Pistachos

PistachosGetty Images/iStockphoto

De cultivo minoritario a gigante agrícola: el espectacular avance del pistacho en Castilla-La Mancha

Toledo se convierte en la nueva capital regional del pistacho, mientras Albacete multiplica por 24 la superficie dedicada a este cultivo

El paisaje agrícola de Castilla-La Mancha ha experimentado una transformación vertiginosa. En poco más de una década, el pistacho ha dejado de ser una apuesta casi experimental para convertirse en uno de los cultivos con mayor proyección del campo regional.

En 2012 apenas ocupaba 3.938 hectáreas. Trece años después, el balance sectorial de 2025 sitúa la superficie plantada en 68.311 hectáreas, más de 17 veces la extensión inicial. La estimación provisional de la Encuesta sobre Superficies y Rendimientos de Cultivos (ESYRCE) eleva incluso la cifra hasta las 69.317 hectáreas. Aunque ambas estadísticas emplean metodologías diferentes, dibujan la misma realidad: Castilla-La Mancha roza ya las 70.000 hectáreas de pistacheros y concentra la inmensa mayoría de las plantaciones españolas. ESYRCE contabiliza 89.794 hectáreas en toda España.

Toledo gana el pulso provincial

La expansión también ha provocado un vuelco en el mapa regional. Ciudad Real, que durante años encabezó la implantación de este fruto seco, ha cedido el primer puesto a Toledo.

La provincia toledana contabiliza 20.788 hectáreas, frente a las 20.114 de Ciudad Real. La diferencia es de apenas 674 hectáreas, pero permite a Toledo convertirse en el territorio castellano-manchego con mayor superficie dedicada al pistacho.

Entre ambas provincias reúnen prácticamente 41.000 hectáreas, alrededor del 60 % de todas las plantaciones regionales. El cambio resulta especialmente llamativo si se comparan estas cifras con las de 2012, cuando Ciudad Real tenía 1.525 hectáreas y Toledo, 1.286.

El espectacular despegue de Albacete

Sin embargo, el crecimiento más extraordinario se ha producido en Albacete. La provincia ha pasado de contar con únicamente 708 hectáreas en 2012 a alcanzar las 16.797 en 2025.

Esto supone multiplicar por casi 24 la superficie en trece años, con un incremento superior al 2.270 %. El cultivo se ha extendido especialmente por comarcas como La Manchuela y Mancha-Júcar Centro, hasta situar a Albacete como la tercera gran potencia regional.

Cuenca tampoco permanece ajena a esta fiebre agrícola. Sus plantaciones alcanzan ya las 9.546 hectáreas y se aproximan a la barrera de las 10.000. Guadalajara continúa a mucha distancia, aunque también ha pasado de una presencia casi testimonial a sumar 1.067 hectáreas.

Miles de hectáreas todavía no producen

El potencial del sector resulta todavía mayor si se tiene en cuenta que buena parte de los árboles plantados son jóvenes. De las 68.311 hectáreas registradas en 2025, solamente 24.164 estaban ya en producción.

La superficie productiva ha crecido un 47 % en un solo año, frente a las 16.399 hectáreas contabilizadas anteriormente, según Cooperativas Agro-alimentarias de Castilla-La Mancha. Esto significa que casi dos de cada tres hectáreas plantadas aún no han alcanzado plenamente su capacidad productiva.

La variedad Kerman continúa dominando el campo castellano-manchego, con más de 45.100 hectáreas y aproximadamente dos tercios del total. A continuación aparece Sirora, que supera las 13.400 hectáreas, mientras que Larnaka, Lost Hills, Golden Hills y Kastel mantienen una presencia menor.

El pistacho ya no es, por tanto, una simple alternativa a los cultivos tradicionales. Su crecimiento ha modificado en apenas trece años el mapa agrícola de Castilla-La Mancha y las miles de hectáreas que todavía deben entrar en producción anticipan que el «oro verde» aún está muy lejos de alcanzar su techo.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas