Un encierro infantil, en una imagen de recurso
Una fundación suiza que quiere acabar con la tauromaquia la emprende con un pequeño pueblo de Salamanca
Fundación Franz Weber, con su sede española en Cataluña, critica el uso de «minibueyes» para «adoctrinar a menores» en Villamayor de Armuña
La fundación Franz Weber, fundada por un suizo y que pretende acabar con la tauromaquia desde su sede española en Cataluña, reclamó al Ayuntamiento de Villamayor de Armuña, municipio de la provincia de Salamanca, la suspensión de una actividad taurina que implica la participación directa de niños y que se promociona como 'encierro minibueyes' el próximo sábado 16 por «adoctrinar a menores» e incumplir objeciones del Comité de los Derechos del Niño de Naciones Unidas.
Según la ONG, convocatorias como esta son «evidentemente contrarias a las objeciones internacionales» y sobre la colaboración del ejecutivo municipal, criticó su «interés por incentivar la implicación de niñas y niños en actividades taurinas».
Así, Franz Weber recordó que en 2018 el Comité pidió a España evitar la participación o presencia de niños y adolescentes en la tauromaquia, con un texto al respecto: «Para prevenir los efectos nocivos para los niños del espectáculo de los toros, el Comité recomienda que el Estado parte prohíba la participación de niños menores de 18 años como toreros y como público en espectáculos de tauromaquia».
En agosto de 2023 el organismo de expertos de Naciones Unidas incluyó una referencia en el Comentario General sobre el 'Derecho a no sufrir ningún tipo de violencia': «Los niños deben ser protegidos de todas las formas de violencia física y psicológica y de la exposición a la violencia, como la violencia doméstica o la infligida a los animales».
Y para completar las advertencias, el pasado mes de febrero este panel de expertos volvió a pedir el veto de participación. «Estas peticiones tienen un encaje evidente en la exposición a la violencia que sufren niños, niñas y adolescentes, tanto en formato de participación directa como en la asistencia de espectadores», señaló la organización.
A este respecto, Rubén Pérez, coordinador de la campaña Infancia Sin Violencia, explicó que «lo que se ofrece como una actividad aséptica en realidad busca normalizar ciertas prácticas nocivas sobre animales, en este caso bóvidos de corta edad, trivializando que más adelante maltratar a un toro, una vaquilla o un eral, es una actividad aceptable si median cuestiones sociales, culturales, tradicionales o políticas».
«Los menores aprenden a imitar prácticas violentas entre el refuerzo positivo de adultos, entre ellos sus propios familiares y referentes absolutos en su desarrollo psicosocial y moral», finalizó.