en su etapa de presidente, en la que aparece entregando una navaja a Pedro Sánchez durante la Feria de Albacete.
Barbero explica como de niño se hartaba a ver hombres que usaban la navaja como herramienta. Apretar un tornillo, para preparar el almuerzo en el campo y hasta para salvar vidas, cuando hacía falta cortar algo que podía acabar con la vida de una persona. Ahora se culpabiliza a la navaja de la criminalidad de España. El artesano pone como ejemplo que «si haces mal uso del coche te quitan el carnet y que si reincides te meten en la cárcel. Pues eso es lo que pretendemos los cuchilleros, que al que haga mal uso de esta nueva herramienta se le castigue con todo el peso de la ley».
En este sentido, bromea preguntando a los políticos que si pretenden volver a los cuchillos de piedra, «la piedra también mata». Por ello, explica el navajero que «los cuchilleros queremos seguir llevando el pan a nuestros hijos y poder continuar con esta tradición de seis siglos. Una herramienta reconocida como Bien de Interés Cultural, no solo la navaja de Albacete, sino el oficio de cuchillero».
Ante la modificación del reglamente, Juan Andrés Barbero asegura que ya tienen suficiente «control con la intervención de armas de la Guardia Civil. Nosotros cada seis meses pasamos inspección de la Guardia Civil de lo que estamos fabricando y está autorizado. Nosotros cuando vamos a crear un nuevo producto, antes se lo llevamos a la Guardia Civil para que lo mande a la ICAE a Madrid para que lo apruebe».
«Solo queremos vivir»
Juan Andrés Barbero, navajero de Albacete
Esta lucha se suma a la duradera batalla contra el mercado asiático. Las falsificaciones cada vez son más precisas y venden sus productos como si fueran de Albacete. Por ello, Barbero recuerda que las navajas originales de artesanos registrados lucen la marca «AB Cuchillería de Albacete», para que cualquiera sepa de donde procede la pieza que está adquiriendo.
La PNL presentada en el Congreso posee tal carencia de lógica que ha logrado lo nunca visto en España. Partido Popular, Partido Socialista, Podemos y Vox firman su compromiso en defensa de la cuchillería. Esta oposición frontal a la iniciativa nacional ha sido también refrendada en las Cortes de Castilla-La Mancha. «Los cuchilleros presumimos de que los políticos nos dan la razón y apoyan independientemente de los colores de cada partido. Es ilógico prohibir esta herramienta».
Finalmente, Juan Andrés Barbero, artesano de tercera generación familiar se enorgullece de que Albacete venda su navaja por todo el mundo. Por ello, pide sensatez y que «se castigue al delincuente y no a la herramienta. Mano dura y más control sobre los delincuentes. Nosotros queremos tener una seguridad para trabajar con tranquilidad por fin. Solo queremos vivir. A ver si lo conseguimos».