Carretera en dirección a La Mierla
La Mierla regresa a casa: el pueblo sobrevivió, pero el paisaje que conocían sus vecinos ya no existe
Los vecinos de cuatro municipios pueden volver a sus hogares mientras el incendio permanece en 32.000 hectáreas y mantiene un frente activo en Mojón Cimero
La carretera vuelve a estar abierta, pero el camino de regreso a La Mierla ya no atraviesa la misma Sierra Norte. Los vecinos avanzan despacio hacia el pueblo donde hace una semana comenzó el incendio que ha arrasado 32.000 hectáreas y ha transformado por completo uno de los paisajes más valiosos de Guadalajara.
Las casas continúan en pie. Las calles han resistido. El fuego no entró en el casco urbano y tampoco causó víctimas. Sin embargo, basta con levantar la mirada para comprender la magnitud de la tragedia: donde antes había pinares y laderas verdes, ahora se extiende un horizonte negro y gris, marcado por las cenizas.
Desde las 9.00 horas de este jueves, los habitantes evacuados de La Mierla, Palancares, Almiruete y Muriel han podido regresar a sus hogares. La Guardia Civil ha abierto las carreteras y permite ya el tránsito de vehículos sin restricciones, después de comprobar que los municipios cuentan con los servicios esenciales.
El regreso está siendo lento, casi con cuentagotas. Muchos de los vecinos son personas mayores que durante la evacuación se refugiaron en viviendas de familiares, mientras otros permanecieron en el polideportivo habilitado en Humanes bajo la atención de Cruz Roja.
El primero en entrar en La Mierla ha sido su alcalde, Ricardo Jiménez. Después lo han hecho vecinos como Alicia, Emilio y su esposa o Dorota. Otros todavía tardarán algunos días más en volver.
Un pueblo que despierta entre cenizas
Las llaves vuelven a girar en las cerraduras. Se abren puertas y ventanas para ventilar las viviendas, se revisan corrales y se comprueba qué daños ha dejado el humo. Los vecinos intercambian sus primeras impresiones después de siete días de incertidumbre.
La Mierla comienza a recuperar el movimiento, aunque el regreso tiene mucho más de alivio que de celebración. El incendio no alcanzó las viviendas, pero sí cambió para siempre las vistas desde sus ventanas.
«Lo que yo veía todos los veranos era la posibilidad de que esto ocurriera», reconoce el alcalde, que llevaba años preocupado por el estado del monte que rodeaba el municipio.
Las llamas también han golpeado algunas infraestructuras. El repetidor de internet quedó completamente destruido, parte de la red de abastecimiento sufrió daños durante los trabajos de extinción y la maquinaria pesada dejó cicatrices visibles en varias calles. El suministro eléctrico y el agua siguen funcionando.
El incendio aún mantiene un frente con llamas
Pese al regreso de los vecinos, la emergencia no ha terminado. El incendio permanece en unas 32.000 hectáreas y todavía conserva un frente activo en el pico Mojón Cimero, en la zona noroeste del perímetro.
En ese punto continúan trabajando los efectivos de la Unidad Militar de Emergencias para intentar controlar las llamas. La consejera de Desarrollo Sostenible, Mercedes Gómez, ha destacado que el fuego no avanzó durante la noche ni superó la barrera de seguridad levantada para proteger Condemios de Arriba, Condemios de Abajo, parte del Parque Natural de la Sierra Norte y la provincia de Soria.
El dispositivo tratará de consolidar el perímetro aprovechando una ventana favorable de viento durante este jueves. La preocupación se centra en el viernes, cuando se esperan rachas superiores a los 50 kilómetros por hora que podrían dificultar el control definitivo de ese sector.
Las causas del incendio continúan bajo investigación. La Guardia Civil y los agentes medioambientales recogieron muestras en la zona, aunque el informe todavía no ha concluido porque los efectivos siguen centrados en la extinción de los numerosos incendios registrados en la región.
Otra batalla para La Mierla
La Mierla apenas supera los 40 habitantes censados y ya combatía contra la despoblación antes de que llegaran las llamas. Ahora afronta otra incertidumbre: cuánto tardará el monte en recuperar el color y qué consecuencias tendrá la destrucción del paisaje sobre el futuro del municipio.
Hace una semana, sus vecinos abandonaron sus casas mirando por el retrovisor una enorme columna de humo. Este jueves han regresado contemplando de frente una tierra que apenas reconocen.
El pueblo ha resistido, pero ahora comienza otra batalla mucho más larga: recuperar la vida cotidiana mientras la naturaleza trata de escribir de nuevo, esta vez en verde, la historia de una Sierra Norte convertida en cenizas.