Oasis Sound

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El oasis de Castilla-La Mancha que sobrevive al pinchazo festivalero

La Solana acoge los días 3 y 4 de julio una cita que crece mientras otros festivales se tambalean, con La M.O.D.A., Ginebras, Rufus T. Firefly, Carlos Ares y Sanguijuelas del Guadiana

En un verano marcado por la incertidumbre, los costes disparados y las cancelaciones que han sacudido al sector, hay un festival que ha decidido resistir desde el corazón de Castilla-La Mancha. La Solana se prepara para celebrar los días 3 y 4 de julio la quinta edición de Oasis Sound, una cita que ha crecido sin perder su esencia y que vuelve a convertir este municipio de Ciudad Real en uno de los puntos musicales más esperados del verano.

El cartel reúne este año a nombres destacados del panorama nacional como La M.O.D.A., Ginebras, Rufus T. Firefly, Carlos Ares, Sanguijuelas del Guadiana, Merino, Blackpanda, Éxtasis, Neverland Bari, Paco Pecado, Like You, Isaac Corrales o Bea Miau. Una programación ambiciosa para un festival que no quiere jugar a ser un macroevento más, sino defender un modelo propio: cercano, cuidado y con identidad manchega.

Crecer sin convertirse en un macrofestival

Uno de los organizadores de Oasis Sound, Martín Rodríguez-Rabadán, reconoce que esta edición llega en un momento complicado para la industria. El incremento de los cachés de los artistas, la subida de los proveedores y la saturación de propuestas han puesto en jaque a muchos festivales, especialmente a los más pequeños y alejados de los grandes circuitos.

«La verdad es que llegamos al quinto año en un año que está siendo bastante complicado para la industria», admite. Pese a ello, Oasis Sound mantiene el pulso. El público sigue respondiendo y el festival, lejos de frenar, continúa creciendo.

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Pero su objetivo, insisten desde la organización, no es únicamente vender más entradas ni llenar más metros de recinto. La prioridad está en mejorar la experiencia: más comodidad, más detalle, más zonas de descanso, más decoración y un ambiente que permita disfrutar de la música sin la sensación de agobio que acompaña a muchos grandes festivales.

Un rincón distinto dentro del festival

Una de las principales novedades de esta edición será el espacio Village, un escenario más pequeño, con ambiente de discoteca y estética inspirada en un pueblo de Castilla-La Mancha. La idea es crear un rincón distinto dentro del propio recinto, un lugar para desconectar de los conciertos principales y vivir otra atmósfera sin salir del festival.

Con esta propuesta, Oasis Sound busca alejarse del modelo de los festivales industriales, esos en los que prima el volumen por encima de la experiencia. Su apuesta pasa por precios asequibles, entorno natural, comodidad y una identidad local muy marcada.

Mucho más que música para La Solana

El impacto del festival también se nota fuera del recinto. Durante dos días, miles de personas pasarán por La Solana y por otros municipios de la comarca. Comerán en sus bares, comprarán en sus tiendas, llenarán alojamientos, repostarán en sus gasolineras y dejarán actividad económica en un territorio que encuentra en la música una forma de proyectarse hacia fuera.

El alojamiento, reconoce la organización, sigue siendo una de las mayores barreras, porque la oferta local es limitada y cada vez llega más público de fuera de la provincia. Pero esa dificultad también confirma el crecimiento de un festival que ya no es solo una cita musical.

Oasis Sound se ha convertido en una manera de colocar a La Solana en el mapa, de reivindicar el interior y de demostrar que, incluso cuando muchos festivales se tambalean, todavía hay proyectos capaces de crecer sin perder el alma.

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