Un dron en una imagen de archivo
A juicio cinco marroquís que intentaron meter hachís en la cárcel de Valladolid con un dron
La Fiscalía solicita para los encausados un conjunto de penas que se elevan a trece años de cárcel
La Fiscalía vallisoletana pide penas que suman globalmente trece años de cárcel para cinco varones de origen marroquí que en agosto de 2023 fueron detenidos en agosto de 2023 por tratar de introducir hachís en el Centro Penitenciario de Villanubla a bordo de un dron.
Los acusados de valerse de tal artilugio volador para meter droga en Villanubla se sentarán en el banquillo del Juzgado de lo Penal 3 de Valladolid el próximo día 9 de julio, donde Mohamed L.H, Fad H.M, Mohamed B.M.A y Hamsa A.A. se enfrentan a una petición de penas de dos años y medio de prisión por un delito contra la salud pública, de drogas que no causan grave daño a la salud, mientras que un quinto procesado, Mohamed A.S, podría ser condenado a tres años de privación de libertad. En todos los casos, se les pide el abono de multas por importe de 2.600 euros, según informaron a Europa Press fuentes jurídicas.
Los cinco fueron interceptados sobre las 06.00 horas del día 29 de agosto de 2023 en las inmediaciones del Centro Penitenciario de Villanubla, al que se dirigieron a bordo de un turismo con la finalidad, presuntamente, de hacer llegar al interior del mismo resina de cannabis (hachís), sin que conste quieren era su destinatario, así como diversos aparatos de telefonía, valiéndose para ello de un dron adaptado a tal efecto.
Una vez en el lugar, fueron sorprendidos por agentes de la Guardia Civil encargada de la vigilancia del centro penitenciario, que detectaron el vehículo merodeando por el perímetro con las luces apagadas y localizaron en el interior del mismo, además de a los acusados, un dron marca DJI, con su número de serie eliminado, junto con una emisora de control del aparato, dos baterías y un sistema 'Airdrop' para el transporte y lanzamiento de objetos, específico para acoplarse a la estructura del aparato y con el cual pretendían introducir la sustancia ilegal.
Dos tabletas y casi 200 gramos
En concreto, trataban de meter dos tabletas de sólido marrón con logotipo 'VIP Exclusive', que tras el correspondiente análisis oficial resultaron ser resina de cannabis con un peso neto de 196,1 gramos y una riqueza del 28,47 %, cuyo valor en el mercado ilícito hubiera alcanzado la suma de 1.313,87 euros.
Las dos tabletas estaban unidas por cinta americana y tenían puesto un sedal y fueron localizadas fuera del vehículo, junto a un árbol cercano dónde estaba subido y oculto, realizando labores de control de la operación, el acusado Mohamed A.S.
Las investigaciones por estos hechos culminarían en enero del presente año con la desarticulación de una red criminal especializada, en el marco de la 'Operación Califa-Centro-23', a la que se imputa la introducción de sustancias estupefacientes y otros efectos prohibidos en centros penitenciarios, entramado originario de Ceuta que disponía de un grupo itinerante que se desplazaba por todo el territorio nacional para llevar a cabo su acción ilícita. Dicho grupo, partiendo de la localidad gaditana de Algeciras, se desplazaba por carretera a diferentes centros penitenciarios de la Península.
En el seno de la organización existía un reparto de funciones, entre las que cabe destacar la del especialista en el vuelo de aeronaves no tripuladas (drones), la cuales adaptaban para el transporte de distintos objetos y que volaban en horario nocturno sobre los distintos centros penitenciarios.
Los drones eran manipulados para eliminar cualquier tipo de iluminación que emitiesen y eran provistos de una cuerda y un sedal transparente atados a su carcasa, de donde pendían los objetos que introducían. Sobrevolaban los centros penitenciarios y se dirigían a las ventanas de las celdas previamente acordadas, procediendo entonces el interno correspondiente a cortar el sedal y hacerse con los efectos transportados. A partir de los datos arrojados en la investigación, los drones realizaban varios vuelos en un corto período de tiempo, haciendo distintas entregas en una misma noche.
La pista, desde Córdoba
La investigación se inició en torno al centro penitenciario de Córdoba, al encontrarse allí interno un integrante de la organización que ocupaba una importante posición en la jerarquía de la misma. En una de las operativas llevadas a cabo por la organización, debió existir algún problema técnico durante el vuelo de un dron y este terminó accidentado en las inmediaciones del centro penitenciario cordobés, el cual fue recuperado posteriormente por agentes de la Guardia Civil.
Tras un minucioso análisis policial, fue descubierto uno de los puntos desde los que la organización realizaba los vuelos de drones, ubicado a una distancia aproximada de un kilómetro respecto del centro penitenciario. Allí, entre la maleza, la organización tenía oculto material para la manipulación de las aeronaves 'in situ', tales como cuerdas, sedal transparente y cinta aislante.
Dentro de la prisión, la organización criminal contaba con infraestructura suficiente como para recibir, ocultar y distribuir los efectos prohibidos entre los internos, contando para ello con reclusos especializados en las distintas funciones, entre las que destacaba el liderazgo del encargado de coordinar con el líder del grupo itinerante la operativa de vuelo, estableciendo la hora óptima para la recepción de la mercancía, haciendo uso de señales lumínicas y sistemas de geolocalización para señalar el punto de recepción de la misma.
Del mismo modo, una vez en el interior de la cárcel, la organización disponía de otros reclusos especializados en la ocultación y distribución final de una mercancía que incrementaría su valor de mercado exponencialmente, poniendo igualmente en grave peligro tanto la salud como la seguridad de los internos y de los funcionarios encargados de su custodia.
En la fase final de la operación, en enero del presente año, se procedió a la detención del líder del grupo itinerante y al registro domiciliario de su vivienda habitual, procediendo a la aprehensión de material electrónico e informático, así como material de inhibición y detección de señales. Asimismo, a lo largo del desarrollo de la investigación, a la organización le intervinieron cinco drones que ya habían sido utilizados para sobrevolar los centros penitenciarios o se encontraban a punto de hacerlo, así como teléfonos móviles Smartphone y varias dosis de hachís en forma de tabletas.
Fruto de la investigación, se detectó que la organización investigada habría reproducido el 'modus operandi' utilizado en la prisión de Córdoba, en los centros penitenciarios de Villanubla (Valladolid), cuyos hechos serán enjuiciados en julio, Dueñas (Palencia) y Albolote (Granada).