Pedro Sánchez, en el Palacio de la Audiencia de Soria, arropa al candidato a la Junta, Carlos Martínez, con Ana Redondo
Elecciones en Castilla y León 2026
«El superhéroe de la democracia» Sánchez aterriza el 'No a la guerra' en la campaña castellanoleonesa
El PSOE ha encontrado un filón electoral con la posición del Gobierno en el enésimo conflicto bélico en Oriente Medio
«Representas la paz y la civilización», hiperbolizaba Ana Redondo sobre su jefe de filas
Un doblemente escoltado Pedro Sánchez entraba en el Palacio de la Audiencia de Soria, este sábado, con Agradecido, de Rosendo, de fondo, que, tras sonar una vez, volvió a hacerlo, con eso de «déjame que pose para ti». Y así, lo hicieron el presidente del Gobierno, el candidato a la Presidencia de la Junta de Castilla y León, Carlos Martínez, y la ministra Ana Redondo, quien estaba claro que no era la «artista preferida» que cantaba el rockero de Carabanchel. Ese título, quedó claro, estaba reservado para el jefe de filas.
Así, el secretario del PSOE de Soria, Luis Rey, el primero en intervenir, agradeció a Sánchez su «valentía» por su postura en la guerra de Irán, lo que levantó al público, que arrancó a corear el desempolvado lema del «¡no a la guerra!» con el que los socialistas desgastaron el Gobierno de José María Aznar hace dos décadas. «¡Hasta la victoria siempre, vamos a ganar!», zanjaba el líder provincial soriano, parafraseando al Che Guevara, antes de dar paso a Redondo, quien se refirió a Sánchez como «el superhéroe de la democracia» y de «la paz». «Representas la paz y la civilización», hiperbolizaba antes de que los asistentes volvieran a gritar otra vez su oposición a las guerras.
«40 años de Franquismo y luego 40 del PP en Castilla y León», retorcía la realidad la ministra de Igualdad y presidenta del PSOE de Castilla y León, quien obviaba la etapa de gobierno del socialista Demetrio Madrid al frente de la Junta a mediados de los 80. La vallisoletana clamaba que «el pasado no puede volver sobre nosotras», mientras criticaba la medida de permitir escuchar el latido fetal a las mujeres que iban a abortar, una propuesta de Vox en su etapa de gobierno junto con los 'populares' de Alfonso Fernández Mañueco que jamás se llegó a implantar. Redondo presentaba a Martínez, quien jugaba en casa, y que fue recibido al grito –tímido– de «¡presidente!».
La ministra de Igualdad, Ana Redondo, este sábado, en un mitin del PSOE en Soria
El regidor soriano se quitaba el pañuelo palestino y aseguraba que «este es el movimiento de cambio que vamos a armar», en referencia al público. «Tengo que pedir disculpas por las 200 personas que se han tenido que quedar fuera», continuaba el candidato del PSOECyL, quien presumía de gestión en el Consistorio soriano y de la «política feminista» de su partido. «Soria es un proyecto feminista con mayúsculas», aseveraba el primer edil de la despoblada ciudad castellana.
Martínez destacaba después «la paz y el feminismo» como los ejes transversales de su proyecto. «El PSOE se va a poner siempre del lado de la paz», continuaba, enumerando conflictos bélicos mundiales y, aparcando, así, ese enfoque castellanoleonés que ha venido reclamando toda la campaña. Y es que la música de los pellizcos del Gobierno de Sánchez al Estados Unidos de Donald Trump se ha extendido ya al argumentario socialista regional, quien lo usa en contraposición a «la derecha y la extrema derecha» (PP y Vox) que la demoscopia señala como vencedora en los comicios del 15-M.
Martínez devolvía el discurso al terruño, donde prometía acabar con el «declive» derivado de la gestión de la «inercia» que, a su entender, venía practicando la derecha en Castilla y León durante las últimas cuatro décadas. «El lunes empezamos a gestionar, no el pasado, sino nuestra realidad», indicaba sobre el día 16 de marzo, cuando espera que el recuento de votos le dé como vencedor de las elecciones para poder acabar con «la despoblación». Un asunto estrella en la provincia soriana, donde Soria ¡Ya! les ha venido comiendo la tostada tanto a socialistas como a 'populares' en los últimos tiempos.
«Este es un sí a la soberanía de la nación española», agregaba en clave patriótica Sánchez sobre su postura en la guerra en Irán y frente al «seguidismo» de PP y Vox a Trump
«Que a Soria se le escuche, pero se escuche también a todas esas Sorias», proseguía sobre la descentralización Martínez, quien apuntaba a que «Mañueco ha caducado junto con el modelo» que, afirmaba, viene aplicando durante los últimos siete años a «ritmo perezoso». «No me creo que suba tanto Vox y no baje nada el PP», apuntalaba el candidato del PSOECyL sobre las encuestas, que decía no creerse. «¡Vamos a ganar las elecciones!», zanjaba, antes de dar paso a Sánchez, al que le faltó que sonara Agradecido una tercera vez con la cazallera voz de Rosendo reiterando «no tienes rival, no tienes rival» mientras subía al escenario.
No hizo falta, la militancia de los del puño y la rosa lo recibieron al grito de «¡presidente!» –a pleno pulmón, en este caso–, con los acordes de la melodía del PSOE de fondo. «¡No a la guerra!», volvía a insistir el respetable. «Hoy y siempre España dirá 'no a la guerra'», redundaba el líder del Ejecutivo central, quien hacía un paralelismo entre la de Irak de 2003 y la de Irán de ahora. «No han aprendido nada, se equivocan en todo», aseguraba Sánchez en alusión al PP, que, con Vox, «han hecho de la mentira su forma de hacer política», aseveraba.
Martínez, Sánchez y Redondo se ríen a carcajadas en Soria, este sábado
El presidente del Gobierno precisaba que el dilema no era si rechazar la guerra en el país persa o defender al régimen de los ayatolás. «La disyuntiva es si respetamos el derecho internacional o la ley del más fuerte», añadía el líder socialista, con una chapa feminista del PSOE en la solapa. Sánchez apuntaba a que España se «había ganado el respeto de todo el mundo» con los movimientos de su Gobierno respecto al enésimo conflicto en Oriente Medio. Continuaba Sánchez con que Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal eran «unos hipócritas» por «apoyar», decía, la guerra, a cuyas consecuencias Moncloa iba a hacer frente. «Este es un sí a la soberanía de la nación española», agregaba en clave patriótica. «Ser aliado no es decirle siempre amén a ese aliado», señalaba en referencia a Trump, sobre quien Vox y PP practican el «seguidismo», decía.
«España no está sola, somos los primeros», defendía sobre su negativa al repostaje de aeronaves norteamericanas en las bases militares de Rota y Morón, recordando que, antes, su Ejecutivo ya fue de los primeros en reconocer a Palestina como Estado. «Los que se van a quedar solos son ellos», advertía a los de Feijóo y Abascal. «Es un orgullo ser español ante la barbarie y contra la guerra», apuntalaba, activando de nuevo eso de «¡presidente, presi…!». «¡A votar el 15 de marzo, a ganar el 15 de marzo y el 16 de marzo, a gobernar Castilla y León. A por ello, compañeros!», concluía, esta vez sí, con la canción del exlíder del grupo Leño atronando por tercera vez.