Proyecto de restauración del trascoro de la Catedral de León
La restauración del trascoro de la Catedral de León saca a la luz sus policromías renacentistas y barrocas
El Ministerio de Cultura destinó 420.000 euros para resolver los «numerosos daños» ocasionados por su reubicación en el siglo XVIII y la reparación de la cubierta del templo en el siglo XIX
El Ministerio de Cultura ha presentado este viernes el resultado de la restauración del trascoro de la Catedral de León, un conjunto monumental del siglo XVI considerado una de las obras cumbre del Renacimiento español y en el que participaron los mejores escultores platerescos de la época. La intervención, dotada con un presupuesto de 420.699 euros y ejecutada en nueve meses, fue llevada a cabo por la empresa Talleres de Arte Granda, bajo la coordinación del Instituto del Patrimonio Cultural de España, y permitió sacar a la luz las policromías renacentistas y barrocas presentes en el mismo.
La restauradora del IPCE, Noelia Yanguas, explicó que los trabajos de restauración en 2019 con una completa documentación geométrica a partir de tecnología láser, un levantamiento fotogramétrico y los mapas de daños y planos necesarios para la ejecución de los trabajos, así como el análisis de materiales y los estudios histórico – artísticos.
Tras la elaboración del pertinente proyecto se procedió a la intervención, que tuvo una duración de nueve meses y que contó con un equipo compuesto por seis restauradores y otros profesionales de diferentes disciplinas asociadas. El primer paso fue la colocación de un andamiaje con una lona serigrafiada y la creación de un pequeño taller para poder tratar ‘in situ’ las piezas desmontadas, mientras que un historiador especialista fue el encargado de llevar a cabo la investigación documental. También participaron especialistas en cada material de los existentes en el conjunto monumental, como la madera o materiales pétreos.
Cristo crucificado en el interior de la Catedral de León
En cuanto a los tratamientos efectuados, Yanguas detalló que se llevaron a cabo sobre las policromías, con la limpieza y eliminación de barnices que se encontraban oxidados y de repintes «burdos que carecían de calidad histórica y ocultaban partes originales». Ello permitió sacar a la luz la policromía original del conjunto, del Renacimiento, como la barroca posterior tras el traslado del trascoro desde el presbiterio a la nave mayor de la Catedral.
A partir de ahí se hicieron labores de reintegración tanto volumétrica como cromática para la lectura completa de la pieza, así como una actuación específica en la peana del Cristo crucificado, que «se encontraba en muy mal estado de conservación» a partir de un escaneado en 3D que permitió reproducir la original gracias a un cantero especializado.
En el proyecto de restauración del trascoro también se incluyó un sistema de iluminación específico para resaltar todas las partes del conjunto monumental que quedaban ocultas antes de la intervención.
Daños encontrados
Un proceso de intervención respecto al que la representante de la empresa adjudicataria, Talleres de Arte Granda, Francisca Soto Morales, destacó los «daños» encontrados en el conjunto, que «se debían al traslado que sufrió al pasar de ser antecoro a trascoro y se produjo en el siglo XVII». Una manipulación de la que «surgieron numerosas roturas y pérdidas de volúmenes», junto con la repolicromía barroca.
Soto resaltó también la existencia de «unos daños muy destacados en la zona superior del ático», cuyas piezas son de madera, como consecuencia de la falta de cerramiento que durante las obras que se realizaron en la cubierta a finales del siglo XIX, lo que ocasionó pérdidas de policromía, eh bueno, ataque de xilófagos y numerosas grietas”.
En cuanto al resto del conjunto, los trabajos se encontraron con «grandes depósitos de acumulaciones de polvo, los barnices oxidados y los repintes», por lo que uno de los principales retos de la restauración fue «llegar a un equilibrio donde aparecieran las renacentistas y las barrocas».
Trabajo «constante»
La directora general de Patrimonio Cultural y Bellas Artes del Ministerio de Cultura, Ángeles Albert, presentó hoy el resultado final de la intervención en un acto que enmarcó en la celebración, mañana, del Día Mundial de los Monumentos y las Citas y en el que se mostró «muy orgullosa» del trabajo realizado en «un bien cultural de gran calidad».
«España cuenta con cerca de 20 000 bienes de interés cultural inventariados y que cuentan con la máxima protección para cuidar el patrimonio que es de todos», afirmó, al tiempo que insistió en que «prevenir el deterioro y garantizar su conservación a los ciudadanos es necesaria la colaboración y la coordinación institucional».
En este sentido, recordó que el Gobierno de España trabaja «de forma continua» desde 1939 en la Catedral de León, donde se han llevado a cabo «desde restauraciones de elementos arquitectónicos en la fachada hasta esculturas de la propia Catedral», mientras que en estos momentos los talleres del IPCE trabajan en la restauración de una talla de una Virgen y una cruz procesional de la catedral leonesa.
No obstante, «más allá del cerca de medio millón de euros invertidos», Albert quiso insistir en la «importancia» del trabajo «constante» en «la prevención y el cuidado», para lo que abogó por «utilizar las nuevas tecnologías y hacer los pertinentes análisis para determinar y ver cómo se deben llevar a cabo los trabajos de restauración».
«Luz nueva»
Por su parte, el obispo de León, Luis Ángel de las Heras, se mostró «agradecido» por la restauración del «hermosísimo» trascoro, cuya intervención «permite contemplar con luz nueva» una parte «significativa» de la Catedral de León, un templo «profundamente unido a la historia, la fe y la identidad del pueblo leonés y, a través de él, de España entera».
Para Luis Ángel de las Heras, el apoyo institucional que hizo posible la restauración del trascoro es «la expresión de una convicción compartida de que el patrimonio histórico y artístico y el de raíz religiosa forma parte del acervo cultural de todos y merece ser cuidado con responsabilidad hacia la herencia recibida y visión de futuro».
«Restaurar no es solo reparar lo bañado, sino escuchar lo que la obra dice y permitirles seguir hablando con verdad», apuntó el obispo, convencido de que, a partir de hoy, «se puede escuchar mejor una obra maestra que ha dejado de estar oculta». «Sin duda, hoy Esteban Jordán, Juan de Juni y Juan de Badajoz se regocijan por la posibilidad que tenemos nosotros de contemplar el esplendor que ellos idearon, diseñaron y plasmaron con la inspiración de la belleza suprema», concluyó.
Trascoro de la Catedral
El trascoro de la Catedral de León se encuentra entre las obras más destacadas del Renacimiento español. Concebido como un monumental arco de triunfo en alabastro y madera con un cuerpo de dos tableros a cada lado, se comenzó a construir en el año 1577 bajo la dirección de Juan López, sobre planos que había trazado Juan de Badajoz ‘el Mozo’ un tercio de siglo antes.
El continuador de las obras fue Baltasar Gutiérrez, quien completó la estructura, en cuya decoración se quiere ver la mano borgoñesa de Juan de Juni, a quien se atribuyen figuras como los profetas o las sibilas.
Su temática iconográfica principal se desarrolla desde el ‘Nacimiento de la Virgen’, ‘Anunciación’, ‘Nacimiento de Cristo’ y’ Adoración de los Pastores’, hasta la finalización escultórica con la implantación de la ‘Adoración de los Reyes Magos’.
Inicialmente concebido como antecoro de la sillería catedralicia, realizada por artistas flamencos en el último tercio del siglo XV, cumplía la función de cerrar la capilla mayor mediante un muro pétreo que evocaba un arco de triunfo. Tras dos intentos fallidos de reubicación, en 1560 y 1584, no fue hasta 1746 cuando se llevó a cabo su traslado definitivo a la nave mayor. A partir de entonces, el conjunto perdió su función original de antecoro para convertirse en trascoro, manteniéndose en su emplazamiento central hasta la actualidad.