Peña del Castillo, Peñas Negras, Albacete
El tesoro íbero hallado bajo una fortaleza de Albacete resucita 2.500 años después en 3D
Las piezas recuperadas en la Peña del Castillo tendrán réplicas digitales de alta precisión que podrán contemplarse gratuitamente desde cualquier lugar
Durante siglos permanecieron enterradas en una imponente mole de roca que domina la llanura albaceteña. Ahora, las piezas que revelan cómo vivían los antiguos pobladores de la Peña del Castillo, en Peñas de San Pedro, están a punto de comenzar una segunda vida. Esta vez será digital, accesible desde cualquier rincón del mundo y con un nivel de detalle difícil de alcanzar incluso ante una vitrina.
Global Digital Heritage (GDH) ha iniciado una campaña para digitalizar en tres dimensiones una selección de los materiales arqueológicos recuperados en este extraordinario enclave, actualmente conservados en el Museo de Albacete.
El objetivo es crear modelos digitales de alta resolución capaces de reproducir con enorme precisión la forma, las dimensiones y el estado de conservación de cada objeto. Una especie de gemelo digital que permitirá observar las piezas desde todos los ángulos, acercarse a sus detalles y estudiarlas sin necesidad de tocar los originales.
Un viaje virtual a la Albacete de hace 2.500 años
La iniciativa se centra en materiales representativos localizados durante las campañas de excavación desarrolladas desde 2017 por el equipo científico dirigido por Lucía Soria, profesora de la Universidad de Castilla-La Mancha.
Los hallazgos resultan especialmente valiosos para conocer la ocupación ibérica de la Peña del Castillo. Las excavaciones han sacado a la luz viviendas, estructuras constructivas y numerosos objetos cotidianos que ayudan a reconstruir la vida de quienes habitaron este lugar hace más de dos milenios.
En una de las estancias investigadas llegaron a localizarse entre 150 y 180 piezas cerámicas. Su distribución permitió incluso averiguar cómo se organizaban las viviendas: las grandes tinajas se situaban lejos de la entrada, mientras que los recipientes más pequeños se agrupaban alrededor del hogar. Algunos objetos quedaron allí cuando el asentamiento fue abandonado durante el siglo I, quizá porque sus habitantes pensaban regresar algún día.
Una fortaleza prácticamente inexpugnable
La Peña del Castillo no es únicamente un yacimiento. Se trata de uno de los grandes referentes del paisaje de la provincia, situado en la transición entre la llanura manchega y la sierra albacetense.
Las primeras evidencias de ocupación se remontan al Bronce Final, durante los primeros siglos del primer milenio antes de nuestra era. Después llegaron los íberos, la fortaleza islámica, la conquista cristiana y el uso militar del recinto durante el siglo XIX. Está reconocido como Bien de Interés Cultural.
Más que un castillo convencional, fue una auténtica ciudad fortificada. Más de un kilómetro de muralla protegía viviendas, cuarteles, almacenes, aljibes y una iglesia que terminó convertida en polvorín. En 1810, el impacto de un rayo provocó una explosión que causó graves daños en el conjunto y también en el pueblo.
La fortaleza se levanta sobre una peña de 1.107 metros de altitud, visible incluso desde la capital albaceteña. Su emplazamiento, casi inaccesible por varias de sus caras, explica que fuera utilizado durante siglos como enclave defensivo y punto de control del territorio.
Un museo abierto desde cualquier pantalla
Los nuevos modelos tridimensionales no servirán únicamente para investigar. También podrán utilizarse en exposiciones virtuales, proyectos educativos y recursos destinados a facilitar el acceso al patrimonio a personas que no puedan desplazarse hasta el museo o el propio yacimiento.
Las reproducciones digitales podrán consultarse gratuitamente a través del Portal de Cultura de Castilla-La Mancha. De esta manera, las piezas que permanecieron ocultas durante siglos bajo la tierra podrán entrar en colegios, universidades y hogares de todo el mundo.
El proyecto nace del convenio que la Junta de Castilla-La Mancha mantiene desde 2020 con Global Digital Heritage, una organización internacional que ha trabajado en más de una veintena de países utilizando técnicas como el escaneado tridimensional y la fotogrametría.
La tecnología permitirá conservar una copia exacta de cada objeto incluso si el paso del tiempo deteriora algún día el original. La Peña del Castillo, habitada durante casi tres milenios, vuelve así a desafiar al tiempo: su pasado ya no quedará únicamente protegido bajo la roca o tras las vitrinas de un museo, sino también preservado para siempre en tres dimensiones.