Una operación policial contra unos okupas, en una imagen de archivo

Una operación policial contra unos okupas, en una imagen de archivoEuropa Press

Los cuatro objetos que permitieron a una familia vallisoletana recuperar en unos minutos su casa okupada

Unos vecinos del barrio de Parque Alameda se encontraron su vivienda usurpada y la cerradura cambiada tras volver de viaje

Una familia de Valladolid volvía de un viaje laboral de una semana cuando llegó a casa y se encontró la cerradura cambiada y el murmullo de una voces desconocidas en su interior. Los peores presagios se confirmaban, les habían okupado su vivienda, en el barrio de Parque Alameda. Sin embargo, pudieron recuperarla en apenas unos diez minutos gracias a que en el inmueble había varios objetos que fueron clave para poder demostrar que era su residencia.

Los propietarios llamaron enseguida a la Policía Nacional y varios agentes del CNP y de la Policía Local acudieron al edificio en menos de diez minutos, donde se entrevistaron con las víctimas de esta okupación. Fue entonces cuando intentaron entrar al domicilio con las llaves originales facilitadas por la propietaria y se percataron de que no era posible abrir la puerta.

Los policías llamaron al timbre y dos okupas, un hombre y una mujer, abrieron la puerta y declararon que llevaban allí desde hacia unos días al pensar que la vivienda estaba deshabitada. «Es nuestro derecho», afirmaron los usurpadores de vivienda –según el atestado policial, difundido por Cope–, que al igual que protagonizaron una okupación exprés también fueron desalojados en tiempo récord.

Y es que, inmediatamente, los agentes hicieron distintas gestiones para comprobar la legítima propiedad de la vivienda. En este sentido, además del testimonio de algunos vecinos del edificio, que corroboraron quiénes eran en realidad los moradores habituales de la cada, los afectados habían dejado un reguero de pruebas de que era su casa. Así, en el buzón había correspondencia a nombre de los propietarios, pero también otros objetos dentro de la casa que fueron fundamentales para demostrar la propiedad.

No es cierto que si sales a comprar el pan, al volver tengas tu casa okupadaJacinto CanalesSubdelegado del Gobierno en Valladolid

En concreto, en la casa había álbumes de fotos familiares, facturas de servicios públicos, y medicamentos con sus nombres en el botiquín. Tres objetos que, unidos a la correspondencia, permitieron a los agentes detener inmediatamente a los okupas, no sin sobresaltos. Y es que, durante el traslado de los detenidos por las escaleras del portal se produjeron altercados verbales. La mujer detenida como el varón profirieron insultos y amenazas a los vecinos y a la propietaria.

Los okupas fueron puestos a disposición de la autoridad judicial, que dictaminó su libertad, a la espera de un posible juicio por allanamiento de morada. Los propietarios pudieron entrar en la casa y cerrarla con las llaves de una nueva cerradura y con la alegría de haber sido previsores ante un fenómeno que, según el subdelegado del Gobierno en Valladolid, Jacinto Canales, es poco menos que un bulo. «No es cierto que si sales a comprar el pan, al volver tengas tu casa okupada», apuntaba en una reciente entrevista.

Algo parecido les pasó a estos residentes en Parque Alameda, aunque se pudieron salvar por unos objetos decisivos para demostrar que era su morada habitual. Si no hubieran dejado nada de esa índole en el interior de la vivienda, quizás otro gallo hubiera cantado, ya que la ley, en casos donde la okupación no ha sido reciente y no existen pruebas de habitabilidad, el proceso tendrían que pasar por la vía judicial, hasta producirse un desahucio; algo que se suele aplazar unos dos años.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas