Varias cabezas de ajo morado en Las Pedroñeras, Cuenca, Castilla La-Mancha (España).

Varias cabezas de ajo morado en Las Pedroñeras, Cuenca, Castilla La-Mancha (España).Europa Press

China y Egipto ponen en jaque al ajo español ante una situación que conduce al producto a su «desaparición»

El vicepresidente de la Mesa Nacional del Ajo, Miguel del Pino defiende la petición de salvaguarda a la Unión Europea para suspender ciertas obligaciones a los agricultores, así como aumentar aranceles de importaciones

España es un país que presume de gastronomía. Recetas con siglos de antigüedad evolucionan y conviven con la vanguardia de la cocina. Para crear una tradición asentada y reconocida mundialmente existe un factor clave, al que en ocasiones se da de lado.

Si la gastronomía española es la envidia del planeta y se imita en las cocinas de todo el mundo es también gracias al desarrollo de productos de calidad. Con un mundo cada vez más globalizado y donde el beneficio económico va por delante, la calidad de los productos desciende optando por alternativas al otro lado de las fronteras españolas.

Esta deriva se puede constatar en mayor o menor medida en diversos sectores agroalimentarios, pero el ajo es uno de los productos que más sufre esta lacra. En el país originario del ajo morado de Las Pedroñeras (Castilla-La Mancha), considerado por muchos el mejor de todos, también se mira el bolsillo propiciando el triunfo del ajo chino y egipcio.

La alerta toma seriedad y el vicepresidente de la Mesa Nacional del Ajo, Miguel del Pino, asegura que «si esto sigue así, terminaremos dejando el ajo». El peligro llega en contenedores que llegan al mercado europeo cargados de ajo de «China, pero sobre todo de Egipto» a un precio contra el que los productores españoles no pueden competir.

Suspender obligaciones

El debate viaja directamente al seno de la Unión Europea para recibir los ruegos del campo español en respaldo de la creación de una «cláusula de salvaguarda», que evite la «desaparición» del sector ajero español.

El vicepresidente de la Mesa Nacional del Ajo ha explicado que las cláusulas de salvaguarda permiten suspender temporalmente ciertas obligaciones o acuerdos comerciales para proteger a sectores económicos concretos frente, por ejemplo, a daños graves por el aumento excesivo de importaciones, lo que permite aplicar aranceles a dichas importaciones o exigir reciprocidad fitosanitaria, entre otras medidas.

Salvaguarda o desaparición

El proceso de solicitud de la cláusula de salvaguarda requiere, en primer término, que el Ministerio de Comercio español «lo pida a Bruselas» y, si se cumplen los requisitos, «lo tiene que aprobar el Parlamento Europeo» y también «se necesita que 15 países digan que apoyan la petición», que los ajeros dan por hecho que tendrá el respaldo de España, Francia e Italia.

También van a pedir los ajeros españoles «a las organizaciones agrarias, como Asaja y COAG, que se apunten a apoyar el documento que vamos a plantear desde el sector», desde el cual se defiende la urgencia de actuar, ya que, «o le metemos mano a intentar pedir la cláusula de salvaguarda o desaparecemos, sencillamente».

Para Del Pino una evidencia del daño que están provocando las importaciones de ajos chinos y egipcios es que en España hasta hace no mucho se cultivaba ajo en «30.000 hectáreas», pero ese número no ha hecho más que descender, «y ya vamos por 24.000 hectáreas», y la explicación es que «el ajo de Egipto entra a un precio inferior a nuestro precio de costo».

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