Escenario del crimen cometido por un menor de 13 años, que apuñaló mortalmente a un joven de 18, en Valladolid

Escenario del crimen cometido por un menor de 13 años, que apuñaló mortalmente a un joven de 18, en ValladolidEFE / R. García

Una nueva reyerta evidencia el grave problema de Valladolid con los pandilleros hispanoamericanos

Apenas unos días después de que un adolescente de 13 años acabara con la vida de un joven de 18, ambos de origen colombiano, una pelea con armas organizada por entre 15 o 20 jóvenes de bandas rivales deja a otro menor detenido y una calle ensangrentada

Tan solo varias jornadas después de que un atroz crimen conmocionara a los vallisoletanos, el asesinato de un joven de 18 años a manos de un adolescente de 13, ambos de origen colombiano, la capital castellana vuelve a sufrir un episodio violento entre bandas de origen hispanoamericano que si no ha vuelto a desembocar en una tragedia ha sido por la rápida intervención de agentes de la Policía Municipal.

El escenario, los aledaños de la Plaza Circular, la misma zona donde el pasado septiembre una reyerta con catanas, machetes y barras de acero se saldó con dos jóvenes de 18 años detenidos. El último episodio sucedió este domingo, cuando un grupo de entre 15 y 20 jóvenes, algunos menores de edad, quedaban para enfrentarse. Algunos de ellos iban armados y, de hecho, un adolescente de 16 años fue detenido después de que los agentes le pillaran in fraganti mientras trataba de esconder un cuchillo jamonero con una hoja de casi 30 centímetros.

Restos de sangre en la calle Nicolás Salmerón de Valladolid, este martes

Restos de sangre en la calle Nicolás Salmerón de Valladolid, este martesDaniel Martín

Este martes, el suelo de la calle Nicolás Salmerón seguía presentando varias gotas de sangre, como ha podido comprobar El Debate. Según Diario de Valladolid, al parecer esta reyerta organizada la podrían haber protagonizado miembros de los Trinitarios y los Dominican Don't Play (DDP), las bandas latinas con mayor implantación en la ciudad del Pisuerga y las que la Policía Nacional vincula al asesinato de Juan Esteban Rubio, en la calle Democracia de la capital, a finales de febrero.

Ni el entorno de la Circular –que por su estructura permite la huida en múltiples direcciones– ni la calle Democracia son zonas históricamente conflictivas. De hecho, aunque no pertenezcan estrictamente al distrito centro, pocos metros distan entre esas vías y el mismo. Lo que sí evidencian es cómo episodios que hasta hace nada solamente se registraban en grandes ciudades como Madrid, ahora están llegando a lugares habitualmente tranquilos.

En la Rondilla, donde se produjo el apuñalamiento mortal, la presencia de inmigrantes procedentes de Hispanoamérica ya viene desde hace años dejando escenas más propias de otras latitudes, como la de la obligación de hacer pagar a los chavales por utilizar pistas de baloncesto públicas, como relata un vecino de esa zona.

En la Circular, sobre todo en las calles que van a la zona de la Plaza de Vadillos, el ambiente que se respira en la calle cada vez es menos español y más latino, si bien aun no se están produciendo grandes problemas de convivencia, pese a que la prostitución ha aumentado notablemente en la zona y algunos negocios abiertos hasta altas horas con apariencia de local comercial apestan a marihuana y no hay vecino que no sospeche de que se trata en realidad de tapaderas.

Más allá de estos problemas, el tema de las bandas en la ciudad lleva ya varios años sufriendo un aumento exponencial, con violentos incidentes en pleno centro –como el de la calle López Gómez, hace ahora un año–, con numerosos jóvenes, e incluso niños, armados con armas blancas y buscando hacer el máximo daño posible. La percepción de que la inseguridad ha aumentado en la capital es algo que se palpa en la calle, pero tampoco es ajeno a las instituciones.

Los delitos de lesiones y resistencia a la autoridad cometidos por menores en Castilla y León se han duplicado en los últimos siete años, según la última memoria de la Fiscalía de Castilla y León, correspondiente a 2024, en la que, asimismo, se alertaba de la «preocupante proliferación» de bandas urbanas relacionadas con Trinitarios y DDP, rivales entre sí, que han dado lugar a tener que acordar numerosos internamientos en el Centro Zambrana, a causa de peleas con armas y «que subyace al incremento de los expedientes de reforma por lesiones con arma».

Uno de los últimos, el niño que mató a su compatriota ayudado de dos chicas: una que ingresó en prisión, y la otra, que hizo lo propio en el citado reformatorio sito en el barrio de Las Delicias, otra de las zonas calientes de la capital en los últimos años. «Si vienen a España, tendrán que adaptarse a su cultura y ser agradecidos con el país que los acoge». La frase no es de un simpatizante de «la ultraderecha», sino de una inmigrante colombiana residente en Valladolid que, como otros muchos extranjeros que vienen a trabajar y se comportan de forma acorde a la Ley, está harta del comportamiento de algunos de ellos.

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